Se ha vuelto un cliché decir que la juventud es el futuro del país, que en nosotros se deposita la esperanza. Sin embargo, no somos el futuro, somos el presente. En innumerables espacios, la juventud está tomando decisiones cruciales que ya impactan la sociedad guatemalteca.
La reciente elección de representantes estudiantiles en la Universidad de San Carlos (USAC) es un ejemplo de cómo la juventud, debido a su falta de pensamiento crítico sigue repitiendo prácticas que atentan contra la democracia y el Estado de derecho. Esto se suma a otros casos, como la elección de representantes estudiantiles y director en el Centro Universitario de Occidente (CUNOC). Esta no es una simple elección, es un reflejo de si la universidad estatal se recupera o se mantiene bajo la dirección de un usurpador.
Es lamentable que la juventud venda su voto por comida, beneficios o créditos académicos. Hemos caído muy bajo, este es un ejemplo de cómo las cosas empeoran en el país. Además, es menester mencionar que este es el resultado de una academia en decadencia. No es posible que a la primera oportunidad la juventud venda su ética profesional, la situación es tan grave que, aunque sea incómoda para algunos, se debe abordar. Es necesario evidenciar la falta de análisis, propuestas e incidencia con propósito de la juventud.
La elección de representantes estudiantiles en la USAC y la elección de director en el CUNOC son un claro ejemplo de cómo la juventud ha normalizado actos inmorales. Estas prácticas que, a pesar de ser incorrectas, se replican para conseguir beneficios mínimos. No podremos avanzar como nación si continuamos priorizando los intereses individuales sobre los colectivos. Para lograr el desarrollo que anhelamos, es urgente un cambio de mentalidad que nos permita velar por el bien de todos.
Jóvenes que se supone son letrados e inteligentes venden su dignidad y ofrecen su voto al mejor postor. Las prácticas de compra-venta de votos es una práctica que debe ser erradicada, es momento de despertar y dirigir hacia el progreso al país. Debemos tener claro que la juventud tiene un papel importante en el engranaje del sistema democrático.
Nuestra nación demanda con urgencia jóvenes conscientes y consecuentes que dejen de lado sus intereses y se embarquen en la búsqueda del bien común. En el marco del mes de la juventud es imperioso esforzarnos para romper con los paradigmas que durante años le han hecho daño al país, promovamos una cultura de ética, valores y transparencia para que todos juntos podamos construir una nación fuerte. El futuro no está en los días venideros, es ahora, con nuestras acciones y decisiones.
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