Estados Unidos se debate por las guerra de aranceles y la «guerra» contra los emigrantes hispanos que ha impulsado Trump y su apoyo que ha dado a las guerras que se libran en Medio Oriente y en Ucrania mientras el mundo mira con asombro sus bombardeos sobre Irán y sus formas de tratar a sus pares, incluso a su amigo Vladimir Putin, pero no solo está el mundo asombrado sino también la base misma de su electorado que mira con desilusión que su país siga en guerra cuando prometió lo contrario, pero aplaude la guerra contra los migrantes, lo que es una paradoja social.
Anand Pandian, profesor de antropología de la universidad Johns Hopkins, recorrió Estados Unidos durante ocho años para entender una sociedad polarizada a través de diálogos informales con personas comunes para entender su manera de pensar. Le hicieron ver un mundo de desconfianza, de sospecha e inquietud que los hacen aislarse. Editó su libro: «Algo entre nosotros: Los muros cotidianos de la vida estadounidense y cómo derribarlos», donde comparte los resultados de su investigación. Pandian encontró que son muros a la vez materiales y psicológicos que los hacen aislarse, cada quien, individualista, en su propia burbuja de recelo. Como en América Latina y otras partes del mundo, hay residenciales “cerrados” por seguridad. Usan menos las calles para protegerse de un peligro. Usan autos grandes para sentirse protegidos. Las formas de pensar de la gente común son de lo más variadas.
Hay republicanos contrarios a la inmigración pero a la vez pueden ser protectores del medio ambiente. Hay muchos intransigentes que desean tener estados para cada etnia y quedar separados blancos, hispanos, afroamericanos. En la pandemia, unos estuvieron a favor de las medidas oficiales, otros por el contrario. Cada quien es receptor de los medios de comunicación que escucha y no sale de allí, lo que no permite el entendimiento mutuo. “El propósito del libro no es centrarse tanto en los extremos, sino en ver cómo las ideas extremas pueden normalizarse con tanta facilidad… De cierto modo, diría que estas fuerzas de aislamiento, de sospecha, de desconfianza, de escepticismo que hay en nuestra sociedad, se han ido integrando en nuestra vida cotidiana”, dice Padiam y agrega: La gente anhela aislarse por completo del resto del mundo y de quienes no son como ellos”.
Entiendo que ellos son los que han votado por Trump, pero el aislamiento que prometió se vino abajo con su alianza belicista con Benjamin Netanyahu. Ciertamente deben estar muy contrariados por el apoyo de Trump al complejo militar-industrial y bancario al dar su apoyo a Ucrania en armas “defensivas” y al bombardear Irán porque la guerra generalizada se observa con mucho potencial por el interés del petróleo de ese país y de esa región.
El autor del libro argumenta que el odio es preocupante, pero aún más peligrosa es la indiferencia social, mientras Trump hace redadas con ICE que se ha vuelto la nueva Gestapo, que esa misma gente de pueblo aprueba y sostiene a Trump de manera contradictoria: por una parte lo critica por su guerrerismo y por otra celebra que se atrape como bestias a los migrantes hispanos que son los que trabajan para que puedan alimentarse. La discriminación y el racismo subyace en ese conglomerado blanco que odia al diferente y es indiferente a lo que haga ICE. No quieren vivir con el mundo. Quieren su propio espacio, ajenos a los extranjeros. No quieren vivir juntos en el mundo.
Damian espera que los movimientos sociales vuelvan a unir a la gente al crear alianzas inesperadas y encontrar maneras de convivir. Deduzco que tal vez sea posible en las grandes urbes, pero no en los estados del centro «cerrados» al mundo.
Creo que tiene relación con el sentimiento de soledad que afecta a muchos estadounidenses. Infobae reporta que la soledad estadounidense es más profunda que en otras partes de occidente: los estadounidenses de mediana edad reportaron niveles más altos de soledad que muchas personas en Europa. Los más jóvenes se sentían más solos que los mayores. Los Baby Boomers tardíos y la Generación X reportaron más soledad que los de la Generación Silenciosa y los primeros Baby Boomers. “La soledad en la mediana edad aumentó de forma consistente en Estados Unidos durante el periodo del estudio”. El cirujano general de EE. UU., el Dr. Vivek Murthy, ya hizo sonar la alarma sobre la «epidemia de soledad» en EE. UU..
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