Carlos Martínez Durán y Foucault

Mientras la historia da cuenta de la ruta hacia un fin, por un camino de acontecimientos y/o descubrimientos, cuando de la ciencia se trata; la arqueología se entiende que consiste en el intento por reconstruir civilizaciones antiguas y perdidas en el tiempo.

Rogelio Salazar de León

abril 19, 2026 - Actualizado abril 18, 2026

El doctor Carlos Martínez Durán ha sido un personaje muy importante para la Universidad de San Carlos de Guatemala por varias razones: fue un académico notable, fue un profesor eminente, fue Rector en dos ocasiones: el primer Rector luego de obtenida la Autonomía Universitaria y otra vez luego.

Nació en la ciudad de Guatemala en 1906 y murió en el mismo lugar en 1974. Fue médico de profesión egresado de la USAC especializado en patología en Berlín y La Habana, ejerció como diplomático, como ministro de Educación, recibió dos doctorados Honoris Causa; aunque su vocación más marcada fue el humanismo, el arte y la filosofía.

En su desempeño profesional y los diversos cargos referidos que ejerció, siempre dirigió sus esfuerzos y afanes hacia el énfasis sobre el espíritu humanista, los contactos y conexiones universitarias y, también, a la protección del estado de derecho y la dignidad humana; el Dr. Martínez Durán fue un hombre que al ejercer un cargo no lo hizo para lucirse en él, sino para dar lucimiento al cargo.

De toda la obra del doctor Martínez Durán aquí interesa examinar “Las Ciencias Médicas en Guatemala, Origen y Evolución” publicado por la Editorial Universitaria de la USAC; se trata de un libro de más de setecientas páginas con un contenido mayormente histórico, dividido en partes que pueden coincidir los periodos históricos reconocidos por los nombres: Renacimiento, Barroco e Ilustración, lo que muestra que está escrito en obediencia a un orden histórico muy conocido y reconocido; de modo que es un estudio que está escrito sobre un orden canónigo, en sintonía a un sistema de pensamiento vertical que entiende la historia como una ruta lineal, determinado directamente por la estructura de pensamiento del sujeto frente al objeto.

En pocas palabras, hay que decir que el libro en cuestión es un estudio que expone el desarrollo histórico de una ciencia, de la medicina en Guatemala; es importante reconocer que éste es un estudio que en ningún momento descuida el contenido, el valor y el significado humano de la ciencia médica.

II,

Para examinar el libro del Dr. Carlos Martínez Durán se toma el aparato diseñado por Michel Foucault, un filósofo francés nacido en Poitiers en 1926  y muerto en París en 1984, miembro de una familia de médicos por el ala materna y paterna, por lo tanto, muy enterado de las diversas formas y maneras de la profesión médica, en fin, miembro de una familia burguesa, respetable, prospera y de buena posición; Foucault ha tenido una carrera académica que pasó por las instituciones francesas de más prestigio: Liceé Satanislas, ENS, la Sorbone, College de France.

Michel Foucault sin ser médico, pero bajo la influencia inevitable de su familia, se ocupó de la medicina; todo de acuerdo con su pensamiento y sus fines, sobre todo de acuerdo con su método, que se identifica con la palabra arqueología, que debe entenderse como una personal vocación histórica, como algo cercano a lo que Nietzsche entendía como genealogía (la búsqueda y la postulación de algo que no posee un valor universal, en ambos casos).

Mientras la historia da cuenta de la ruta hacia un fin, por un camino de acontecimientos y/o descubrimientos, cuando de la ciencia se trata; la arqueología se entiende que consiste en el intento por reconstruir civilizaciones antiguas y perdidas en el tiempo.

Arqueología, según Foucault (1)

Método desarrollado por Foucault durante la década de los años sesenta del siglo XX: Historia de la Locura 1961, Nacimiento de la Clínica 1963, Las Palabras y las Cosas 1966, Arqueología del Saber 1969.

El método consiste en un análisis sobre cómo se forma el conocimiento, sin poner atención a lo que tradicionalmente se atiende, es decir, individuos, descubrimientos, hallazgos, cronologías; a cambio de esto, Foucault, atiende a las reglas subyacentes de los discursos, a través de las nociones entrelazadas de gramática, saber y episteme.

El propósito de Foucault con el diseño de su método arqueológico es revelar cómo algunas cosas se convierten en pensables en argumentables; habrá que decir, de acuerdo con Deleuze: cómo las cosas se convierten en decibles y en visibles, en un lenguaje más cotidiano cabría decir, cómo las cosas se convierten en argumentables y en pensables; en suma: cómo algunas cosas se convierten en verdades, mientras otras son excluidas, todo en una época dada.

Arqueología según Foucault (2)

Para Foucault este método consiste, ante todo, en un análisis del discurso ¿cómo…?

  • En lugar de hallazgos o descubrimientos o individuos, la ciencia está hecha porque construye su objeto
  • Por lo anterior, la ciencia, antes que del objeto, habla del autor, como hijo de su época que lo lleva a sus formulaciones.
  • El límite del discurso está en el sujeto condicionado por su tiempo, y no en aquello que la ciencia declara como su objeto.

III,

¿El libro del Dr. Martínez Durán, está escrito, según qué sistema de pensamiento…? La respuesta es: el Positivismo.

¿Qué sostiene la relación entre lo que dice el Dr. Martínez Durán y el mundo…? El lenguaje del que hizo uso, las estructuras del lenguaje de la ciencia que ejerció.

¿Cómo se da la relación entre las palabras y las cosas…? De forma inconsciente, es decir, sin que el Doctor Martínez Durán siquiera lo sospeche está condicionado por el saber de su tiempo, por aquello que Foucault llama la episteme.

Para articular su estudio el Doctor Martínez Durán, reconoce los siguientes períodos:

Renacimiento, Medicina Colonial Preuniversitaria 1541-1681

En Las Palabras y las Cosas de Foucault, esta época inicial de la modernidad se llama: La Prosa del Mundo, y consiste en recuperar el lenguaje que se considera único o la prosa de Dios, el único lenguaje es el de la misericordia, que es uno, justamente, porque proviene de Dios.

Todo se resuelve en un lenguaje que se funda en la semejanza, en última instancia, del hombre y Dios: si se es un ser humano, se habla el lenguaje único de Dios

El libro del Dr. Martínez Durán menciona a Pedro de Bethancour (santo hoy, después de todo…) llegó a Santiago de los Caballeros 15 de febrero 1651 murió 25 de abril 1667.

Barroco, Medicina Colonial Universitaria 1681-1821

De acuerdo con Foucault, en esta nueva época, las palabras ya no se parecen a las cosas, ya no son semejantes a ellas, sino que las representan; para articular este mecanismo el filósofo francés escoge la obra conocida plástica como –Las Meninas– de Velásquez.

El lenguaje no es el mundo, lo representa; el lenguaje no es el pensamiento, lo ordena; o sea, el lenguaje pasado por la gramática ordena el mundo en el saber, para representarlo.

Eso mismo es el nacimiento de la ciencia, El nacimiento de la clínica, en Foucault.

Ejemplos en el libro del Doctor Martínez Durán: Cap. IX de la cuarta parte, la enfermedad del oidor decano D. Tomás de Arana, caso de cáncer. Cap. X de la cuarta parte, la maravillosa locura del fiscal D. Sebastián de Becerra y Gutiérrez, caso de histeria.

Problema anunciado por Descartes y Velásquez: el hombre puede ordenar el mundo porque lo ve, pero no puede verse como aquel que ve el mundo; allí entra en escena Las Meninas de Velásquez: ver y ver que veo…El método de Descartes: pensar y pensar que pienso… La vida es sueño de Calderón: soñar que sueño.

Modernidad, La medicina durante la vida independiente 1821-1900

Sigue imperando la Representación, pero ya no sólo en lo mecánico y en la observación, sino en lo orgánico y en lo patológico.

De acuerdo con los impulsos del Dr. Mariano Gálvez, la medicina, la cirugía y la farmacia deben ser consideradas como un todo, desde la ley.

En todo el estudio del Doctor Carlos Martínez Durán es notable la visión moderna de la ciencia, de acuerdo con la cual, si no es visible es representable

En todo el estudio emerge el hombre como objeto de estudio; al Autor, Dr. Carlos Martínez Durán no deja de interesarle la dimensión humana de las ciencias médicas como algo a lo que hay que dedicarse con una fuerza inclaudicable.

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