César Montes, cárcel y resistencia

Recluido primero en Matamoros y luego casi cuatro años en la cárcel militar de Mariscal Zavala, Montes escribió columnas para medios digitales, apoyando a otros presos políticos y cuidando su salud física y mental. Hoy, desde un país seguro para él,  prepara un nuevo libro sobre su experiencia como preso político.*

Jaime Barrios Carrillo

julio 20, 2025 - Actualizado julio 19, 2025

César Montes, nombre de guerra de Julio César Macías López, fue uno de los rostros más visibles y emblemáticos de la insurgencia guatemalteca. Fue comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Rebeldes a mediados de los sesenta. Fundador del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) en los setenta. Y excomandante en la guerrilla salvadoreña en los años de la guerra civil en los ochenta. Su vida refleja las contradicciones, heridas y luchas de Guatemala y Centroamérica en las últimas décadas.

En los años ochenta, Montes trabajó también para el gobierno sandinista de Nicaragua, dirigiendo y coordinando operaciones contra la contrarrevolución financiada por Estados Unidos. Incluso antes, había sido voluntario en Vietnam durante la guerra, una experiencia que marcó su visión de la lucha y la resistencia. El gran poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón lo recordó alguna vez como un legendario comandante guerrillero, una figura que se movía entre la mitología revolucionaria y la dura realidad centroamericana.

De ese pasado viene su largo expediente en las listas negras. Ha vivido siempre amenazado y perseguido. Tras los Acuerdos de Paz, Montes regresó al país e impulsó la Fundación Turcios Lima, en memoria del histórico líder insurgente el exmilitar y luego comandante guerrillero Luis Turcios Lima, y continuó escribiendo y participando en debates públicos, y como columnista, sobre la historia reciente.

En 2020, bajo el gobierno de Alejandro Giammattei, fue capturado en México y trasladado en un avión militar a Guatemala. Lo acusaron de estar implicado en la muerte de tres soldados que participaron en una operación militar en la aldea Semuy II, donde los militares abrieron fuego contra campesinos y estos respondieron, matando a tres uniformados mientras el resto huía. Montes se encontraba a cientos de kilómetros de distancia.

La Fiscalía pedía 50 años de prisión, pero una jueza lo condenó a 175 años de cárcel. Recluido primero en Matamoros y luego casi cuatro años en la cárcel militar de Mariscal Zavala, Montes escribió columnas para medios digitales, apoyando a otros presos políticos y cuidando su salud física y mental. Hoy, desde un país seguro para él,  prepara un nuevo libro sobre su experiencia como preso político.

Entrevista a César Montes (Julio César Macías)

1.Después de tantos años, ¿cómo entiende usted que su encarcelamiento haya sido posible en un contexto de supuesta democracia y tras los Acuerdos de Paz?

Reafirmo que las llanadas democracias occidentales han fracasado. No son democracias. Se enmascaran en ella hipócritamente. Menos en Guatemala Se pasaron los Acuerdos de Paz por el arco del triunfo. Supe que Arzú dijo durante el proceso de discusión de los acuerdos había dicho: Ustedes ofrézcanles de todo, me encargaré de no cumplirles en nada.

2.         ¿Cómo vivió personalmente ese proceso de captura ilegal en México y su traslado a Guatemala en un avión militar? ¿Qué mensaje cree que quisieron enviar con ese procedimiento?

Mi secuestro y  expulsión de México fue un desafío para demostrar que los tentáculos de Giammattei podían comprar funcionarios corruptos de México que aún sobrevivían en el gobierno de AMLO

3.         ¿Cómo describiría su experiencia dentro de la cárcel militar Mariscal Zavala? ¿Qué condiciones encontró? ¿Qué resistencias construyó para no doblegarse?

Al llegar a la cárcel de Mariscal Zavala decidimos tomarlo como una batalla más. Pero con sabiduría política y diplomática. Descubrir cuotas y centros de poder al interior me hizo capaz de lograr alianzas y neutralizar peligros. El verdadero revolucionario no se doblega nunca ante desafíos.

4.         ¿Cómo fue su relación con otros presos? ¿Se sintió acompañado o aislado? ¿Qué papel jugó la solidaridad entre reclusos en su sobrevivencia?

En la cárcel de Mariscal Zavala transformamos odio, repudio y rechazo en solidaridad que no existía, se construyó. Al llegar allí aún habían privados de libertad que la CICIG de Iván Velásquez había encarcelado. Hubo quien fracasó en recoger firmas para que no me recibieran y más tarde para pedir mi traslado al temido Preventivo de la zona 18.

5.         Desde su perspectiva, ¿cómo ha mutado la contrainsurgencia en Guatemala? ¿Qué vínculos ve entre su caso y la actual ofensiva contra operadores de justicia, periodistas y defensores de derechos humanos?

Cuando fui secuestrado y expulsado de México, donde tramitaba asilo, advertí que se abría la puerta a una nueva ola represiva. Algunos lo negaron, otros prefirieron ignorar mi advertencia y fueron víctimas de cárcel o exilio. Incluso Zamora muy arropado por instituciones de prensa internacional estuvo en Mariscal Zavala en condiciones más duras que las mías.

6.         ¿Qué paralelismos encuentra entre su generación y esta nueva forma de represión, más disfrazada, más judicial que militar?

Mi generación fue diezmada en asesinatos atroces. Ahora utilizan lawfare para encarcelar incluso a funcionarios del actual gobierno tibio e impotente. También han asesinado a líderes sociales y de pueblos originarios.

7.         Usted ha dicho que su condena fue un acto de venganza del viejo aparato militar. ¿Quiénes cree que movieron realmente los hilos en su caso?  

Giammattei, quien tuvo detrás a la Fundaterror de Ricardo Méndez Ruíz y algunos de AVEMILGUA que siembran odio y eso cosecharán.

8.         ¿Qué significa para usted haber logrado salir con vida de la cárcel?  

Nadie atesora tanto la Libertad como quienes la hemos perdido durante años. Vivo mi libertad intensamente, la gozo y la alegría es mi divisa.

9.         Su hermano Francisco fue desaparecido en los años 60. ¿Cómo ha marcado ese hecho su propia vida política y personal?  

Mis hermanos Francisco y Jorge Víctor fueron asesinados por escuadrones de la muerte. A Jorge le dimos sepultura, a Francisco ni su cadáver apareció, no podemos ni llevar flores a su tumba. A mí, cuando estaba primero en la cárcel de Matamoros me hubieran querido asesinar por medio de sicarios. Lo denuncié y se contuvo este plan, lográndose mi traslado a la cárcel de Mariscal Zavala.

10.      ¿Cómo observa el estado actual del país?  

Guatemala es un estado fallido en manos del Pacto de Corruptos y la mafia usurpadora por fraude se tomó la USAC. Hay narco mafias y narco militares que controlan pasos ciegos para trasiego de droga.

11.      Ha anunciado que prepara un nuevo libro sobre sus años de prisión. ¿Qué puede adelantarnos de ese proyecto? ¿Es un testimonio, es una reflexión, es un llamado?

Escribo lo vivido, es por lo mismo testimonio, reflexiono sobre ello y por lo tanto es un llamado a perseverar en la lucha revolucionaria.

12.      Después de tantas décadas de lucha, derrotas, prisión, exilio y ahora sobrevivencia, ¿qué le diría a las nuevas generaciones que todavía creen que es posible cambiar Guatemala?

Que deben resistir, persistir y nunca desistir, que en 1962 éramos muy jóvenes los ex militares del 13 de noviembre y los estudiantes que nos integramos en las FAR. Guatemala debe cambiar por el bienestar de la mayoría de su población.

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*Por razones profesionales no puedo ni debo revelar las fuentes ni las circunstancias que permitieron la entrevista con César Montes, pero como periodista no estoy obligado a hacerlo y tengo derecho a guardar mis fuentes, es parte del derecho a la libre expresión del pensamiento en el periodismo. Lo importante aquí es el testimonio.

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