Memorias y anécdotas: Mis experiencias con la UNESCO

Convenciones, Carta Cultural Iberoamericana y Política Cultural en el marco de la Política Exterior.

Max Araujo

agosto 31, 2025 - Actualizado agosto 30, 2025

Con la UNESCO, organismo relacionado con cultura, educación, ciencia y tecnología, que es parte del Sistema de entidades de  la ONU, y con su oficina  local en Guatemala,  he tenido experiencias valiosas  en mi trayectoria por el mundo de la cultura.

En representación de Guatemala, delegado por el  Ministerio de Cultura y Deportes,  participé  en su sede de Paris,  a inicios de este siglo, en una de  las reuniones de su Comité Jurídico, cuando se discutía el proyecto para la Convención de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Aprendí lo necesario sobre este tema. Entre los conocimientos que una expresión, aunque sea ancestral, no se debe mantener, se debe erradicar, si lesiona derechos humanos fundamentales.  Posteriormente tuve el honor de emitir el voto favorable de Guatemala para esa Convención en la Asamblea General correspondiente, en 2003.  Me delegó la Ex Ministra Otilia Lux de Coti. Para esas votaciones se reciben instrucciones previas del Ministerio de Relaciones Exteriores. Se permite un pequeño razonamiento antes de emitir el voto.

Mi participación en el proceso de creación de dicha Convención, y mi conocimiento sobre el contenido de la misma, me llevó en el año 2006, por invitación de la oficina del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, a una reunión que se celebró en la ciudad de Paraty, Brasil, para analizar el porqué pocos Estados Parte de Iberoamérica, de ese organismo internacional la habían ratificado. En una entrevista que se me hizo para el diario Siglo XXI,  cuando recién regresé, conté como fue mi experiencia en esa ocasión, en la que en una de las sesiones se me solicitó que continuara exponiendo, cuando ya se  había vencido el tiempo que me concedieron,  sobre la abundante y variada legislación cultural de Guatemala. Los presentes se quedaron sorprendidos con la información que les di. Nuestro Derecho de la Cultura, como disciplina jurídica, es uno de los más completos de la región. Tengo siete libros publicados sobre el mismo, aunque son elementales, de fácil comprensión. No soy un experto en el tema. Por intuición e interés llegué al conocimiento de esa rama jurídica; importante para la salvaguarda de nuestro rico y variado patrimonio cultural, material e inmaterial.

 Paraty es una ciudad turística, de la época de la colonización portuguesa. Conserva su arquitectura colonial y su trazado urbano. En mi estadía tuve experiencias agradables como escuchar una noche, en un bar ubicado en una playa, con el rumo de las olas del mar, en la semioscuridad,   canciones de bossa nova en la voz de un cantante ciego. Se acompañaba de una guitarra. ¡Un artista impresionante!

 A esa ciudad, ubicada en una bahía de la costa atlántica, se le recuerda como un lugar de llegada de esclavos africanos. Curiosamente en el 2024, como miembro del Comité Internacional 17 de octubre, del que fui miembro hasta ese año,  en una reunión de trabajo, que se realizó en Dakar, Senegal, conocí la Isla de Goré, de donde salieron muchos de esos esclavos para América, algunos para Paraty. Se les secuestraba en sus lugares de origen. En dicha isla, en esa oportunidad,  emitimos la “Declaración de Goré”, con el aval de Organismos Internacionales, entre ellos la ONU y  la UNESCO, relacionada con el respeto a los Derechos Humanos  y el combate a la Extrema Pobreza.

Cada 17 de octubre en muchas partes del mundo, entre estas en edificios de los organismos internacionales indicados, se realizan actos conmemorativos. Esa fecha es conocida como el “Dia Internacional del Combate a la Miseria”. En Guatemala  se conmemora por el Movimiento Cuarto Mundo, el Comité local 17 de Octubre, y el Ministerio de Cultura y Deportes. Uno de los  actos se realiza  en el Patio de la Paz del Palacio Nacional de la Cultura. Una persona que vive en extrema pobreza, previamente seleccionada,  hace el Cambio de la Rosa. Se invita como asistentes a personas que viven en esa situación. Es una manera de reconocer su dignidad como seres humanos, aunque sea de forma simbólica.

 A mi retorno de la estadía en Paraty solicité una entrevista con Oliverio García Rodas, miembro en esa época de la Junta Directiva del Congreso de la República. Nos conocemos desde que de jóvenes coincidimos en el Juzgado Séptimo de Primera Instancia Civil. Él como Secretario y yo como pasante. Me acompañó José Luis Castillo,  encargado en ese año, del Departamento de Relaciones Internacionales  del MICUDE. Nuestra plática fue positiva. Al poco tiempo Guatemala ratificó la Convención indicada. Los participantes en la reunión de Paraty nos comprometimos a realizar gestiones en nuestros países para que la Convención se ratificara, para que entrara en vigencia. Es un requisito necesario.

Para la emisión de la Convención sobre la Protección y  Promoción de la Diversidad  de las Expresiones Culturales,  año 2005, participé en una Comisión del MICUDE que  analizó  previamente el proyecto. Hicimos propuestas que consideramos apropiadas. Se trasladaron al Ministerio de Relaciones Exteriores para el envío oficial. Nuestro país dio su voto favorable. En esa ocasión asistió a la Asamblea respectiva, que se realizó en la sede central de la UNESCO, Enrique Matehu, Ministro de Cultura y Deportes y el Vicepresidente de la República  Eduardo Stein. Esta Convención, como la  de Salvaguardia de Patrimonio Cultural Inmaterial,  fue fundamental para la posterior redacción del texto de la Carta Cultural Iberoamericana,  que se aprobó en Montevideo, en 2006, en una Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado de Iberoamérica. Esta a su vez sirvió para la creación de la Política Cultural de Integración Centroamericana, aprobada en 2011 en San Salvador por ministros de Cultura y por los presidentes y jefes de Estado del área, en reuniones de la CECC / SICA.

La Carta Cultura Iberoamericana ha sido fundamental para la creación de programas iberoamericanos, importantes para el apoyo a las expresiones de cultura y la salvaguarda del patrimonio cultural de la región, entre ellos los conocidos como “Iber”. Durante varios años fue desconocida en Guatemala. En el año 2011 fui invitado para dar una plática en la Universidad Goethe, en Frankfurt, por sugerencia de mi amigo Gerardo Streker, sobre el Acuerdo de Identidad y Derecho de los pueblos indígenas, en la parte que corresponde al reconocimiento de la espiritualidad maya y de los lugares sagrados de la misma. Por varios años fui miembro de la Comisión  respectiva, para su cumplimiento,  que coordinó la SEPAZ. Participé por la parte Gubernamental. Era asesor en el  Ministerio de Cultura y Deportes. En otro texto contaré de esa experiencia.

 De visita, con Gerardo, a la sede del Instituto Cervantes de dicha ciudad la encargada me obsequió una publicación que contenía, en alemán y en español, el texto de dicha Carta. A mi regresó a nuestro país pregunté si alguien me podía dar información sobre ese documento, pero no obtuve respuesta, por lo que envié correos a varias personas contándoles del contenido de la misma, y conversé con autoridades del MICUDE sobre la importancia de dicho instrumento. El resultado fue que cuando llegó una convocatoria para analizar un Plan de Acción sobre dicha Carta, que se realizó en el edificio de Cancillería de Colombia, ubicado en el Centro Histórico de Bogotá, se me nombró para que asistiera en representación de Guatemala. El plan no fue aprobado pero se solicitó a la SEGIB y a la OEI para que se realizara una nueva versión. Fue aprobada posteriormente.  En otro texto narré sobre este evento y sus resultados.  Me satisfizo que un experto, exministro de Cultura de Colombia, afirmara que Guatemala el Derecho Constitucional de la Cultura es el más completo de nuestros países. La Secretaría Iberoamericana (SEGIB) con sede en Madrid, es el Organismo regional que le da seguimiento a todo lo relacionado con la Carta Cultural Iberoamericana y a las resoluciones que materia de cultura emiten los Presidentes y Jefes de Estado de Iberoamérica en las cumbres que cada dos años se realizan.

En esa visita a Bogotá, inolvidable para mí, se me obsequió una publicación relacionada con la propuesta para la construcción de una diplomacia cultural para el Cono Sur. Al leer el texto encontré que un experto de UNESCO, de nacionalidad peruana,   les acompañó en la reunión respectiva, año 2005, quien llegó de Paris. Era el encargado de políticas culturales. Su nombre Edgar Montiel.

Posteriormente cuando en el Ministerio de Relaciones Exteriores, con el apoyo de la cooperación holandesa, por medio de un Departamento que tuvo para asuntos de pueblos indígenas, entre otros temas, que dirigía Francisco Calí, convocó para realizar varias consultorías para construir una Política Cultural Exterior, sugerida por el mismo Edgar Montiel, quien en ese momento era el representante de la oficina local de Unesco. Gané una de las consultorías.

Las consultorías convocadas generaron un proceso que llevó varios meses. Se realizaron reuniones con diversos sectores. México y España facilitaron expertos de su país que dieron conferencias sobre el tema. De España llegó una doctora en Derecho de la Cultura. Tomando un café con ella en uno de los sitios de Cuatro Grados Norte, vecino al edificio en donde tenía su sede el Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica, dicha profesional me preguntó que en donde había obtenido mi doctorado en Derecho de la Cultura. Le contesté que en esa rama soy autodidacta.  Se sorprendió.

Con el apoyo de Montiel, con el aporte de varias personas y de funcionarios de varias dependencias de gobierno, entre estas de los Ministerios de Cultura y de Relaciones Exteriores, se construyó la Política Cultural en el Marco de la Política Exterior, que fue emitida en el año 2012. Otto Rivera dirigió las reuniones, y posteriormente redactó el texto que las contiene, así como el Plan de Acción respectivo. Fue fundamental para la creación de la Política la consultoría que realizó Julio Solorzano Foppa. Parte de su texto se incluyó en la publicación sobre Diplomacia Cultural que  escribí para el folleto  “El Heraldo Diplomático”, año 7º, número 111, del 29 de diciembre de 2017, del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Otro hecho importante fue  cuando la UNESCO me invitó para viajar a  Hangzhou, China Continental, en 2013, para participar en una reunión, para proponer que en los Objetivos de Desarrollo Sostenible se incluyera uno específico sobre cultura. En dicha ciudad se emitió la “Declaración de Hangzhou” en la que se indica que la cultura se debe situar en el centro de las políticas de desarrollo. No pude viajar porque tenía que pagar mis boletos de vuelo.  La propuesta de la reunión no fue aceptada, por lo que no se incluyó como uno de los objetivos. Un experto  me explicó posteriormente que no era necesario porque la cultura es transversal a todos los Objetivos.

En otra ocasión, la exministra Otilia Lux me propuso para que participara en una reunión del Patrimonio Mundial de la UNESCO  que se celebró en Tailandia. Le agradecí y le sugerí que nombrara a Blanca Niño. Mi inglés es muy deficiente. No había traducción al español en esa reunión.

Fueron dos oportunidades que no pude aprovechar, por las razones que expliqué,  pero es un honor que se me haya hecho las dos propuestas. Las considero un reconocimiento a mi persona.

En cuanto a la oficina local la primera vez que tuve contacto con dicha dependencia fue cuando Federico Figueroa, excompañero de trabajo en el Ministerio de Cultura y Deportes – 1990- me contrató, a principios del presente siglo para una consultoría para analizar y proponer como se podía crear legalmente el Comité Nacional Memoria del Mundo. Le presenté varias opciones, entre estas crear una asociación. Se decidió por un Acuerdo del MICUDE. Así se creó. Federico fue en ese momento encargado de la sede de UNESCO en Guatemala Desde su creación este Comité ha sido dirigido, con mucha capacidad y entusiasmo, por Lizbeth Barrientos. Durante un tiempo fui miembro del mismo. Su trabajo ha sido importante en Guatemala.

Integré también una Comisión que trabajó, en representación del MICUDE, con funcionarios y otro asesor del mismo, en un proyecto para un inventario de piezas arqueológicas del Museo de Arqueología y Etnología, y de otros bienes culturales. Por razones de tiempo ya no continué en dicha Comisión. Realizó un valioso trabajo.

Mi relación con Unesco también se materializó cuando a petición de Luis Tiburcio, cuando estuvo a cargo de la oficina local, constituimos la Asociación de Amigos de la Unesco en Guatemala, la que presidí durante varios años. Tiene ahora otro representante legal.  Su sede la tuvo al principio en mi oficina profesional, como también en sus inicios fue la de ADESCA.  La asociación continúa trabajando. Actualmente colabora en cómo resolver la situación legal y de administración del llamado “Archivo Histórico de la Policía Nacional”, que por ahora constituye un acervo documental del Archivo General de Centroamérica. Hace peticiones, visitas y sugerencias. Uno de sus objetivos principales es que se resuelva en definitiva lo relacionado con ese acervo, y que los documentos sean debidamente preservados y custodiados. En otro texto contaré de mis experiencias relacionadas con este Archivo, de cuál es su situación legal actual y mi propuesta para consolidarlo como una dependencia con presupuesto y personal propio.

Representar a Guatemala y participar en reuniones de organismos como la UNESCO,  CERLALC, y  CEEC/ SICA, ha sido un honor y un privilegio. Fue parte de mi relación  con el Ministerio de Cultura y Deportes, de  cuando fui asesor de su despacho superior. Nunca tuve la calidad de diplomático. Se confió en mí para esas ocasiones. Hice lo mejor que pude. Me pagaron los boletos de viaje y se me otorgaron viáticos cuando fue necesario.   Di la milla extra.

Son las huellas que hemos dejado en nuestro camino.

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