El libro La transformación urgente: hacia un nuevo capitalismo democrático, de Juan Alberto Fuentes Knight, editado por F&G Editores, ya está disponible en diversas librerías. Este documento forma parte del proyecto Ultras y Mafiosos: Cómo una combinación de cleptócratas y extremistas quiere destruir la democracia guatemalteca, de la ong Oxfam Intermón.
En el ejemplar, el economista plantea un panorama de la situación actual de la economía guatemalteca, los orígenes de las condiciones en las que se vive en el país, los posibles escenarios que deberán enfrentarse en los próximos meses y una serie de medidas que, a su criterio, podrían ayudar a construir una economía eficiente y justa para la mayoría de la población.
El libro, luego de su introducción, ofrece tres apartados: Rasgos de un capitalismo dependiente de las remesas, La imperfecta democracia guatemalteca y La respuesta nacional y democrática para enfrentar la caída de las remesas.
El autor, que accedió a responder preguntas de eP Investiga, insiste en que las medidas que plantea deben implementarse a corto plazo, ya que la emergencia es más grande de lo que algunos quieren aceptar.
eP Investiga: Usted hace un diagnóstico de lo que sucede en cuanto a la economía de Guatemala y hace advertencias de lo que se avecina. ¿Qué ha cambiado desde que concluyó este texto, a finales de 2025 a este momento en el que ya transcurrió casi un trimestre del 2026?
Juan Alberto Fuentes Knight: Se está confirmando la desaceleración de las remesas, que es algo que el presidente del Banco de Guatemala no admite y que creo que es importante destacar. Yo calculé las tasas de crecimiento de las remesas de enero y febrero del 2011 al 2025, y en esos años la tasa de crecimiento era en torno al 14%. Este año bajó en enero al 7.5% y en febrero al 5%. Hay una desaceleración muy clara. Todavía no tenemos una reducción absoluta, pero sí está bajando el ritmo al que crece. Parte del mensaje central del libro es que hay que enfrentar esa realidad y reconocer que es el principio del fin de un modelo de desarrollo económico y que se requiere una respuesta a corto plazo. Esto debiera ser parte del debate nacional y no concentrarse solo en la dimensión judicial e incluso en elecciones de segundo grado.
¿Cómo ha cambiado la situación de la migración de Guatemala a Estados Unidos?
Se están combinando dos fenómenos, uno es que las deportaciones ya no se refieren solo a los que son detenidos en la frontera. Si no incluye a personas que han vivido allá muchos años y que son fuente de remesas de monto mayor. Segundo sí se ha detenido casi completamente el ingreso de nuevos migrantes a Estados Unidos. Son ambos fenómenos los que tienen impacto en el envío de remesas. Y ya se refleja en la desaceleración que creo, va a aumentar y más adelante, va a haber una reducción de las remesas. Y eso es fundamental porque las remesas han sido el pilar del modelo económico en los últimos 20 años.
La migración, especialmente en las condiciones en las que migra la mayoría de los guatemaltecos, es un síntoma condiciones sociales, políticas y económicas. ¿Hay posibilidad de cambio?
En el libro, planteo dos grandes desafíos. Defender el régimen democrático de Guatemala con todas sus imperfecciones. Mejorar ese régimen, hacerlo más participativo, más real, y, por otra parte, contribuir a un cambio del poder económico, que es un modelo neoliberal extremo. El Estado ha tenido muy poca participación y las élites han tenido un impacto decisivo para mantenerlo. Ha sido un modelo muy cómodo para las élites económicas, porque se mantiene controlada la inflación, hay estabilidad, no hay desequilibrios externos. Hay una protección social de naturaleza privada y una cierta expansión de sectores muy poco competitivos, pero que de todos modos crece, como son los que llamo no transables, que no compiten con la importación y exportan, como es el sector inmobiliario, el sector del comercio, ciertos servicios, que aparentan que hay cierto auge, pero realmente es muy falso, porque no es que se esté desarrollando una economía competitiva que es la que vamos a necesitar ahora que vayan cayendo las remesas.
Ese modelo. que describo muy rápidamente, es el que ha favorecido a estas élites con estructuras oligopólicas, que aprovechan a cobrar precios muy altos, que restringen la posibilidad de que entren nuevos empresarios, que es otra de las condiciones que requeriría un nuevo modelo económico. Si queremos un nuevo capitalismo democrático, requerimos nuevos capitalistas.
¿Cómo ve la situación del empleo en el país, en donde como usted plantea, muchos ven el salario mínimo como que fuera máximo y las nuevas generaciones no encuentra oportunidades reales?
Tenemos una élite económica que por una parte anuncia que son los principales generadores de empleo, pero al compararlo con otros países son los que menos empleo generan, y estoy hablando de otros países de América Latina, no países desarrollados. Generan poquísimo empleo de mala calidad. Entonces esa es una de las razones que a su vez refleja muy poca inversión. No son capitalistas auténticos, son capitalistas a medias, sin la capacidad de competir, sin la capacidad de generar empleo, y que, al mismo tiempo, están bloqueando la capacidad del Estado de regular y distribuir esos beneficios que sí puede generar un capitalismo dinámico.
En el libro planteo una serie de propuestas a corto plazo y creo que eso debería ser parte del debate ya. Hay que pensar en un ajuste macroeconómico, en una nueva política macroeconómica para enfrentar el problema de las remesas, para que, además, la política macroeconómica ya no solo se centre en el tema de la inflación, sino en el tema del empleo. Las políticas macroeconómicas en otros países tienen esos dos objetivos: inflación y empleo. En Guatemala solo es inflación y eso refleja esa hegemonía de esa élite.
¿Qué podrá hacerse para paliar las consecuencias de los cambios y que afectarán a la población?
En el documento se plantea también un ajuste social. Hay que pensar en la gente que va a quedarse sin remesas. Como cubrir esas necesidades. Estamos en un momento de grandes tensiones geopolíticas con un socio del Norte que es totalmente impredecible, y donde es fundamental diversificar las relaciones económicas de Guatemala. En todo sentido, no solo en comercio, sino también en origen de las inversiones, acceso a la tecnología. Hay como tres ejes fundamentales: El macroeconómico, el social y el externo.
¿Qué va a pasar con los comportamientos consumistas que ha desarrollado la sociedad debido a las remesas?
Ahí estoy planteando dos escenarios. Uno de lo que ocurriría si no se hace nada y el otro de lo que resultaría de una actitud más proactiva. Si no se hace nada, aumentará la pobreza y ese es un escenario temible porque las remesas pesan mucho en Guatemala. Habrá que detener el nivel de importancia que tiene el consumo. El desafío es que la inversión sea más importante que el consumo. Evidentemente tiene que haber consumo de bienes básicos, pero que tengamos otro canal que sea la inversión.
¿Qué caminos deberían seguirse para la necesaria transformación?
El desafío es que la inversión pueda generar empleo. Pasar de ese consumismo a una acción más equilibrada que dinamice la economía guatemalteca, que, por cierto, esté destinada no solo al mercado interno sino también al externo, porque hay que mantener ese balance. Ahí entra el tema de la diversificación, de la relación con el exterior. Eso implica también, que se generen nuevos empresarios. Hay que apoyar a los que ya están, porque hay un sector empresarial moderno que ha ido subiendo, luchando, por cierto, muchas veces aplastado por esa élite tradicional. Creo que hay dos dimensiones que me gustaría destacar. Una es el acceso a financiamiento, porque tenemos un sistema oligopólico bancario que beneficia solo a esa élite. Hay que tener otro sistema financiero. Ojalá un banco público, o por lo menos ir avanzando y aprovechar el Crédito Hipotecario Nacional (CNN), convertirlo en un banco de desarrollo. También aprovechar incluso a Banrural y el Banco de los Trabajadores. Ofrecer más acceso a financiamiento. El otro eje es facilitar la creación de nuevos empresarios con mucha asesoría y capacitación. Enviar empresarios al exterior para que se capaciten.
Hace poco mencionaba en otra entrevista una experiencia muy interesante en los medios italianos, que después de la Segunda Guerra Mundial mandaron a Estados Unidos para que se capacitaran ahí, volvieron después, incluso con tecnologías nuevas, con equipo y eso ayudó a la recuperación económica de Italia.
¿Cómo hacer para que esto se replique en todo el país?
También hay que organizar a los empresarios en el interior del país. Estamos viendo a muchos empresarios indígenas y mujeres. Hay asociaciones también. Se trata de fortalecer y darles voz y capacitar, para que sus derechos y sus posibilidades se puedan practicar, no solo un Estado que tiene que estar a la defensiva y tratando de no machucar a estos capitalistas que son parte de esa élite.
¿Qué hacer con los empresarios tradicionales que también deberían integrarse a estos cambios?, ¿con qué ideas convencerlos de la necesidad del cambio?
Hay un peligro de que el barco se hunda en su conjunto. Si se hunde, también los afecta a ellos. De lo que se trata es de un esfuerzo conjunto donde también se incluya a estos nuevos sectores. En el libro yo planteo las bases políticas que se requieren para ir avanzando con esos cambios. No se trata de excluir a estos sectores, ni de sacarlos. ni exilarlos. Hay que aprovechar sus capacidades gerenciales. Lo que es importante es que haya espacio para los otros. Para un capitalismo democrático, no un capitalismo subdesarrollado y limitado al control de estos sectores. Un capitalismo en donde un Estado pueda regularlo y que beneficie a la mayoría de los guatemaltecos. Hay que negociar desde una posición de fuerza. Por eso es tan importante que se empiece a discutir y a debatir este tema ya.
El tema de la política económica frente a un modelo que se está cayendo, que va a comenzar a caerse, todavía no es tan evidente, como digo, veo al Banco de Guatemala tratando de esconder lo que va a pasar, pero hay que comenzara a discutir eso, cómo se va a ajustar esa economía, cómo vamos a hacer que la mayoría de los guatemaltecos pueda salir adelante y no solo que solo esta élite sea la que tiene capacidad de defenderse.
¿Cómo deberían jugar los poderes del Estado?
Creo que comenzando por el Ejecutivo hay algunas acciones que se pueden realizar a corto plazo, por parte de este gobierno. El cambio de la política macroeconómica, empezar a destacar el tema del empleo, pensar en una política de tipo de cambio un poco más flexible, comenzar en implementar una política fiscal más agresiva. Que tengamos cuidado con el factor externo, porque ya van a haber dificultades con las remesas, ya hay dificultades con las exportaciones.
¿Cómo enfrentar el incremento en las cifras de desempleo que podría llegar con más deportaciones?
Es muy difícil pensar que ahorita el Estado va a ayudar a generar empleo, hay que pensar en nuevos regímenes de migración temporal en algunos países, donde puedan ir guatemaltecos en condiciones adecuadas, con sus derechos, aunque sea temporales. Hay ya algún esfuerzo del gobierno. Creo que hay que pensar en una estrategia de desarrollo de exportaciones, que empiece a destacar el tema de los servicios. Hay también una estrategia de turismo, que me parece importante. Hay otras áreas de servicio. En el área de los call center, hay que pensar en cómo se van a adaptar a la Inteligencia Artificial, pero hay que hacerlo ya. Está el tema del transporte, es otro servicio que es exportado por Guatemala.
También hay que empezar a pensar en la sustitución de importaciones. Guatemala está importando muchísimos bienes de consumo y eso se puede producir en Guatemala. Eso me lleva a algo fundamental que es la soberanía alimentaria. Hay que comenzar a pensar cómo Guatemala produce todo lo que consume, los alimentos básicos. Guatemala todavía está importando maíz. Se requiere una política. Hay que fortalecer al Ministerio de Agricultura. Esto tiene que ver con el tema de nutrición.
En cuanto a la política social, ya se está haciendo. Hay transferencias en este gobierno. Hay que pensar eso como se ajusta ante la reducción de remesas, impulsar un programa amplio de infraestructura comunitaria. También ahí se habla se ha avanzado ya con esto de Rutas para el desarrollo. Pero eso hay que extenderlo mucho más al Noroccidente del país. Luego, una estrategia sectorial y territorial de inversión porque al final ese es un tema central. Hay que comenzar, una orientación sectorial a las inversiones, servicios, como ya mencionaba, agricultura por otra.
¿Qué perspectivas ve en cuanto a la relación comercial con Estados Unidos?
El gobierno de Estados Unidos lo que está impulsando es una política para hacer que los Estaos Unidos se industrialice. Creo que es un espejismo pensar en la posibilidad de que Guatemala empiece a exportar una serie de productos industriales. Lo que se requiere más bien, es centrarnos en servicios de agricultura y en la soberanía alimentaria.
¿Qué se puede hacer para enfrentar estos desafíos?
Ahí hay que apoyar a los nuevos empresarios, financiamiento, impulsar asociaciones empresariales. Hay que buscar el apoyo político, articular todo esto con los empresarios nuevos, centros de reflexión independientes, actores internacionales, comunidades, asociaciones empresariales, con la diáspora, con la economía social y cooperativas. Hay varios actores que se pueden movilizar para ir apoyando esta iniciativa que es de muy corto plazo, me estoy centrando en el corto plazo. Esto se puede hacer con el Ejecutivo a corto plazo. O simplemente establecer las bases para que se siga avanzando.
Importante es que en la medida que se vaya creando ese sentido de dirección, para ir ajustando el modelo económico, también puede apoyar el fortalecimiento de nuestra democracia, entonces va a haber un interés para que se siga caminando con este régimen democrático y no caigamos en una situación alternativa de un capitalismo clientelar, corrupto, populista, sin sentido de orientación. Es importante dar esa señal de que vamos en el camino económico correcto, pensando, para seguir avanzando que tenemos que apoyar el régimen democrático, y para eso también necesitamos una gran coalición y ojalá otros ya políticos y empresariales que apoyaran esta versión de un capitalismo democrático.
¿Qué medidas deben tomarse para fortalecer la institucionalidad dentro de esos procesos?
Ahí tengo algunas orientaciones muy específicas con relación a la institucionalidad a corto plazo. Una es fortalecer el Ministerio de trabajo. Si queremos que el empleo sea un tema central, hay que darle al Estado capacidad para manejar las estadísticas, tener más técnicos, permitir al Ministerio de trabajo que tenga incidencia en la política macroeconómica. Que no sea solo el Banco de Guatemala. También está el tema de transformar en Ministerio de Economía, hacerlo más fuerte en inversión, innovación, de relaciones económicas externas. Creo que están ya en algunas acciones tendientes a lograr eso. Está el tema de poder reorientar al INTECAP, que no solo refleje las necesidades de los empresarios que están ahí, sino que tenga una visión más prospectiva para ver cómo va a ser la demanda del trabajo en el futuro y que cubra el tema de la asesoría de empresarios nuevos.
Luego está el tema de orientación pública del CHN y ojalá, Banrural, y el Banco de las Trabajadores. Orientar también a las cooperativas. Se puede crear una intendencia de supervisión de las cooperativas de ahorro y crédito, porque no están sujetas a un control específico y financiero. Eso crea peligros de que puedan quebrar, no todas, porque hay algunas que tienen mecanismos de garantía buenos, pero, de todos modos, en su conjunto sí se requiere una supervisión.
Orientar al Segeplan, Micivi y Mides para favorecer esa infraestructura comunitaria, intensiva en uso de mano de obra, para generar empleo y eso se puede hacer a corto plazo. Con asesoría internacional, que hay otras iniciativas interesantes como caminos vecinales construidos con mucha mano de obra y fortalecer al MAGA, con el desarrollo de esa soberanía alimentaria.
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