Otto René Castillo: la voz de una conciencia

“Su poesía se nutrió del dolor de su pueblo y de su indoblegable esperanza y fue un ardiente llamado y un homenaje a los sectores más explotados de Guatemala”. Roque Dalton

Ana Lucía Mendizábal

abril 26, 2026 - Actualizado abril 25, 2026

Pertenecía a una generación que, expuesta a la miseria, la opresión y la violencia a la que fue arrastrada Guatemala, creía que los tiempos de las dictaduras debían terminar. La indiferencia no cabía en su código ético, por eso, Otto René Castillo murió a los 30 años de una manera violenta. Sus escritos e ideales forman hoy parte de su legado.

Si no hubiera muerto el 23 de marzo de 1967, Otto René Castillo hubiera cumplido 90 años el 25 de abril de 2026. Ese día, fue recordado por pocos, entre ellos, Casa Cervantes que le ofreció un merecido homenaje a través de un conversatorio en el que participaron Miguel Ángel Sandoval, Aída Neiderheitman y Cristóbal Pacheco como moderador.

Una vida entregada

Otto René Castillo nació en Quetzaltenango. Sin embargo, se trasladó a la Ciudad de Guatemala para cursar sus estudios de bachillerato, de los que se graduó en 1953 por el Instituto Nacional Central para Varones.

Habiendo vivido ya como niño y adolescente en el ambiente de la llamada Primavera Democrática (1944-1954), llevaba consigo las convicciones y los ideales de la libertad y los derechos humanos. En sus años de instituto perteneció a la agrupación estudiantil Alianza de la Juventud Democrática, que trabajaba con la República Escolar Normalista, que era una forma de autogobierno de las secundarias durante el gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán.

Su llegada a la mayoría de edad coincidió con el derrocamiento de Jacobo Árbenz Guzmán y con los antecedentes de liderazgo juvenil, comenzó a ser mal visto y amenazado por el régimen del coronel Carlos Castillo Armas, lo que lo obligó a ir exiliado a El Salvador.

El poeta y activista político salvadoreño Roque Dalton (1935-1975) contó en un escrito publicado luego de la muerte de Castillo, que éste ingresó a la universidad salvadoreña, luego de dedicarse a diversos oficios que fueron desde sereno de un parque de automóviles, pintor de brocha gorda y vendedor de libros. Para entonces su talento literario ya era muy visible y a la par de sus trabajos y estudios, escribía poemas de gran intensidad que llamaron la atención en los círculos culturales salvadoreños. «Se abren las puertas de la gran prensa salvadoreña, sobre todo después de la obtención del Premio Centroamericano de Poesía de la Universidad, en 1955», anotaba Dalton en su escrito.

Dalton también exponía: «Desde el seno del Círculo Literario Universitario fue un trabajador inagotable en favor de la unificación de criterios de los artistas y escritores jóvenes de aquella época, y, asimismo, un divulgador de los poetas que más influyeron en el punto de partida de lo que luego se llamará la generación comprometida (Nazim Hikmet, Miguel Hernández, César Vallejo, Pablo Neruda)».

La fuerza poética de Otto René no se limitó al ámbito centroamericano. Sobre todo, por la valentía con la que evidenciaba realidades sociales de su país. En 1956 volvió por primera vez a Guatemala y se le otorgó el Premio Autonomía de la Universidad, y en 1957, en Budapest, se le reconoció con el Premio Internacional de Poesía.

Se inscribió en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos y luego de un año, partió hacia la República Democrática Alemana, en donde obtuvo una beca para estudiar Letras. Sin embargo, esos estudios también los dejó a medias ya que se unió a Brigada Joris Ivens, un grupo de cineastas que filmaban cintas acerca de los levantamientos populares.

A su regreso a Guatemala en 1964, dirigió el teatro Experimental de la Municipalidad de Guatemala. Pero en 1965 fue capturado y mandado nuevamente al exilio. A pesar de ello, las organizaciones revolucionarias lo nombraron representante de Guatemala ante el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud en Argelia. Eso le permitió recorrer Alemania, Austria, Hungría, Chipre, Argelia y Cuba. En este último destino permaneció algunos meses.

En 1966 regresó clandestinamente a Guatemala para incorporarse a las guerrillas de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) comandadas por César Montes donde fue nombrado responsable de Propaganda del Regional Oriental y responsable de Educación del Frente Edgar Ibarra.

En marzo de 1967 fue herido y capturado por fuerzas gubernamentales en la Sierra de las Minas en Gualán, Zacapa, junto a Nora Cárcamo. Ambos fueron torturados y quemados vivos. Castillo murió fusilado el 17 de marzo de 1967.

El legado

Su poema más emblemático es titulado Vamos patria a caminar, yo te acompaño. He aquí un fragmento del mismo:

Vamos patria a caminar, yo te acompaño
Yo bajaré los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo quedaré sin voz para que tú cantes.
Yo he de morir para que tú no mueras.

Para que emerja tu rostro flameando al horizonte de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.
Yo me cansé de llevar tus lágrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañarte en tu jornada,
porque soy un hombre del pueblo,
nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria, a los coroneles que orinan tus muros tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos en un árbol de rocío agudo, violento de cóleras del pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos.
Siempre con los campesinos agrarios y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.
Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

Otto René Castillo

En 1964 había publicado el poema Tecún Umán y la obra poética de sus últimos años de vida fue recogida en el poemario«Vámonos Patria a caminar», cuyos originales había corregido el autor en la cárcel en 1965, y fue reeditado póstumamente en 1968, en México, con un prólogo de César Montes.

Su primer libro fue publicado post mortem, en Costa Rica, por EDUCA, en 1979, con el título Informe de una injusticia.

Reconocimientos en vida

A pesar de haber muerto a los 30 años y que algunos críticos señalaron que no había alcanzado su máximo potencial como autor y poeta, tenía ya en su haber varios reconocimientos nacionales e internacionales.

En 1955 obtuvo el premio del Torneo Estudiantil Centroamericano de poesía en 1955, con su poema «Llama viva», un canto a San Salvador. En 1956 volvió a obtener el mismo galardón con un trabajo conjunto con Roque Dalton, por el poema «Dos puños por la tierra».

También en 1954 fue galardonado con el premio Autónomo en 1956, patrocinado por la AEU, por su poema Pequeño canto a la patria y ese mismo año el Premio Autonomía por Vámonos patria a caminar.

En 1957 se alzó con el premio Internacional de Poesía en Budapest otorgado por la Federación Mundial de Juventudes Democráticas por su poema «Distante de tu rostro».

En 1958 ganó premio «Filadelfio Salazar», de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El perdón y el reconocimiento póstumos

En 2011, el entonces presidente de Guatemala, Álvaro Colom pidió perdón a la familia de Otto René Castillo por su tortura y asesinato a manos de agentes del Estado. En una ceremonia especial realizada en el Palacio Nacional de la Cultura, el mandatario lamentó el daño ocasionado a la familia del poeta, a las letras del país y a la sociedad en general.

Ese mismo año, en referencia a su aporte en el ámbito cultural el Aire Libre, que se encuentra dentro del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, fue designado con el nombre del escritor mediante el Acuerdo Ministerial 267-2011.

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