Memoria Verdad Justicia: 15 años de cine por los derechos humanos

A pesar de los obstáculos y la incomprensión de algunos sectores, la muestra cinematográfica celebra sus tres lustros de existencia y lo hace con la publicación de un completo libro conmemorativo, entre otras acciones.

Ana Lucía Mendizábal

mayo 4, 2025 - Actualizado mayo 13, 2025
Libro del Memoria verdad justicia

Memoria Verdad Justicia conmemora sus 15 años con un libro.

En los últimos meses, el equipo de la muestra cinematográfica Memoria Verdad Justicia ha estado inmerso no solo en la preparación de la variada agenda que ofrecerá su decimoquinta edición, sino también en la elaboración de un libro conmemorativo que, a través de fotografías y textos redactados por muchos de sus protagonistas, documenta esos primeros 15 años de existencia.

El cineasta alemán Uli Stelzner, quien, en 2010, sentó las bases para la realización del este encuentro cinematográfico, cuenta que los antecedentes de la muestra deben ubicarse casi 20 años antes de la fecha de arranque.  

Debut en el palacio

Precisamente en los años 90, Uli, quien ya había vivido y trabajado como alfabetizador, profesor de primaria y fotógrafo en Bolivia, comenzó a hacer cine documental acerca de la coyuntura política de Guatemala con su casa cinematográfica Iska Produktion. “Hicimos películas con los refugiados guatemaltecos y las comunidades de población en resistencia que estaban en el sur de México”, refiere. Junto a su colega Thomas Walther, también realizaron los documentales Los civilizadores, sobre alemanes radicados en Guatemala, que jugaron roles determinantes en el establecimiento de las élites autoritarias desde finales del siglo XIX y Testamento, que relata la lucha de Alfonso Bauer Paiz, el abogado y activista político revolucionario, que sentó cátedra en cuanto a la defensa de sus ideales.

Las producciones de estos cineastas, al igual que las de otros creadores tanto nacionales como extranjeros, exponían casos, circunstancias e historias impactantes, pero no encontraban espacios para su difusión, porque como señala el realizador, aún en la actualidad, el cine independiente no siempre es bienvenido. “Aunque tengamos buenas películas con mucho reconocimiento internacional es difícil que se exhiban en el país”, sentencia.

En 2010, Uli buscaba proyectar su documental La isla, archivos de una tragedia, en el que se mostró cómo en 2005, una explosión sacó a la luz no solo la existencia de una cárcel clandestina, sino también más de 200,000 expedientes de guatemaltecos que habían sido espiados, torturados y en muchos casos, asesinados, por oponerse a los regímenes autoritarios.  Siendo estos hechos sucedidos en décadas recientes y aún con la sombra del militarismo al acecho, las posibilidades de encontrar espacios de exhibición eran muy pocas. “Los canales de televisión y las salas de cine estaban cerradas a este tipo de temas, entonces nos teníamos que inventar vías diferentes”, explica.

Al principio, organizaron funciones a puerta cerrada en pequeños ambientes en la zona 1.  Poco a poco, la obra cinematográfica, que contenía tan fuerte denuncia, comenzó a trascender en algunos centros culturales y universidades. Sin embargo, la intención siempre fue que estuviera accesible a un público más amplio. Fue entonces cuando surgió la idea de proyectarla como parte de una muestra, que incluyera producciones de otros países con temas relacionados con la defensa de los derechos humanos.

A pesar de las dificultades, la primera muestra se inauguró en el Palacio Nacional de la Cultura, gracias a las gestiones realizadas y al interés que el entonces presidente, Álvaro Colom, tenía en la recuperación de la memoria histórica. “Entiendo que se dio también por la historia de su propio tío (Manuel Colom Argueta)”, refiere Uli. Esa primera proyección se presentó en el Patio de la Paz con la presencia de las autoridades.

Fue algo nuevo y asombroso que en un espacio tan simbólico se proyectarán estas cintas que venían de diferentes países y tocaran temáticas como la desaparición forzada y el genocidio.  La coyuntura fue muy importante, porque según afirma Stelzner, “ya habían iniciado los primeros juicios y había mucho interés de la población (en los temas de recuperación de la memoria)”.  

La primera edición de la muestra, no estuvo exenta de amenazas, pero pudo más la fuerza de su mensaje y es recordada por las largas filas de asistentes a las funciones, que podían apreciarse en la Plaza de la Constitución. Aunque esto hubiera parecido muy sorprendente, el cineasta asegura: “nosotros realmente intuíamos que ciertos sectores de la población tenían hambre de saber, de conocer y de comparar su país con otros”. De acuerdo con los reportes a esa primera edición acudieron unas 7000 personas.

Perseverancia, valentía y evolución

A partir de la primera muestra, se comenzó a despertar más interés por ese cine independiente, de denuncia y de esperanza.  “Se dio a conocer de un día al otro prácticamente, y desde el principio se comenzó a formar un público que después fue creciendo más y más”, admite el cineasta.

El encuentro anual se convirtió, desde entonces, en una cita obligada para quienes buscan espacios de expresión e identificación.  La participación internacional comenzó a crecer y cada año se ha contado con diversas voces de cineastas que han traído a Guatemala historias que no se ven normalmente en los circuitos comerciales.

El deseo por enriquecer las experiencias del público ha sido constante.  “No solamente quisimos darle continuidad, sino también ampliar la gama del panorama que se presentaba. A partir de la segunda edición se creó la sección Memoria Visual de Guatemala. Uli señala que, años antes de iniciar con el festival, él había buscado material fílmico en varios archivos de Estados Unidos y Europa acerca de Guatemala. El rescate de esas grabaciones hechas por extranjeros sirvió para que el público pudiera, por primera vez, ver retratadas realidades que anteriormente habían permanecido ocultas del propio país.

“Hubo materiales que eran totalmente inéditos en el país”, subraya. En La Isla ya habían aparecido fragmentos de estas grabaciones. Sin embargo, para el arranque de esta sección, se contó, por ejemplo, con tres documentales de un director finlandés que había filmado en Guatemala. “Eran imágenes sumamente importantes para entender lo que había pasado en el interior del país. No era nada nuevo para nosotros, sabíamos que este cine atrae a la gente porque ya lo habíamos visto con nuestras propias películas, que trataban de la historia, pero la sección se convirtió en uno de los pilares de la muestra”, enfatiza.

Hasta la fecha, Memoria verdad justicia, que forma parte de la Red Internacional de Festivales de Derechos Humanos, ha llegado a más de 160,000 personas. Según indica el director, más de 400 panelistas han participado en sus más de 250 cine-foros.

Giras y una cinta ganadora

Establecer vínculos entre la ciudad y las poblaciones del interior de la república siempre ha sido un objetivo para el equipo de la muestra.  “Nos interesaba empezar en la ciudad porque sabíamos que había una masa crítica que participaba en las movidas sociales, pero siempre teníamos la idea que es necesario crear puentes en este país y de manera formal empezamos a hacer giras al interior en el 2017. Teníamos buenas redes porque siempre hemos invitado a personas de los pueblos indígenas, campesinas del movimiento de mujeres a participar en los foros”, explica.

 Esas primeras salidas eran de cuatro días. “Han sido experiencias increíbles porque llegar a algunas comunidades con una gran pantalla es un acto cultural que casi nunca sucede”, asevera Uli. Admite que muchos de los que se acercan a ver las proyecciones lo hacen por simple curiosidad. Sin embargo, cuando ven cintas que retratan realidades parecidas a las que ellos han vivido, o mejor aún, pueden ver escenas grabadas en sus propias poblaciones, todo cambia.

Stelzner indica que también se ha tendido un puente intergeneracional en las comunidades. “Hay una tradición oral de lo que se ha vivido, pero esas personas (que contaban las historias) ya van desapareciendo, y muchas veces los jóvenes no tienen cómo comprobarlo.  Tienen todo tipo de información de otros lados a través de sus teléfonos, pero cuando en la pantalla aparece una película donde hay escenas de su propio territorio y ven todos los daños que ha habido en otros tiempos, no dejan de filmar toda la película con su celular y los mayores están felices de que haya imágenes que comprueban lo que lo que lo que ha ocurrido”, detalla.

“Hay una fotografía en la que todos los jóvenes de una comunidad estaban grabando la película de la pantalla para poder tenerlo y colgarlo en sus redes… luego se pusieron a hablar jóvenes y mayores… es una experiencia linda”, expresa el cineasta.

Otra de las experiencias inolvidables que el equipo guarda en su memoria fue el estreno de la cinta Roza, de Andrés Rodríguez, que fue filmada en Zunil. “Todo el staff local organizó el estreno en el mercado. Así que a las 5 de la tarde el mercado se cerró y todo el mundo se puso a trabajar, trayendo sillas. Había orquestas y los protagonistas estaban ahí viendo como unas 700 personas apreciaban su película”, relata el director de la muestra.

La gira «Territorios en el Corazón – El cine que viaja», realizada en 2022, ha sido la más extensa que los miembros del equipo han emprendido. Durante cinco semanas recorrieron cerca de 25 comunidades en ocho departamentos. “Fue una experiencia inolvidable y grabamos el documental El cine es un viaje, en el que ofrecemos un panorama de lo que se vive en la en la contemporaneidad de Guatemala en lugares remotos del país. Para nuestra sorpresa la película ya pasó por más de 20 festivales internacionales y ha ganado cinco premios, a pesar de que era una película sin recursos, sin mayor guion, ni planificación”, comenta.

Un “álbum familiar” hecho libro

En los 15 años de la muestra ha habido un equipo multidisciplinario, que, a pesar de trabajar con presupuestos limitados, ha entregado su talento para que la muestra ofrezca la mejor calidad a quienes asisten.  Al menos la mitad del staff tiene más de diez años ofreciendo su talento. Sin embargo, Uli reconoce que algunos han tenido retirarse por encontrar oportunidades laborales que ya no les permiten dedicarle el tiempo al proyecto.  “Los miembros del equipo van creciendo profesionalmente y tienen cada vez menos tiempo”.

Comenta que quienes se unen al proyecto lo hacen por “un contagio de entusiasmo”, porque los presupuestos, que se sostienen por donaciones, no son estables y los honorarios son más bien bajos. Así que les mueve, sobre todo, la pasión de querer contar y compartir.

Con el fin de documentar las experiencias compartidas y para celebrar estos primeros 15 años, se decidió realizar un libro. “Es como un álbum de familia, que va haciendo un poco arqueología acerca del cine en Guatemala, acerca de nosotros mismos y de lo que hemos vivido. Creo que es un aporte interesante porque creo que no hay un libro sobre el cine contemporáneo en Guatemala y surgió en una plática…”, refiere el cineasta.

La elaboración del ejemplar requirió investigar dentro del propio material que poseían, que incluía cerca de 13,000 fotos, decenas de recortes de periódicos y documentos propios del festival. Los textos están integrados por una mezcla de informes, que se basaron en los que han presentado anualmente a sus donantes, pero, sobre todo, testimonios de gran parte de quienes han sido protagonistas del proyecto.

A quienes participan en la sección Desde la tripa, se les pidió que escribieran, precisamente, lo que les saliera de las entrañas y solo se les indicó el número de caracteres para hacerlo. Entre los que participaron hay cineastas nacionales e internacionales, público, miembros del staff, comunicadores e intelectuales.

Es un libro de 120 páginas, mitad texto, mitad fotografía. “Es muy atractivo visualmente… Queríamos de alguna manera, ir más allá de las cifras de una película. Ahí tenemos análisis y vivencias”, añade. En otros textos, los organizadores, explican procesos de curaduría y brindan detalles acerca de las acciones emprendidas como equipo. El libro tendrá una edición de mil ejemplares y estará disponible durante todas las actividades de la muestra. La donación mínima para adquirirlo será de Q150. “Hicimos una campaña entre amigos en Alemania y ellos han hecho posible que no sea tan caro”, acota.

Se harán llega ejemplares a los autores que están en España, Argentina, Ecuador, Estados Unidos. Según señala Uli, dependiendo de la aceptación que tenga, podría hacerse una nueva edición. “Somos parte de una red internacional de cerca de 55 festivales por los derechos humanos y la mayoría adquirirán su libro. Es también como la evidencia de que somos un festival vivo”, añade.

El libro se presentará el 8 de mayo a las 19:00 horas, en el restaurante 502 Pizza, en un conversatorio entre Marisol Dávila Illescas, Luis Villacinda y Mauricio Chaulón. Ese mismo día se realizará la exposición de carteles que cuentan parte de la historia de la muestra.

Los 15 se celebran con flores

La XV edición de la Muestra Internacional de Cine Memoria Verdad Justicia se titula “Los Colores de las Flores”, se celebrará del 8 al 18 de mayo de 2025 en los Cines Capitol y el Centro Cultural de España en la zona 1.

Por primera vez, el título de la edición no se eligió con base a las cintas que se exhibirán. Esta vez, fue una vivencia del equipo cuando visitó la Sierra de las Minas, la que inspiró el nombre. Ahí, los integrantes del staff fueron recibidos con flores multicolores como símbolo de bienvenida y agradecimiento.

Otra de las particularidades de esta muestra será el estreno de cuatro producciones nacionales:

México 86

El galardonado cineasta César Díaz presenta esta película en la que se retrata cómo la represión del Estado amenaza la vida de María, una militante rebelde que lucha contra la dictadura militar en 1976. Ella huye al exilio a la Ciudad de México y deja atrás a su hijo recién nacido. Diez años después, cuando su hijo llega a vivir con ella se ve obligada a elegir entre la maternidad y la militancia política.

Tomacorriente, una historia del rock guatemalteco

Sergio Valdés Pedroni presentará Tomacorriente, un documental de que retrata la energía del rock que se produjo en Guatemala después de la guerra. El relato se apoya en entrevistas, textos hemerográficos y archivos audiovisuales que dan lugar a una revisión y un cuestionamiento polifónico de los clichés, las influencias y los atropellos al rock nacional entre 1973 y 2023. Incluye un homenaje a Marco Antonio Luna, fundador del grupo Cuerpo y Alma.

Carga de paz

Dirigida por Joe Bioink y Sander Wirken. Sigue la historia de la primera mujer Fiscal General en Guatemala. Quien, luego de obtener importantes logros enfrenta la resistencia de poderosas élites. Su lucha por llevar ante la justicia a poderosos criminales y políticos corruptos. Debido a su fuerte contenido político, no había podido ser exhibida anteriormente. “Todos los años preguntábamos y es finalmente, ahora 10 años después de su producción que podremos proyectarla”, declara Uli Stelzner.  

Fuego

En esta cinta de Mischa Prince se narra la historia de resiliencia de la comunidad de San Miguel Los Lotes, que el 3 de junio de 2018 fue víctima de la erupción del Volcán de Fuego. Los pobladores no cuentan con la suficiente ayuda de parte del Estado. La película sigue a una de las sobrevivientes de la tragedia, mientras reconstruye su vida, luego d perder a varios de sus familiares. Esta es una película en fase de post-producción.

Otro de los puntos destacables de esta edición será la proyección de materiales audiovisuales producidos por El taller de cine de la USAC, en 1989. De acuerdo con la información que proporciona la muestra. Este taller que fue fundado en 1986, fue una de las primeras iniciativas de enseñanza y producción independiente de cine en Guatemala.

«Con el apoyo del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la USAC y el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC) se produjeron tres cortometrajes de ficción», señala el comunicado del festival. Entre los alumnos de ese entonces que trabajaron en estos filmes, que se proyectarán el 13 de mayo, se encuentran muchos de quienes hoy en día se han consagrado tanto en el ámbito cinematográfico guatemalteco como en otras ramas del arte. Los nombres que menciona la muestra son Ana Viera Solares, Elías Jiménez, Luis González Palma, Genaro Cotón, Alfonso Porres, Francisco De León, Gladys Tobar, Patricia Orantes, Elsa Asturias y Daniel Hernández.

Para conocer las otras obras cinematográficas que integran la muestra, puede consultar la siguiente cartelera. Aunque la muestra es gratuita, se sugieren donaciones a partir de Q30:

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