El cantón Jocotenango en la proyección política de Manuel Estrada Cabrera

Para Estrada Cabrera, el cantón Jocotenango fue el espacio ideal para la reproducción de la modernidad ilustrada que pretendió llevar adelante en los veintidós años de su gobierno.

Mauricio José Chaulón Vélez

julio 20, 2025 - Actualizado julio 19, 2025

Panorámica del Parque Jocotenango, antes llamado Parque Morazán y sus alrededores en 2020. Foto: Municipalidad de Guatemala

El 6 de septiembre de 1879 el gobierno de Justo Rufino Barrios emitió el decreto 241 por medio del cual suprimió el pueblo de Jocotenango en la Ciudad de Guatemala. Fue uno de los primeros pueblos de indígenas tributarios en ser trasladados de la antigua Ciudad de Santiago de Guatemala luego de la tragedia de los terremotos de Santa Marta del 29 de julio de 1773. Por disposición real que hizo cumplir el capitán general Martín de Mayorga, los pobladores indígenas de Jocotenango comenzaron a trasladarse en 1777; y a finales de 1779  el IV arzobispo de Guatemala, Cayetano Francos y Monroy, quien sustituyó a Pedro Cortés y Larraz que era opositor al traslado de la capital del Reino, ordenó en consonancia con las normativas del gobierno colonial que se trasladase la iglesia con todas sus imágenes y enseres.

Jocotenango terminó por asentarse en el valle de la Ermita como cuarto asentamiento de la capital del Reino de Guatemala a través de la imposición por la Capitanía General y la Iglesia, pero también por medio de negociaciones y consensos, logrando ser el principal pueblo de indígenas en la Nueva Guatemala de la Asunción. Los hombres jocotecos se convirtieron en la fuerza de trabajo que construyó muchos edificios civiles, varias iglesias y un alto número de casas en ella, mientras que un alto número de mujeres jocotecas fueron trabajadoras en las residencias de la clase alta y las capas medias, siendo un número significativo de ellas nodrizas en esas familias: por ello fue por lo que a Jocotenango se le conoció como tierra de Chichiguas, porque el término deriva del náhuatl y refiere a «la mujer que da de mamar». Jocotenango también fue proveedor de alimentos agrícolas, aprovechándose su locación geográfica que quedó de la misma manera que en la antigua Ciudad de Santiago, es decir al norte de la capital y directamente colindante con ella. La relevancia de Jocotenango fue mayor a partir de la apertura de su iglesia, en 1804, por las celebraciones de la feria en honor a la Virgen de la Asunción, patrona del pueblo. Esta advocación mariana también tenía el patronazgo del pueblo de la Ermita, en el valle donde se refundó la capital en 1776, por lo que las celebraciones en Jocotenango se convirtieron en las principales de Nueva Guatemala como feria patronal y, por lo tanto, oficial de la ciudad. La ubicación de Jocotenango es el actual inicio de la zona 2 de la Ciudad de Guatemala de sur a norte donde colindan de manera directa la 3ª., 4ª., 5ª., 6ª. y 7ª.  avenidas y 1ª. calle de dicha zona con el Centro Histórico, extendiéndose hasta el Hipódromo del Norte y áreas aledañas al oriente. El decreto del gobierno de Barrios desarraigó a la población, convirtiendo el pueblo original en un cantón. Su histórica iglesia, el cabildo y el cementerio fueron destruidos y sus tierras se nacionalizaron para ser vendidas a particulares. El área se modificó en una estética europea dentro de los cánones de la modernidad capitalista, con influencia francesa, británica y germana.

En 1881 se inauguró el Hipódromo del Norte que estaba al final de una nueva avenida que es la Simeón Cañas. Mientras los indígenas jocotecos tuvieron que migrar por el desalojo y el desarraigo en nombre del tren indetenible de la modernidad que empujaba la Reforma Liberal y atropella a los pueblos, Jocotenango se transformaba en el espacio de extensión de la Ciudad de Guatemala hacia el norte que era residencia de élites y visita de paseos dominicales de ellas. Y aunque la feria de la Asunción continuó celebrándose ahí entremezclando objetivos de la modernidad liberal con la llegada temporal de comerciantes indígenas desarraigados, Jocotenango ya era distinto.

Por esas razones, el cantón de Jocotenango fue primordial para la proyección de la modernidad y la Ilustración que promovió el gobierno de Manuel Estrada Cabrera, la dictadura de 22 años, lo cual manejó como un importante capital político y social. Con el Decreto 604 del 29 de octubre de 1899, Estrada Cabrera inauguró las Fiestas Minervalias y quedaron institucionalizadas para el mes de noviembre. En la tercera de estas fiestas se inauguró el templo de Minerva, obra de estilo neoclásico que identificó al lugar ocupado por el Hipódromo y que era la entrada al Parque Minerva, el que a su vez se ornamentó con caminos, jardines y fuentes en un ambiente de bosque. Entre el 19 de abril de 1904 y el 29 de octubre de 1905 se realizó la extraordinaria obra de ingeniería, arquitectura y geografía llamada Mapa en Relieve de la República de Guatemala con una perfección que ha sido valorada por diversas instituciones nacionales e internacionales muchas veces. El 21 de noviembre de 1901, durante el cumpleaños 44 de Estrada Cabrera, un grupo de personas solicitó que en el lugar se construyera un parque para celebrar ahí dos eventos: el inicio de los desfiles de las Minervalias —que ya se hacían desde 1899, porque salían de la antigua plaza de Jocotenango por todo el trayecto de la Avenida del Hipódromo hasta el templo de Minerva—, y el festejo del cumpleaños de Estrada Cabrera. Fue así como la plaza se rediseñó y se transformó en un parque con el mismo estilo estético y simbólico del Hipódromo y del Parque Minerva. Esto se autorizó mediante el Decreto No. 656 de la Asamblea Legislativa, del 6 de septiembre de 1907, y el 21 de noviembre de 1908 se inauguró el nuevo parque, en la antigua plaza de Jocotenango, con el nombre de Parque Estrada Cabrera. Contiguo al Templo de Minerva, alrededor de 1911, se diseñó un campo para jugar béisbol, nuevo deporte moderno de la época, siendo la base del actual diamante que se modificó para los VI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de 1950 y que varios años después pasó a recibir el nombre de «Enrique “Trapo” Torrebiarte». Por ello el barrio de Jocotenango es cuna del béisbol nacional.

El 2 de mayo de 1918 se inauguró el edificio de la Universidad Estrada Cabrera en la calle poniente frente al parque que hoy se llama Jocotenango. Entró en funcionamiento el 15 de enero de 1919, pero después de la caída del gobernante en abril de 1920 se le retiró el nombre y el edificio continuó siendo de la Universidad Nacional hasta 1931. Actualmente es la sede de la Dirección Departamental de Educación Guatemala Norte. En 1943 fue trasladado al parque que quedó modificado con la estética del gobierno cabrerista y que por mucho tiempo se denominó también «Parque Morazán», la escultura de Cristóbal Colón realizada entre 1893 y 1896 por el artista español Tomás Mur, en conmemoración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. Este monumento estaba en el Parque Central, pero por disposición del gobierno de Ubico fue instalado en el Parque Morazán, en donde permaneció hasta 1962; luego de eso fue llevado a la Avenida de las Américas.

Para Estrada Cabrera, el cantón Jocotenango fue el espacio ideal para la reproducción de la modernidad ilustrada que pretendió llevar adelante en los veintidós años de su gobierno. Jocotenango tenía la historia de haber sido ese emblemático pueblo de indígenas, lo que para el liberalismo constituía apropiarse de ese capital histórico para darle mayor significación a las cosas y a los procesos, aunque, por supuesto, ya sin indígenas. Y al mismo tiempo, Jocotenango era la primera gran expansión de la Reforma Liberal en materia urbanística, aunque eso significase expropiar y desarraigar a todo un pueblo indígena. La configuración de un espacio urbano estético en clave liberal europeizada e inclusive con influencias estadounidenses, fue bien aprovechado por el cabrerismo y sus representaciones políticas y sociales. Puede decirse que fue el espacio citadino que mejor utilizaron Estrada Cabrera y sus correligionarios -reales y oportunistas- para definir el sentido de las ideas de su gobierno en el plano simbólico, lo cual incluyó, por supuesto, el inevitable culto a la personalidad del gobernante; pero también la legitimidad de varios sectores de la población citadina.     

Tags:

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?