Pancho Molina presentó el libro Contra todo pronóstico en el que da cuenta de los logros de su gestión en la Secretaría de Bienestar Social, entre 2017 y 2024. Foto: Carlos Alonzo
Rehabilitación, reinsercion y reeducación son palabras que parecen utópicas a la mayoría cuando se trata de menores en conflicto con la ley. A muchos guatemaltecos les parece que ese tipo de procesos de reintegración de jóvenes que han delinquido solo es posible en países del “primer mundo”. Por eso, eso hablar de privados de libertad sin rejas, grilletes ni malos tratos puede parecer fantasioso. Sin embargo, Carlos Francisco Molina, conocido como Pancho Molina, el psicólogo clínico que fungió primero como subsecretario de Reinserción y Resocialización en Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal y luego como Secretario de Bienestar Social (SBS) entre finales de 2017 y principios de 2024, afirma que logró controlar los motines ofreciendo un trato digno a los jóvenes privados de libertad.
Precisamente, los detalles de esta transformación es la base del libro Contra todo pronóstico, que presentó en la librería Sophos el martes 30 de septiembre. En el ejemplar publicado por Mar sin fin editorial, relata de manera bastante personal cómo asumió esa tarea que parecía titánica, los motivos que lo impulsaron y algunas experiencias de jóvenes recluidos que encontraron en los nuevos sistemas una esperanza de reinserción.
Un testimonio documentado
Martín Rodríguez Pellecer, quien estuvo a cargo del cuidado editorial del ejemplar, e interactuó con Molina durante la presentación, contó cómo nació la idea de hacer el libro. “Fue a partir de empezar a escuchar del trabajo de Pancho y todo lo que estaba empezando a cambiar en un ambiente tan lleno de obstáculos. Empezamos a seguirle la pista y por una amiga en común, tomamos la idea de hacer el libro”, afirma.
Rodríguez explica que el proceso de elaboración duró año y medio, y se realizaron tareas de construcción, edición y actualización constante.
En el acto de presentación, Flor Dolores Hernández, quien fue subsecretaria de Bienestar Social mientras Molina fue secretario, estuvo a cargo de leer el prólogo escrito por el exembajador de Estados Unidos en Guatemala, Luis E. Arreaga. En ese escrito, Arreaga destaca cómo al conocer al entonces secretario de Bienestar Social, le sorprendió su energía, entusiasmo y compromiso. Además, refiere que coincidió con el funcionario guatemalteco en su deseo de reformar las prisiones para jóvenes, especialmente, porque estaba muy reciente la tragedia del Hogar Seguro, donde habían muerto 41 niñas.
Arreaga indica que, desde el principio, Molina mostró sus planes y visión que estaban enfocados en cumplir el mandato legal de la rehabilitación de los jóvenes. “Nosotros fuimos sus aliados para que él y su equipo conocieran de primera mano los diferentes centros de la Asociación Americana de Correccionales (ACA en inglés) y a partir de ahí, Pancho afinar su propio modelo que se convirtió en el Nuevo Modelo de Gestión.

De acuerdo con Molina, el respaldo del embajador también se dio a través de la gestión de un aporte de US$6 millones del gobierno estadounidense que se emplearon para la construcción de tres nuevos centros de privación de libertad y la capacitación del personal de la secretaría en temas de rehabilitación.
Experiencias y lecciones
Además del prólogo, el libro está dividido en 10 capítulos. No siguen un orden cronológico, porque viaja de sus experiencias más recientes a las raíces de sus decisiones, e incluso cuenta aspectos muy personales de su propio crecimiento.
El primer episodio es Mi primer día en la cárcel de menores. Ahí narra cómo antes de emprender la tarea del cambio, debió vencer el miedo a recorrer el centro correccional Gaviotas. Él llegó como subdirector de la SBS el 1 de septiembre de 2017, menos de seis meses después del incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, donde murieron 41 niñas. Además, las crisis y motines se habían sucedido uno tras otro casi sin tregua en los años anteriores.
Cita, en ese primer capítulo, titulares de prensa que dan cuenta de esos episodios que dejaron muerte y evidenciaron la falta de seguridad y orden en los centros de privación de libertad. Presos asesinan a monitor (2009), Asesinan a director de Gaviotas (2015), Asesinan a 4 monitores en Etapa (2017), Motín en Gaviotas (2017), Asesinan a director de cárcel en Escuintla (2017).
En el segundo capítulo, El origen del sueño, narra cómo fue su primer contacto con el sistema carcelario del país, diez años antes de aceptar el cargo de subsecretario. Resulta que el amigo de un amigo que ya trabajaba en el sistema penitenciario fue quien lo invitó, cuando él acababa de graduarse como psicólogo clínico en la Universidad Francisco Marroquín. Aceptó la invitación y fue asignado como psicólogo al preventivo de la zona 18. Confiesa que llegó al lugar sin saber lo que le esperaba, pero pronto descubrió que sus expectativas estaban lejos de la realidad. Sin embargo, ahí nació en él el deseo de rehabilitar a los jóvenes.
En Cultivar la disciplina, el tercer capítulo, Molina lleva al lector hasta su infancia y adolescencia cuando para canalizar su energía, sus padres acudieron, primero a inscribirlo en gimnasia olímpica y, posteriormente, a los siete años, él les pidió que lo cambiaran de deporte y llegó a ser campeón nacional de karate. En este episodio también cuenta acerca de cómo a los dos años lo atacó un virus que casi le cuesta la vida. Se recuperó, pero el virus volvió y le dejó una secuela que no solo es muy difícil de percibir, a pesar de su gravedad.
El desierto en la SBS, el cuarto capítulo, se inicia con un resumen de lo publicado por Nómada acerca del incendio en el Hogar Seguro en marzo de 2017 y posteriormente, Pancho narra cómo fue su integración a la SBS. Su sorpresa inicial, su entrevista con la Primera Dama y los consejos que recibió de un doctor que había sido jefe del Sistema Penitenciario años atrás.
El libro continúa con otro tipo de experiencia formativa para él, porque en el quinto episodio El desierto del sistema penitenciario, narra cómo uno de sus mejores amigos fue enviado a la cárcel por una calumnia y él, que se considera como un hermano para ese amigo, enfrentó junto a su familia tanto los procesos como los gastos que implicaban tratar tanto con los abogados como con el corrupto sistema que les daba poder a peligrosos reclusos sobre la vida de su amigo. Esta experiencia lo marcó y lo convenció aún más de la necesidad de cambio en las cárceles del país.
A partir del sexto capítulo, Molina describe con mayor precisión las medidas que fueron implementadas para operar cambios verdaderos en el sistema. Entre los pasos que dio se cuentan la evaluación del personal y realización de cambios necesarios; elaborar un plan de trabajo que incluyó como pilares Hacinamiento cero, Analfabetismo cero, Prevención, Iniciativa Dame Chance (gestión de oportunidades laborales para los jóvenes) y Ocio cero.

El tercer punto fue precisamente la alianza con el INL de Estados Unidos. A partir de esto se creó el Nuevo modelo de gestión juvenil, que es un programa progresivo de rehabilitación integral para los jóvenes. Los dos puntos básicos que Molina destaca son el orden y la dignidad, porque su modelo se basa en la convicción de que la rehabilitación es posible, siempre y cuando no se deje de percibir al interno como un ser humano, a pesar de los delitos cometidos.
Del horror a la esperanza
El complejo de la SBS ubicado en San José Pinula estaba originalmente dividido en el San Gabriel que albergaba a varones y Virgen de la Asunción para niñas y señoritas. Luego de la tragedia ocurrida en marzo de 2017, el lugar se había cerrado. Sin embargo, para llevar a cabo los proyectos que Molina tenía listos no había otras instalaciones. Así que, como narra en el capítulo siete, al plantear el proyecto a la presidencia le pusieron como única condición conseguir el respaldo de Estados Unidos, Molina lo logró y además debió convencer a los jueces que era necesario rehabilitar el espacio.
Logró establecer la que llama Casa Intermedia, en la que se encuentra a jóvenes que ya han superado dos etapas previas de rehabilitación. Trabajan, estudian y cuentan con ventajas que han debido ganarse de acuerdo con su comportamiento y avance.
El sistema de Molina requirió la clasificación de los jóvenes en de alto, mediano y bajo riesgo. Estos últimos son los que pueden acceder a esa Casa Intermedia, cuyas instalaciones cuentan con equipos y orden. En el libro se consigna las palabras con las que uno de los jóvenes reclusos brinda un recorrido cuando el autor llegó en compañía del editor. Él relata cómo había avanzado su proceso.
El octavo capítulo es un informe acerca de las condiciones en las que la administración de Molina dejó el sistema y los cambios que falta por hacer. Anota que luego de encontrar un hacinamiento del más del 170%, durante su administración logró reducirla y la ocupación en enero de 2024 era del 72%. Señala también que falta la construcción de centros de alta seguridad y mediana seguridad, así como el centro para mujeres, el cual señala, requeriría 50 nuevas plazas de monitoras. Indica que se inició con los varones, debido a que son el 90% de los recluidos y quienes vivían en mayor precariedad.
El noveno capítulo es una reflexión acerca de cómo se dio su mayor acercamiento a Dios, y el décimo el testimonio de un joven recluso, quien luego de enfrentar a la muerte tomó la decisión de comprometerse en su rehabilitación y es uno de los más de 90 jóvenes rehabilitados que continuaron estudios universitarios.
Molina asegura que, además, se trabajó en prevención. “Es importante mencionar que se abrieron cinco nuevas sedes de Medidas socioeducativas, donde había equipos multidisciplinarios para trabajar con la juventud en riesgo. Esto se hizo en las localidades donde había más índice de violencia… esto se une a lo que hace el Ministerio de Gobernación en Prevención del delito”, asegura. Afirma que no tiene información acerca de cómo está trabajando la SBS en la actualidad. Sin embargo, indica que sí se certificó un segundo centro que su equipo había dejado preparado. “Creo que siguen trabajando con el modelo que nosotros dejamos y ha tenido buenos resultados”.
El libro contiene un área de fotografías, captadas por Carlos Sebastián de Nómada y el propio autor. Las primeras retratan la realidad de los motines que se dieron, sobre todo en 2017, y las otras, tomadas por Molina, refieren los avances que se han hecho, especialmente en la llamada Casa Intermedia.
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