Los retos de Rossina Cazali como Viceministra de Patrimonio Cultural y Natural

"Yo vengo de la vida académica y del arte contemporáneo y experimental. Esta fascinación por lo patrimonial y sus alcances culturales me ha tomado por sorpresa", señala la nueva viceministra.

Ana Lucía Mendizábal

mayo 17, 2026 - Actualizado mayo 16, 2026

Viceministra de Patrimonio Cultural y Natural, Rossina Cazali. Foto: Ministerio de Cultura y Deportes

Hace poco menos de un mes, Rossina Cazali, una de las más notables curadoras e investigadoras del arte en Guatemala, asumió como Viceministra del Patrimonio Cultural y Natural. A la nueva funcionaria le antecede una trayectoria que incluye haber realizado estudios de Arte en la Universidad de San Carlos de Guatemala, haber sido fundadora del proyecto La Curandería y haber dirigido el Centro Cultural de España en Guatemala de 2003 a 2007. En 2010, recibió la beca John Simon Guggenheim para investigación y en 2014 obtuvo el Premio Prince Claus.

Entre las múltiples responsabilidades del viceministerio que aceptó dirigir se encuentra la administración y protección de los museos nacionales, muchos de los cuales enfrentan procesos complicados, sitios arqueológicos que no han sido debidamente atendidos y la preservación de los bienes, materiales e inmateriales que conforman el patrimonio del país. En esta entrevista con eP Investiga, Cazali reconoce la complejidad de los diversos procesos que requiere cada una de las acciones que deben tomarse para resolver los problemas que las dependencias enfrentan y promover una visión institucional que se proyecte al futuro.

¿Cuáles serán las prioridades de su gestión?

Ante todo, es una gestión que asume un mandato constitucional, de responsabilidad sobre el cuidado y defensa de nuestros patrimonios. Como complemento, pienso en una gestión atravesada por dos líneas de pensamiento y acción: el patrimonio y el espacio público como provocadores de ciudadanía. Pero me gusta pensar que esta no es una gestión propia, mía, sino una acción colectiva. Soy muy mala para ponerme como centro del todo. Creo en el trabajo de equipo, orgánico y que incluye a muchos actores. De manera inédita estamos trabajando proyectos entre los cuatro viceministerios. Las conversaciones previas que tuvimos, cuando el actual Ministro de Cultura nos invitó a participar, fueron fascinantes y enriquecedoras. Un aprendizaje tras otro. También contamos con personal altamente calificado, atravesando a veces problemas inmerecidos, pero comprometidos con los bienes, los proyectos de restauración, las salidas al campo…

El Museo de Arte Moderno Carlos Mérida lleva casi cuatro años cerrado. ¿Qué información se puede compartir con el público acerca de los procesos y qué explicaciones hay acerca de la tardanza en el cumplimiento de los plazos establecidos anteriormente?

Estamos en ese periodo en el que se reciben los bienes y se hace un inventario. El famoso “condition report” que usan los museos. En ese sentido, tenemos que estar seguros de que todos los elementos, la colección principalmente, están completos para dar continuidad a lo que quedó inconcluso. No es una tarea de un día. Es cuidadosa y muy técnica.

¿Qué información puede compartirnos acerca de los procesos legales que hay en el caso del Museo de Arte Colonial en la Antigua Guatemala?

Necesitamos retomar el diálogo de manera urgente. Encontramos muchos temas sobre la mesa y es bien difícil familiarizarse con todo. Alguien me dijo sabiamente que todas las personas deberíamos, al menos, pasar un tiempo en el lado de las instituciones gubernamentales para darse cuenta de lo que significa este trabajo y su complejidad. El nivel de expedientes y papeleo es una locura. Pude salir corriendo antes de entrar en este laberinto pero, demasiado tarde. Ahora  los temas me atraparon y me resultan apasionantes. Yo vengo de la vida académica y del arte contemporáneo y experimental. Esta fascinación por lo patrimonial y sus alcances culturales me ha tomado por sorpresa.

En este caso, en particular, se sabe que hubo una denuncia del Consejo de Protección de la Antigua Guatemala, que preside el alcalde de esa ciudad, ¿ha habido pláticas con el jefe edil?

Aun no y estoy en la mejor disposición para conversar. Antes de llegar ahí necesito comprender muy bien cómo sucedieron los hechos, conversar y escuchar a los diferentes actores.

¿Hay alguna esperanza de recuperar el edificio que ocupaba el Museo del Libro Antiguo y que ahora está en manos del Ministerio Público?

Es un tema complejo. Ojalá que, a partir del sábado (16 de mayo), después de la media noche, tengamos esperanzas y ante todo certezas.

¿Qué medidas piensa tomar en cuanto a otros museos como el Museo de Historia Natural, que actualmente se utiliza como bodega para la colección del Museo de Arte Moderno?

El museo habrá que repensarlo. Es un modelo de museo victoriano que no funciona en el presente. Me gustaría tomarlo como un experimento donde prevalezcan dispositivos museográficos que logren conectar a los públicos con las riquezas naturales de nuestro entorno, así como con sus amenazas latentes. El espacio es pequeño pero su ubicación es de un potencial enorme.

Aunque el sitio arqueológico Tak’alik Ab’aj consiguió ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad, sabemos que el Museo Caracol del Tiempo no ha podido utilizarse por fallos en su construcción, ¿ha habido avances para lograr su reapertura?

No. Y me da una tristeza profunda toda la situación. A veces quisiera fragmentarme y visitar este y todos los sitios. Hablando como curadora, la escucha y el diálogo in situ son dos prácticas poderosas para entender los eventos y entrever sus posibles soluciones. Pero ahora estoy como atrapada por el papeleo atrasado. Vendrá el momento. Sin duda.

Hemos visto casos de intervenciones que no cumplen con requisitos básicos de conservación en edificios públicos e iglesias ¿Cómo se piensa enfrentar este tipo de situaciones como la de San Andrés Xecul?

Lo dicho: la conversación y la escucha. Necesariamente tenemos que establecer diálogos con las comunidades. Hay registros culturales que escapan de las leyes y es importante comprender sus dinámicas. Pero también tenemos que hacer esfuerzos para transmitir la importancia de seguir los reglamentos y los beneficios que provoca el aplicarlos. Es un tema de respeto en doble vía, donde el cuidado de los patrimonios es lo central, como grandes generadores de identidad, comunidad y ciudadanía entre otras cosas.

¿Cuáles serán los proyectos prioritarios en cuanto a sitios arqueológicos en su administración?

En este país esta puede ser una pregunta retórica. Todo urge. Todo es prioritario. La cantidad de sitios, monumentos, sitios sagrados que hay que atender es vastísimo y por eso abrumador. Eso sumado a la cantidad de problemáticas económicas, de distancia, de efectos climáticos… Me es imposible poner un número exacto. Y encima soy de las que quiere hacerlo todo.

¿Cuáles son las prioridades en cuanto al tema del patrimonio natural y qué tipo de acciones se realizarán en esta área?

Se están dando conversaciones interesantes en esta vía. No quiero adelantarme. Solo decir que es un momento emocionante para Guatemala y para esa diversidad de paisajes naturales, de valores intangibles que han marcado nuestras vidas y la existencia en este país.

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