Memorias y anécdotas: De cuando se creó la Comunidad de Escritores

En este texto narro como se creó la Comunidad de Guatemala. Reproduzco fragmentos  que incluí en una de las columnas de “El ojo de Max Araujo”, en abril de 1988.  Estas las columnas las inicié en los años ochenta en “El Imparcial”, y las continué, al cierre de este medio de comunicación social, en “La Hora”.

Max Araujo

noviembre 30, 2025 - Actualizado noviembre 29, 2025

La Comunidad de Escritores se creó en 1988. Se aprobó legalmente, más de un años después, cuando se cumplieron previos y requisitos que exigieron en el Ministerio de Gobernación y en otras dependencias, gracias a la tenacidad de Quique Noriega. Yo fui el notario que la autorizó.  Funcionó hasta los primeros años del presente siglo. Lamentablemente la presidenta de la  última Junta Directiva no cumplió con obligaciones fiscales. Por una deuda con la SAT dejó de funcionar. Fue un valioso intento por organizar a los escritores del país. Durante su existencia se realizaron eventos, entregas de libros y se publicaron varios números de su  revista, que llevó el nombre de “Pedernal”. Nombre sugerido por Paco Morales Santos. Con él la creamos y publicamos los primeros tres números. Es de una de las revistas de las que fui editor o  miembro de sus consejos editoriales. Sin que lo pretendiera fue uno de mis muchos oficios gratuitos. Como alguien que va camino a sus setenta y seis primaveras puedo decir: “misión cumplida”.

La Comunidad de Escritores de Guatemala surgió como un compromiso, previo, para la Constitución de una Comunidad de Escritores de Centroamérica, por una resolución emitida en un encuentro de escritores por la paz, que se llevó a cabo en Honduras en 1986.   Comunidad Centroamericana que quedó solo en buenas intenciones. Nunca funcionó. Su junta directiva provisional, de la que fui integrante,  se presentó al final del Congreso de escritores centroamericanos, con invitados de México, que se celebró en Guatemala en el Paraninfo Universitario, como  lo conté en otra estampa.

En este texto narro como se creó la Comunidad de Guatemala. Reproduzco fragmentos  que incluí en una de las columnas de “El ojo de Max Araujo”, en abril de 1988.  Estas las columnas las inicié en los años ochenta en “El Imparcial”, y las continué, al cierre de este medio de comunicación social, en “La Hora”. Para su publicación en el primer diario las envié con un mensajero a su director Ramón Zelada Carrillo, y para el segundo yo  llevé personalmente los  textos  a la casa de Alfonso Enrique Barrientos, ubicada en colonia Miraflores, zona once de la ciudad de Guatemala. Yo vivía relativamente cerca,  en la zona 7.  Él era encargado de la sección de cultura y director de su suplemento cultural. En la mencionada columna narré hechos sucedidos en días anteriores: Presentaciones de libros, conferencias, mesas redondas, reuniones en cantinas, etc. Lo hice con un lenguaje coloquial y sin pretensiones literarias.

Los  fragmentos que reproduzco son:  “ Disculpen, pero yo no soy tan malo, soy peor, terminó diciendo Mario Monteforte Toledo, con una sonrisa de satisfacción, con ocasión de la clausura del encuentro de escritores guatemaltecos que se realizó en la sede de la Alianza Francesa  de la ciudad de Guatemala, y es que, como director de debates, nos puso a todos los participantes en orden, para que no se discutiera otra cosa que no fuesen los artículos del proyecto de la comunidad, que como una ponencia a dicho encuentro presentamos el autor de Anaité y este narrador de sucesos de la literatura. Al final todos reconocimos que si no hubiese existido esta mano de hierro probablemente no habríamos concretado la creación de la Comunidad de Escritores de Guatemala, la que fue constituida el domingo 17 de abril , a las cinco y media de la tarde, después de dos días intensos de trabajos, en donde también escuchamos las ponencias del mismo Monteforte Toledo ( El escritor y su compromiso político), Fernando Gonaz ( El escritor y su situación socioeconómica) y Francisco Morales Santos ( El escritor y su problema económico). En esa ocasión elegimos a la primera directiva de la comunidad, que quedó integrada así: Luis Alfredo Arango (director), Francisco Morales Santos (subdirector), Catalina Barrios y Barrios (secretaria), Alfonso Enrique Barrientos (prosecretario), Ana María Rodas (Tesorera), José Barnoya (protesorero) y como vocales Fernando Gonaz y Francisco Acevedo. Se integró además un tribunal de honor compuesto por Mario Monteforte Toledo, Francisco Albizúrez Palma y Max Araujo” …” Fue así como invitamos a los escritores de Guatemala para encontrarnos los días 16 y 17 en la Alianza Francesa (cuyas instalaciones nos fueron prestadas por directivos de dicha institución). Los almuerzos, fueron por cuenta de la Comisión permanente de Cultura de la Organización Paiz.

La comunidad quedó constituida con los siguientes miembros: Luis Alfredo Arango, Francisco Morales Santos, Adolfo Méndez Vides, María Elena Schlesinger de Méndez Vides, María Arranz, Francisco Acevedo, Delia Quiñonez, Juan Antonio Canel. Mario Monteforte Toledo, Celso Lara, Iván Barrera, Alfonso Enrique Barrientos, Rolando Castellanos, Víctor Valdez, Ana María Rodas, Norma García Mainieri, Catalina Barrios y Barrios, Pedro Gardner, Francisco Albizúrez Palma, Fernando González Davison, Margarita Carrera y otros escritores cuyo nombre no recuerdo en este momento. En la misma sesión de clausura se eligió a los cinco escritores guatemaltecos que juntamente con los cinco delegados de cada país de Centroamérica y Panamá se reunirán en la ciudad de Guatemala durante los últimos días de junio del año en curso. Responsabilidad que recayó en Francisco Morales Santos, Fernando González Davison, Ana María Rodas, Arturo Arias y Otto Raúl González, quienes tendrán a su cargo la organización del evento centroamericano, al que asistirán como observadores, invitados de otros países de América Latina y para quienes se preparan mesas redondas, conferencias y otras actividades literarias. Pero no se vaya a creer que todo fue trabajo, pues el sábado a las doce horas nos auto invitamos los participantes a donde “Los Martínez” de la quinta avenida de la zona uno, en donde entre bromas, cervezas y venado, discutimos aspectos de las ponencias presentadas, y el domingo, a la misma hora, a un comedor chino, donde si no es por la llamada telefónica de Fernando Gonaz (coordinador del encuentro) avisándonos que ya había llevado el almuerzo todavía estuviéramos allí. Es importante mencionar las labores de secretaria que realizaron Lourdes Chávez (quién llevó su propia máquina de escribir y todo lo necesario para oficina) y Martins (hijo del propietario del restaurante de ese nombre) pues gracias a su colaboración todo salió bien.

 Y para celebrar la constitución de la Comunidad de Escritores de Guatemala, la Cofradía de Godot públicamente invita a los miembros de esa asociación, a sus amigos y a sus opositores a una celebración que se llevará a cabo el día viernes  29 de abril del año en curso a las siete de la noche. Nos vemos ahí”.

Es importante mencionar que Otto Raúl González llegó a Guatemala para participar en el Congreso centroamericano después de 34 años de exilio. Posterior a  ese evento visitó Guatemala varias veces.

Las diferencias entre la columna “El ojo de Max Araujo” y la serie actual de” Memorias y Anécdotas” son que la primera las publicaba días después de reuniones, eventos y   otros acontecimientos, por lo que son más veraces, mientras que las segundas, sujeta a las correcciones y a equivocaciones, son recuerdos de muchos años atrás.  En ambos casos espero que sean útiles para historiadores e investigadores.

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