“Hay que estar abiertos a encontrarse sorpresas y no cerrarse… La vida se transforma y nos transforma cada día”, expresa Julia Vela (Guatemala, 1940) en una breve entrevista concedida a eP Investiga luego de la presentación de su libro Julia Vela Historia de su creación coreográfica basada en El Paabanc, Patrimonio Cultural de la Nación, que se celebró en el Centro Cultural de España. Quienes conocen a Julia saben que ella no solo se ha dejado sorprender, porque en cada una de sus etapas ha retado a la vida, armada de talento y valentía.
La bailarina, coreógrafa, arquitecta y gestora cultural nació en la ciudad de Guatemala el 2 de junio de 1940. Por sus venas corre la vocación por el arte y la cultura. Su padre fue el escritor y periodista David Vela. Su abuelo materno, José Miguel Leal Asturias, con quien vivió de los dos a los 17 años, era, a decir de Ana Luz Castillo, quien ofreció una semblanza de Vela en la presentación del libro, “un hombre sencillo que hablaba cinco idiomas, pintor, amante de las matemáticas y la lectura”. La madre de Julia fue la escritora Margarita Leal Rubio y su hermano fue el poeta y dramaturgo Manuel José Arce Leal.
Con esos antecedentes, Julia pudo haberse inclinado por cualquier rama artística, sin embargo, fue la danza la que la atrapó desde el principio. En la semblanza de Castillo, refiere que a los ocho años Julia ya organizaba la parte artística de la clausura escolar en el colegio Santa Rosa. No pasó mucho tiempo de eso cuando le dijo a su madre que quería ser bailarina y, ella, una mujer que siempre luchó contra estereotipos de la sociedad machista, la llevó a estudiar con Marcelle Bonge, quien más adelante dirigiría la Escuela Nacional de Danza, de la que Julia fue alumna destacada.

Tanto en esa escuela como durante su participacón en el Ballet Guatemala (Ahora llamado Ballet Nacional de Guatemala Christa Mertins), Julia recibió instrucción de destacados bailarines y coreógrafos internacionales, entre ellos, María Tchernova, Michael Katchouroswsky, Joop Van Allen, Denys Carey y Guillermo Keys Arenas.
En una visita que hizo la destacada coreógrafa cubana Alicia Alonso al Ballet Guatemala, invitó a algunos bailarines a que la acompañaran a Cuba a hacer una audición para unirse a su compañía y Julia fue una de las elegidas.
Permaneció cerca de dos años en Cuba, pero debió volver a Guatemala y pronto, quiso buscar nuevos horizontes para la danza del país. Sus inquietudes siempre iban más allá de la sola expresión artística. En su reseña, Castillo señala un episodio que dejó ver cómo desde muy joven, Vela tomaba protagonismo y liderazgo en favor de las causas de la danza. “Cuando tenía 18 años y bailaba con el Ballet Guatemala, durante una presentación en el ahora llamado Museo Nacional de Arte Moderno, llegó el Presidente Ydígoras Fuentes y Julia se plantó al final frente a él y le preguntó si sabía cuánto ganaban los bailarines. Le dijo cuán vergonzoso era el salario y le pidió un incremento. Un incremento que le dieron posteriormente a la compañía”, relata Ana Luz.

Continuó enriqueciéndose con estudios en escuelas estadounidenses como Julliard School of Dance, Merce Cunninghan, Luigi’s Jazz Danza Centre, University of Southern California Danza, Salt Lake Utah, Frederick Franklin National Ballet, Alvin Nikolais, Lucas Hoving, José Limón y Martha Graham.
Al volver al país, ya estaba convencida de que a Guatemala le hacía falta avanzar en cuanto a las tendencias artísticas. Julia señala: “en todo el mundo había nacido el dadaísmo, y después todos los movimientos artísticos como el surrealismo y el abstraccionismo, en todas las ramas: en la música, la plástica y la literatura y en Guatemala, no”. Este retraso era evidente y ella, habiendo tenido una formación más completa, sentía la necesidad de que en el país se comenzara a trabajar con la danza moderna, además, de que ya no se sentía realizada practicando danza clásica.
De esa cuenta se presentó ante las autoridades del Ministerio de Educación (que en ese tiempo tenían a su cargo la Dirección de Bellas Artes) y planteó la necesidad de crear un grupo oficial de Danza Moderna. El ministro de ese entonces añadió que él le interesaba también que se desarrollara la danza folclórica, como el del Ballet de Amalia Hernández en México. Ella respondió que era posible realizar ese tipo de trabajo por lo que fue autorizado el grupo que inicialmente se llamó Compañía de Danza Moderna.

La creación de este nuevo grupo artístico auspiciado por el Estado despertó perspicacias. Según contó en una entrevista concedida a elPeriódico en 2022, las dirigentes del Ballet Nacional de Guatemala llegaron a pedir que en vez, de crear este nuevo cuerpo de baile, mejor se concediera a la compañía de danza clásica un aumento en sus presupuestos. Pero la decisión ya estaba tomada y pronto la nueva agrupación empezó a tener buenos resultados.
Entre las novedosas coreografías propuestas por el grupo se contaban Muerte de un personaje, con música de Jorge Sarmientos; Oda a la mujer, con música de Joaquín Orellana y Los aparecidos, con composiciones de Enrique Anleú Díaz, entre otras. En 1964, la agrupación cambió su nombre y se presentó ya como el Ballet Moderno y Folklórico.
Una mirada que cambió todo
En la entrevista que la escritora Delia Quiñónez le realizó a Julia Vela y que está contenida en el libro presentado, ella admite que, en esos tiempos, no conocía las expresiones dancísticas de las distintas regiones del país. Sin embargo, para enriquecer las danzas, el ministerio a cargo había contratado a expertos como el coreógrafo y actor Farnesio de Bernal y al Maestro Guillermo Keys-Arenas, quien trabajaba con el ballet Amalia Hernández y que en Guatemala fungió como director huésped del Ballet Moderno y Folklórico. Durante la Semana Santa de 1968, Keys-Arenas la convenció de realizar un viaje de investigación al Lago de Atitlán.
En una comunidad, se representaba La última cena y había mujeres que lucían su indumentaria y cuidaban a sus hijos. “Vagando mi mirada por el entorno, me encontré con unos ojos que me miraban; una niña de alrededor de cuatro años que sostenía una vela que le iluminaba magníficamente su rostro, imagen que nunca olvidaré y fue ese, un encuentro que cambiaría mi vida”, declaraba Vela a Quiñónez.
Al comentar ese episodio con eP Investiga, la coreógrafa señala: “Hay momentos de la vida en los que usted siente que encontró algo que le cambió y eso no se puede explicar”. A partir de entonces, se interesó en descubrir el misticismo y el valor de esas expresiones culturales de Guatemala y se comprometió a hacerlo con el respeto que se merecen.
Los años 70 encontraron a Julia ya sensibilizada en cuanto al valor de las tradiciones. Entonces Julia se interesó en las tradiciones propias del pueblo quekchí, especialmente . Comenzó a hacer una investigación en la que tuvo el respaldo del historiador Haroldo Zea y posteriormente con todo ese sustento teórico, realizó la selección de algunas de las danzas más representativas de la tradición. De esa cuenta seleccionó 12 actos para conformar El Paabanc:
- Procesión de Santo Domingo
- Guacax pop o Baile del Torito
- Cabatiox o rezado
- Bebida ceremonial
- Primer son Yan Tox
- Segundo son Lain Neba
- Tercer son Chinam
- Danza de los Guacamayos
- Danza de moros y cristianos
- Danza de los micos
- Xoloj Quej o Danza de venados
- Maus Quink o Quema del Diablo
Éxito internacional previo al estreno nacional
Antes de que El Paabanc se estrenara en Guatemala, ya había debutado en Arequipa, Perú y realizado un total de 17 presentaciones en distintos escenarios Latinoamérica. En el libro que presentó, Julia cuenta que esta circunstancia se dio, porque ella se encontraba ya dándole los últimos toques a la coreografía, cuando recibió la invitación de José Luis Velarde Soto, presidente del Consejo Provincial de Arequipa para asistir a la segunda edición de Festidanza 72.
El éxito en ese festival fue tal que todos los medios de comunicación del país sudamericano se hicieron eco del mismo. El Embajador de Guatemala en Perú se entusiasmó y pidió que realizaran presentaciones en la capital del país. Luego, viajaron a Panamá en donde una hermana de Omar Torrijos, quien en ese tiempo tenía poder en ese país, apoyó las funciones. De ahí viajaron al Festival Cervantino en Guanajuato, México, en donde El Paabanc volvió a lucirse a tal punto que debieron ofrecer presentaciones en otras ciudades mexicanas.
El estreno en Guatemala se celebró en el atrio de la iglesia de San Francisco El Grande, el 16 de noviembre de 1972, como parte del V Festival de Cultura en la Antigua Guatemala.
El Paabanc se convirtió en un parteaguas y a partir de él, Julia creó otras importantes danzas. En la reseña que Delia Quiñónez hizo del libro señala que el contar con el testimonio y detalles que dieron origen a la importante proyección coreográfica se debe a la cuidadosa recopilación de hechos y recuerdos de su autora y el financiamiento del Aporte para la Descentralización Cultural ADESCA.
Destaca los principales puntos que se tratan en el ejemplar que será distribuido por ADESCA a espacios artísticos y de difusión cultural en todo el país. El primero de ellos, es según Quiñónez, en el que Julia Vela explica el objetivo de su trabajo y las diferentes etapas de la concepción del espectáculo. Desde el planteamiento del entorno dancístico de los años 60 en Guatemala. En el libro, según la reseña de Quiñónez. también se describen pasos como la conformación de un equipo de investigadores, la definición de contenidos y la integración coherente tanto de las disciplinas temáticas y artísticas que se unifican y coinciden en la unidad estética de la obra.
Un montaje modificado
En el libro, Vela también expone los documentos de inscripción del Paabanc en el Registro de la Propiedad Intelectual. Las obras que fueron inscritas en 2007 se encuentran registradas bajo el título Colección de Coreografías de Proyección Folklórica y otras de Julia Vela.
Dedica un capítulo al nombramiento de El Paabanc como Patrimonio Intangible de la Nación, que se confirió durante el gobierno anterior. En este episodio muestra un apartado llamado Acotaciones necesarias relacionadas con la presentación pública del Paabanc a propósito del cincuentenario del estreno de la proyección folklórica de mi autoría, por el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.
Anota que, a pesar de ser la autora legalmente reconocida de la pieza coreográfica, no se respetó su derecho de opinar acerca de este montaje. También señala que se agregaron cinco danzas nuevas cuya autoría no se consignó en el programa de mano. También se modificó el orden en el que se debían presentar las danzas, especialmente la de Moros y Cristianos.
Al consultarle acerca de estas modificaciones que denuncia en el libro, Vela comenta que, aunque agradece el reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación, las autoridades deben siempre actuar de acuerdo con la ley. “La verdad es que deben respetar la ley en donde están reconocidos los derechos de autor. Es como que usted a una novela le quite un capítulo, le agregue otra y mueva de lugar otro. La obra está inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual con las partes que tocan… Estas son obras que deben respetarse”.
El libro cierra con una entrevista realizada por Delia Quiñónez en donde, además de dar a conocer aspectos de su vida, también refleja anécdotas y luchas como coreógrafa, administradora y promotora cultural que ha dejado innegable huella en la cultura de Guatemala.
Abrir espacios
De la amplia trayectoria de Vela, Ana Luz Castillo también destaca como frutos de su trabajo y gestiones la creación del Ballet Moderno y Folklórico de Guatemala, del Ballet Folclórico del INGUAT, del Centro Cultural Universitario de la Universidad de San Carlos, del Festival de junio del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, del programa Por la cultura se conoce un pueblo, en TGW y del programa Espejo Cultural, que se transmitía en canal 5.
La exponente también subraya que Julia fue impulsora de la creación del Ministerio de Cultura y Deportes, fue Directora del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias y presidenta del Consejo de Administración de ADESCA, entre otros cargos.
“Todos estos logros los alcanzó Julia trabajando codo a codo con personas comprometidas con el arte y la cultura de Guatemala. Pero es indudable que su tenacidad, su compromiso, su pasión y su “ser necia” como dice ella fue el motor que impulsó y mantuvo estas gestiones hasta concretarse en proyectos verdaderos”, recalca Castillo.
Julia Vela señala que en este momento se encuentra dispuesta a dar a conocer las historias detrás de cada una de sus luchas y sus logros, y que el libro financiado por ADESCA es solo el primer paso.
Tags: El Paabanc Festival de Junio Julia Vela Ministerio de Cultura y Deportes Portada Domingo












