Perplejo por el mundo actual y sus guerras (I)

Fernando González Davison

septiembre 25, 2026 - Actualizado septiembre 24, 2026
Fernando González Davison

En el foro de las Naciones Unidas de esta semana fue obvio el silencio reprobatorio de las delegaciones ante el discurso que dio Donald Trump, mientras la estampida de las delegaciones fue un elocuente rechazo a escuchar el discurso de Benjamín Netanyahu, por sus políticas genocidas en Gaza y a sus deseos de destruir a Irán, que no representa ninguna amenaza inminente para Estados Unidos, sino que Trump fue arrastrado por Israel a esa guerra que ha devastado Medio Oriente y destruido las bases estadounidenses en los países árabes, países que ahora dudan de mantener su tradicional alianza con Estados Unidos e Israel, mientras los hutíes en Yemen destruyen la infraestructura petrolera saudí.

Es fácil entender que ambos líderes han llevado la inestabilidad en el mundo en diversas dimensiones negativas para la humanidad. Lo mismo podría decirse de las guerras que los intereses económicos occidentales mantienen en África en la lucha por sus recursos naturales, que han dejado en la hambruna a millones, mientras prosigue la guerra de Occidente contra Rusia por interpuesta mano, la de Zelenski, que la provocó al gusto de la estrategia de Estados Unidos para que Rusia no volviera a renacer y convertirse en otro competidor contra la única potencia mundial en los noventa.

Sin embargo, la realidad actual en el mundo deja perplejo a cualquiera y los dirigentes de las potencias, con excepción de Xi, expresan el síndrome de nuestro tiempo. Hay aristas para analizar el ámbito político, ideológico, tecnológico y ambiental. En la novela de ficción “Inferno”, el autor Dan Brown nos introduce al apocalíptico drama de la explosión demográfica humana que, con el capitalismo salvaje en marcha, provoca la mayoría de los problemas ambientales. Al punto que afirma que en el último siglo casi la mitad de las especies se ha extinguido debido a las actividades extractivas e industriales en esta tierra. De seguir inundando la tierra con seres humanos en ese ambiente roto, el hombre se extinguirá en menos de cien años.

En el plano político se observa que la tensión principal es entre los intereses occidentales contra los de Oriente. Así entiendo que Occidente quiere debilitar a Rusia a través de Ucrania, cuya guerra pretende debilitar a Moscú, como ha sido parte de su estrategia desde el colapso de la Unión Soviética. Así me explico por qué Estados Unidos obedece a Israel al hacer la guerra conjunta contra Irán, pues este país es el único Estado del Medio Oriente que no se ha plegado a los intereses de ambos países. Además, incluso desde tiempos del Sha, Irán mantuvo una excelente relación con Moscú, porque lo ayudó a industrializarse, cosa que no querían Tel Aviv ni Washington.

De esa cuenta, Irán se industrializó y así se mantuvo con los ayatolás, lo que explica su resiliencia actual en la fabricación de armas y diversos objetos. También entiendo que el interés de Israel es el de elevarse en Medio Oriente como la gran potencia regional, que de hecho lo es en todos los planos tecnológicos, militares y nucleares (posee unas 300 ojivas nucleares), y, con ese poder, lograr su objetivo: el gran Israel que abarque a toda esa región: ya va en ese camino al controlar Palestina, parte de Líbano y Siria. Por ello pretende la destrucción de Irán.

Para ello, depende de Estados Unidos, que le ha dado desde los años sesenta al presente trescientos mil millones de dólares en ayuda de todo tipo (que estimularon su desarrollo). Pero por sobre todo, Israel controla a la gran mayoría de los políticos de Estados Unidos desde Richard Nixon, pues así él lo expresó.

De hecho, es a través de la asociación americana AIPAC que se encarga de financiar a políticos demócratas y republicanos para que prevalezca el interés de Israel sobre el estadounidense en materia militar y de inteligencia, aprovechando el canto de sectas evangélicas que se integran al sionismo de los judíos asquenazíes europeos orientales sin nada de raíces semitas, que se han dado por ocupar Palestina de manera masiva (provenientes de Ucrania y países bálticos) desde 1948 hasta la fecha.

La red Epstein de chantaje sobre muchos magnates y políticos con fotos con menores en sus palacetes de Nueva York, Nuevo México y una isla en el Caribe, se oculta porque aparecen claros sus nombres, entre ellos varios presidentes estadounidenses, primeros ministros israelitas, embajadores de países europeos, príncipes árabes, artífices de la Inteligencia Artificial… con intereses directos con Washington y la Casa Blanca, que sufren el chantaje de la inteligencia israelí, e incluso de Rusia.

            Si bien existe una estratégica lucha de Occidente contra Oriente, que incluye a Rusia, China, India, Pakistán e Irán, es China la que guarda la calma y se ha convertido en una potencia estabilizadora ante el desorden impulsado por la Casa Blanca con sus aranceles arbitrarios casi contra todo el mundo y sus guerras que afectan a todo el mundo.

China maneja desde la centralidad una economía capitalista estatal planificada, en extremo productiva, que sacó en pocas décadas a su población de la pobreza, hasta hacerla ahora la “gran fábrica del mundo”. Y ahora que compite con Estados Unidos luego que este país quedara como la única superpotencia del mundo al haber “ganado” la Guerra Fría, tras el colapso de la Unión Soviética, sin haber disparado un tiro. En lugar de ayudar a la democracia rusa posterior, la Casa Blanca buscó hundir la economía rusa y dividirla para que no se recuperara, para evitar una nueva competencia de Rusia, pero descuidó el flanco chino y le abrió a China las puertas del comercio internacional sin creer que pudiera tener el potencial que rivalizaría con ella en la economía mundial. Sus economías se entrelazaron y ahora Estados Unidos depende de infinidad de artículos chinos, por lo que una guerra comercial no les conviene mucho a pesar de los estruendos que se expresan en la Casa Blanca. Tampoco a China, por el momento, como lo ha indicado a sus socios del BRIC.

        En ese cruce de potencias, los europeos quedan al margen, aunque la mayoría de sus políticos fueron aleccionados desde jóvenes por la CIA y motivados plegarse a las directrices de Estados Unidos, incluso en contra de sus intereses nacionales, como ppasa en el Reino Unido, Alemania, Francia, Polonia… El caso más patente es el de Alemania, que deshizo la entente Berlín-Moscú llevada a cabo por Angela Merkel para recibir combustibles rusos a muy bajo precio a largo plazo en apoyo de la industria alemana. Pero esta se vino abajo cuando la Casa Blanca obligó al nuevo gobierno alemán a desligarse de ese acuerdo con Moscú y le comprara combustibles estadounidenses mucho más caros. Y al hacerlo, tras explotar el ducto de combustible ruso en el mar Báltico  por manos de ucranianos y de la CIA, se quebró la industria alemana. Pero  para levantarla,  su gobierno de derechas adscrito a Washington ha levantado el clamor que Moscú planea atacar a Europa, e insta a armarse y ya financia industria militar al punto que es el principal proveedor de armas a Ucrania en la actualidad junto con Londres.

El acto terrorista de explotar aquel ducto de combustible afectó a toda Europa que hoy paga las consecuencias de no recibir el flujo de hidrocarburos rusos. De ahí el auge de la extrema derecha por la pérdida de empleos en una industria venida a menos en toda el área del euro. (Seguirá).  

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