La justicia está en bancarrota en nuestro país por distintas razones, pero una de las más cruciales ha sido el mal uso que se han dado a las comisiones de postulación para escoger a los magistrados del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema, de la Corte de Constitucionalidad. Del fiscal a cargo del Ministerio Público y del Contralor General de la Nación. La gente está espantada del circo para poderlos escoger luego de dos casi dos décadas de soportarlo, un circo de abogados colegiados que pareciera que tienen el control de un Estado semi fallido y que en los últimos gobiernos ha respondido a intereses muy alejados del interés del bien común y cercanos a delincuentes de las altas esferas que quieren seguir manejando la justicia a su gusto y conveniencia. ¿Cómo se llegó a esta lamentable situación donde el perfil del abogado de prestigio y capaz se perdió?
La Constitución dispuso que existieran comisiones de postulación en donde debían de concurrir los decanos de las facultades de Derecho del país y el rector de la USAC. Solo había cuatro universidades reconocidas: la USAC, la Landívar, la Marroquín y la Rural. En esos días sí podían dialogar entre ellos para escoger a buenos candidatos y evaluar sus hojas de vida. Además, no existía el problema del narcotráfico o si existía no tenía los tentáculos que poco después llegaría a tener. Y, bajo su presión, surgieron variedad de universidades para crear facultades de Derecho cuyos decanos sí serían parte de las comisiones de postulación, al punto que ahora son docenas los que van a discutir las hojas de vida de los candidatos para dichos puestos. Amén que son claras las amenazas para los que están a favor de tal candidato si no son del agrado del bando oscuro, caso que imagino se observa en el proceso actual en las comisiones de postulación cuando se presenten las hojas de vida en los próximos días. Las redes sociales van a usarse para denigrar y alabar a los candidatos según los intereses de los grupos. Lo cierto es que cada uno de estos va a usarlas sin duda alguna, sin tener fundamento alguno salvo el “ideológico”. Entre los blogs conocidos están los cercanos al MP y su Tic Tac (donde se amenaza a magistrados y jueces) y los de la Fundación contra el Terrorismo, estructuras que conoce muy bien el gobierno de Estados Unidos (por lo que respalda a Bernardo Arévalo). Ante tal evidencia varios fiscales han presentado sus renuncias este mes para no quemarse más. Mientras en la oposición están las plataformas de Guatemala Visible, Movimiento Pro Justicia y otras que de manera correcta van a supervisar el perfil de los candidatos, para ver su cercanía con grupos oscuros. Incluso las fiestas y viajes en helicóptero de ciertos candidatos…
Arriba los padrinos de ese circo manejan los hilos de la mayoría de abogados para esos cargos como titiriteros que alcanzan sus hilos a bandas de políticos que han capturado el Congreso además de las cortes. Fue un golpe duro el que sufrieron cuando alcanzó Bernardo Arévalo la presidencia. Pero eso es el resultado de la división entre los varios padrinos que en la cúpula deciden, pero tienen muy claro que los nuevos magistrados de los entes indicados deben ser de sus grupos, pero hay pugnas, lo que podría permitir que abogados honestos puedan alcanzar esos cargos este año, advertidos que van a sufrir amenazas, pero hay que poner el pecho para no dejarse doblegar por las dádivas. Algunos van a sufrir amenazas en sus personas y familias para que desistan de tomar cargo o dejen de ser candidatos. Las amenazas las van a sufrir los de la planilla 4 de seguro que acaba de ganar para conformar la comisión de postulación del Tribunal Supremo Electoral. Es una estructura muy férrea y cuyo actuar también es de conocimiento de “la embajada”.
A mi entender ese sistema de comisiones de postulación no sirve para nada a Guatemala pero sí al Pacto de Corruptos. Es una paradoja porque fue Nineth Montenegro quien presentó y fue aprobada la Ley de Comisiones de Postulación, impulsada también por Carlos Castresana en la administración Colom-Torres, la cual ahora habría que eliminarla y volver al origen para terminar ese circo, a pesar que fue avalada por la CICIG, en su momento. Si bien las comisiones nacieron con buenos propósitos, en su desarrollo (con el auge de las universidades de garaje y sus facultades de Derecho) estropearon y alentaron a grupos delincuenciales a ganar terreno en el Estado y la justicia perdió credibilidad: los titiriteros amenazan a los abogados que les harán perder los juicios si no se ponen de su lado. Por tanto, se requiere romper por lo sano este sistema de oprobio: hay que volver al origen, es decir a la Constitución original o bien reformar la actual para rediseñar todos los procesos para elegir a los magistrados del TSE, Corte Suprema y Corte de Constitucional, más el jefe del MP y del Contralor Nacional, mejor si fuera los magistrados electos por una comisión especial dentro de la carrera judicial, o por votación como se hizo en México desde el año pasado. Es decir, sin intervención del Congreso o de la Presidencia, salvo para los dos últimos funcionarios.
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