Hay muchas formas de detectar cuándo un fenómeno social y, sobre todo político, es sistémico. Una de ellas es el análisis del discurso. El miércoles 29 de julio recién pasado, PL sacó un reportaje titulado: “¿Con qué intención publican los políticos en redes rumbo al 2027? El análisis de sus mensajes”. Al leerlo, nos damos cuenta que el discurso podrá tener diferentes matices o formas, pero el fondo siempre es el mismo: engañar a un potencial electorado cautivo, indefenso y poco o nada formado e informado.
El político profesional (politiquero para nuestro caso) tiene siempre un objetivo estratégico muy claro: Venderse y desarrollar sostenibilidad en su negocio, a cualquier costo.
Los medios tradicionales, con énfasis en la televisión, fueron hasta las elecciones de 2019, el mecanismo mediante el cual la población se “informaba” y, con base a esto, tomaba decisiones. En 2023, las redes alcanzaron la primacía y en 2027, seguramente serán vitales para que los candidatos de siempre, con el color de ocasión, se vendan al incauto padrón electoral.
El tema de la corrupción, el mismo con el que se vendió el actual gobierno, fracasando estrepitosamente, aparece de nuevo, desplazando otros tópicos que antes eran prioridad, como la seguridad, el desempleo y el coste de vida. Lo triste es que los candidatos o precandidatos (ya no se sabe la diferencia) más corruptos, son los que, precisamente, “atacan” más el tema.
La seguridad sigue siendo importante, pero ahora, el discurso se reduce a soluciones burdas e inverosímiles, como el exterminio generalizado, devolver al ejército a las calles y darle más libertades a la policía para actuar sin límites y sin consecuencias. El nombre de Bukele no puede faltar, así como el de otros dictadores electos tipo Bolsonaro, Milei, Noboa, Ortega, quienes hacen gala de medidas represivas para mantener el control.
No puede faltar la promoción personal, cual champú mágico, con capacidades inventadas para resolver cualquier problema una vez ya estando en el ejercicio de la presidencia, cuando todos sabemos qué pasa cuando asumen el cargo. Los temas estructurales, o no aparecen o tienen porcentajes residuales, como el grave problema de la desnutrición crónica infantil que simplemente queda ausente de la discusión pública, o la carencia de empleo y oportunidades, la educación, el desarrollo social y servicios públicos, así como la justicia pronta y cumplida. Hablar de justicia transicional, retorno de exiliados, recuperación de la USAC y cese de la represión en contra de activistas de derechos humanos, es sencillamente ignorado y relegado. En todo caso, cualquier tema vital solo se menciona genéricamente o se invisibiliza.
El verdadero drama es que la mayoría de la población no se percata, y menos analiza, cómo los mecanismos de dominación cultural e ideológica solo se modernizan sin cambiar. Ni siquiera advierten situaciones más evidentes como el hecho que los personajes que se comercializan son los mismos de siempre, ahora con nueva camisola.
Otro fenómeno a observar es que algunos que se presentan como nuevos, pretenden mercadearse como “outsiders”, cuando un somero análisis delata que son personas con pocas ejecutorias, de ahí su poco conocimiento público. Ni qué decir del gran fracaso de los potenciales delfines orgánicos de las élites, las que han tenido que recurrir a todo tipo de personajes desclasados, palurdos y dispuestos a cualquier cosa, incluyendo la desvinculación posterior de sus propios patrocinadores iniciales.
La mesa está servida de nuevo, cambiando el mantel y las servilletas, pero los comensales y el menú son los mismos. Lo más que puede pasar es que el número de sillas aumente y le echen más agua al caldo para que alcance. El TSE, como mudo testigo, solo certificará la nueva farsa.
Aspiro vehementemente a que el porcentaje de engañados en 2027 disminuya. Más allá que se incremente el abstencionismo o el voto nulo, lo que necesitamos es que crezca esa masa de ciudadanos con pensamiento crítico y no se dependa de una población votante inerte. Lastimosamente, la tendencia no cambiará y los resultados globales serán los mismos. La diferencia es si participaré del circo o rompo con el círculo vicioso para construir futuro.
P.D. Este ciudadano JACE tomará unas necesarias vacaciones para refrescar energías. Nos vemos de nuevo el viernes 28 de agosto.
*Historiador y analista político
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