Nueva estrategia geopolítica de Estados Unidos confirma el reparto del mundo

Fernando González Davison

diciembre 11, 2025 - Actualizado diciembre 10, 2025
Fernando González Davison

El documento Estrategia Nacional de Defensa 2025 (National Defense Strategy 2025) publicado este mes por el gobierno de Estados Unidos en realidad no presenta ninguna novedad, con excepción de su abandono de Europa, dentro del nuevo orden mundial.  Poco antes de que Trump asumiera la presidencia en enero de 2024 habló de sus ideas internacionales: cuestionar a Ucrania, a Europa, ocupar Groenlandia, Panamá…  lo que avizoraba una nueva relación con América Latina en el reparto del mundo,  en el eventual reparto del mundo por zonas de seguridad y de influencia para cada una de las grandes potencias. Según el documento confirma que el continente americano volvería a estar sujeto a la Doctrina Monroe de 1823 frente a las potencias extracontinentales. Es decir, a la política del «gran garrote» que puso en boga Theodore Roosevelt a inicios del siglo XX. En el mismo documento deja entrever que Rusia tendría un papel dominante en Europa lo que significa que la Casa Blanca está dispuesta a abandonar a Ucrania y la va a obligar a firmar la paz con Moscú para tener campo libre en América Latina. Dejará a China que influya o determine el destino de sus vecinos, en especial Taiwán, que tarde o temprano ha de pasar a ser parte integral de China. (El documento no menciona a India pero es de suponer que el subcontinente es la cuarta potencia en el orbe y que ahora considera a Rusia como su aliado estratégico, en lugar de Estados Unidos).

El 7 de diciembre Reuters reportó: “El Kremlin acogió el domingo la nueva estrategia de seguridad nacional del presidente estadounidense Donald Trump y afirmó que coincidía en gran medida con las percepciones de Rusia. Es la primera vez que Moscú elogia con tanta efusividad un documento de este tipo de su antiguo rival de la Guerra Fría. La Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. describió la visión de Trump como una de «realismo flexible» y argumentó que Estados Unidos debería revivir la Doctrina Monroe del siglo XIX, que declaró el hemisferio occidental como zona de influencia de Washington”. La misma nota de Reuters indica que “La estrategia, firmada por Trump, también advertía que Europa se enfrenta a una «borradura de civilización», que era un interés «fundamental» de Estados Unidos negociar el fin de la guerra en Ucrania y que Washington quería restablecer la estabilidad estratégica con Rusia”.   «Los ajustes que vemos corresponden en muchos aspectos a nuestra visión», declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al ser preguntado sobre la nueva estrategia estadounidense.

Bueno, es claro el paralelismo entre las dos ópticas de dos grandes potencias para repartirse el mundo. En mi último artículo en este diario Las Claves Regionales y Globales del Asedio a Venezuela indicaba que, en concordancia con esta estrategia que aún no se había editado ni difundido, decía “que el asedio se va a extender de Venezuela a América Latina. Su objetivo inicial es cambiar a Nicolás Maduro por otra persona manipulable. Ponerle fin a 25 años de gobierno bolivariano sería el triunfo que Trump necesita para contrarrestar el bajísimo nivel de popularidad que tiene en Estados Unidos porque ha fallado en todo. Los círculos petroleros de su país desean saquear a su gusto los valiosos recursos venezolanos de petróleo, gas, oro y demás riquezas”. Y eso ahora se hace extensible a nuestro hemisferio de Alaska a Chile y Argentina, como corolario.

 No obstante, el documento de mérito indica que para alejar a las otras potencias de este continente, Estados Unidos deberá acoger a sus países bien, pero eso no se practica dada la intromisión en favor de candidatos de ultraderecha, como lo ha hecho en Europa, como lo hace en Honduras en favor de un candidato signado por la narcoactividad. Una cosa es el papel, otra la práctica personalísima del presidente autoritario, cuya Gestapo ICE persigue de manera brutal a los latinoamericanos de origen, toda una afrenta para este hemisferio. Lo que sí es claro es que esta ya ha aceptado el reparto del mundo como indicado y, si se respeta, no habrán guerras mayores. Eso es positivo porque aleja el espectro de la III Guerra Mundial. Entretanto, Xi Jinping advierte a los magnates chinos: “China tiene una economía vibrante, pero el capital jamás estará por encima del pueblo. No es el mercado quien dicta el rumbo de la nación, sino el Partido y la planificación estatal”. Es otra visión por completo opuesta a la que indica el documento de marras, dos visiones que chocan pero en donde los negocios son bienvenidos. En la Casa Blanca, empero, no hay planificación sino caprichos y negocios para la familia de su inquilino. Es un problema, pero el reparto del mundo es ya parte del nuevo orden internacional para enojo de los guerreristas de este y el viejo continente.

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