David Remnick publicó en The New Yorker de este viernes un artículo con este título, que engloba la derrota que le ha infligido a Donald Trump no tanto Irán como Netanyahu, que lo llevó de la mano a invadir juntos Irán con el objetivo de cambiar de régimen. El primer ministro israelita le asegura a Trump en la Casa Blanca dos semanas antes de lanzarse a la guerra que podrán derribar al régimen de los ayatolás sin problemas pues tiene un plan. Trump, sin ningún objetivo estratégico, acepta porque el otro le asegura que tendrá una victoria rápida como la obtenida a inicios de enero en Venezuela. Lo cierto es que la CIA y otros organismos de inteligencia le advierten a Trump que Irán no representa una amenaza inminente para Estados Unidos y lo previene de los riesgos. Los ignora. Tal vez quiere nuevos titulares de prensa para que todos presten atención a la guerra y no a los expedientes Epstein porque tres millones de páginas desclasificadas no han sido publicadas y las reclamaba la ciudadanía, la prensa… En ellos hay claridad de la colusión CIA y Mossad trabajan juntos desde hace décadas.
Fue una sorpresa para Trump y Netanyahu la tremenda represalia de Irán sobre Israel y países aliados del golfo Pérsico, cómplices y estimuladores de esta guerra como el príncipe mandamás de Arabia Saudí que desea también aniquilar el régimen iraní, luego que Mossad y la CIA trabajaron juntos para asesinar a la dirigencia iraní, como así sucedió, pero no hubo ningún cambio de régimen, sino se auto reproduce y mandó miles de misiles a sus enemigos y sus cómplices del golfo.
Remnick escribió: “Donald Trump, en cambio, desde el primer día de su presidencia, ha planteado una emergencia tanto para su país como para el mundo, al tiempo que ha invocado incesantemente el lenguaje de la «emergencia» para exagerar las amenazas, suspender las normas y expandir su propio poder. Hace una década, ya hacía declaraciones que desafiaban los estándares habituales de comportamiento adulto. En lo que respecta a Corea del Norte, por ejemplo, alternaba entre halagos a Kim Jong Un y provocaciones que mezclaban la política de riesgo nuclear con la inseguridad masculina: «Yo también tengo un botón nuclear, pero es mucho más grande y poderoso que el suyo, ¡y el mío funciona!». Trump encarna la idea de que, con la edad, uno se convierte en lo que siempre fue, solo que más. En los últimos días de la campaña de 2024, se reunió con el consejo editorial del Wall Street Journal. Cuando se le preguntó si desplegará al ejército estadounidense si China, bajo el mando de Xi Jinping, bloqueara Taiwán, Trump respondió: «No tendría que hacerlo, porque me respeta y sabe que estoy completamente loco». Lo cierto es que él lo dice y lo está como tanto psiquiatras reputados concuerdan con ese diagnóstico, que comparte con su guía y mentor: Benajamín Netanyahu (que quiere decir Dios ha dado), nombre que judaiza porque su apellido real es Mileikowsky. Su abuelo, el rabino Nathan Mileikowsky, cambió el apellido familiar a «Netanyahu» tras emigrar a Palestina, en línea con la tendencia sionista de adoptar nombres hebreos, pues no son semitas, sino originarios de Lituania, que adopataron hace mil años la religión judía.
En Israel los de ese origen europeo son más del treinta por ciento mandan ahora el Estado judío. Netanyahu es el más belicista pues, aprovechando la tregua de martes por dos semanas anunciada por Trump, Netanyahu ordenó un ataque masivo sobre una parte del Beirut que en diez minutos dejó quinientos muertos y cinco veces más de heridos, lo que implicó que Irán, que había abierto el estrecho de Ormuz, lo volviera a semi cerrar. Con los precios de los combustibles en alza y el control que ejerce Irán sobre Ormuz, la derrota estratégica de Trump es una realidad, pero moral y legalmente ha cometido crímenes de lesa humanidad como Netanyahu al destruir universidades, hospitales, escuelas, puentes y enormes daños a la población civil al atacar barrios residenciales… Esperamos por el bien de la humanidad que no haga realidad el dicho del loco de Trump que “toda una civilización morirá” y se llegue a un acuerdo en Islamabad aunque sea de un cese al fuego total. Estados Unidos e Israel ya son vistos como países parias en la comunidad internacional. Entretanto, para ocultar su derrota, Trump mandó a su esposa a desdecirse de su relación con Epstein, que sí existió como han probado muchas fotos de los expedientes Epstein. ¡Que caos el que solo dos hombres chiflados manejen nuestro mundo!
Tags: CIA Donald Trump Expedientes Epstein Mossad Netanyahu






