Juan David Morgan, durante una firma de libros en Filgua 2025.
La rebelión infinita (Alfaguara, 2025) es la más reciente obra de Juan David Morgan (Panamá, 1942), reconocido como uno de los más representativos autores panameños de novela histórica. El escritor, quien además, es abogado jubilado y filántropo en su país, visitó la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) y conversó con eP Investiga acerca de su experiencia en el encuentro literario, su visión del mundo actual y su producción literaria
Acerca de su reciente novela, el autor confiesa: “Me ha traído muchas satisfacciones personales porque no conocía bien la historia que cuento ahí, no conocía tampoco al pueblo originario y, todo esto me ha hecho aprender mucho”. En el libro recrea la rebelión del pueblo guna, ocurrida en 1925 contra el gobierno centralista de la época. Esa gesta histórica es también conocida como la Revolución de San Blas o la Revolución Dule.
¿Cómo ha sido su experiencia en la Filgua?
Estuve en Guatemala hace muchos años y estoy muy bien impresionado y, sobre todo, con la feria en la que sí es la primera vez que participo. Estoy encantado. Atienden muy bien a los escritores y eso es muy importante.
En su novela, habla de una rebelión en su país en 1925, pero 100 años después vemos en muchos países un retorno al autoritarismo que se contrapone a cualquier idea revolucionaria. ¿A qué lo atribuye?
Es una consecuencia de la decadencia que ha habido en los liderazgos políticos en general. Tanto en los Estados Unidos como fuera de ellos.
¿A qué atribuye usted esa pérdida de liderazgos, que se da también en nuestros países?
Una de las razones son las redes sociales, la comunicación instantánea y las rebeliones que ocurren en esas redes y de las que uno se va contagiando. Siempre va a haber motivo para no estar contentos con los gobernantes…
Como abogado que es, ¿qué piensa de la politización de la justicia?
Cuando ocurren estos deterioros políticos son consecuencia de la falta de observancia de la legislación en general. No son solamente las leyes, son las buenas costumbres y relaciones las que se van perdiendo. Yo culpo mucho a la efervescencia que hay ahora mismo en las comunicaciones en las redes sociales y el acceso que tiene a esas redes sociales gente que no tiene ningún interés en decir la verdad, sino al contrario. Esas personas van deteriorando la política y van afectando el cumplimiento de la ley.
A muchos les sorprenden las acciones del actual presidente de los Estados Unidos y pareciera que no hay quien pueda detenerlo. ¿Qué opina usted?
Ha habido un poco de “rebeldía”, pero el presidente de los Estados Unidos ha sabido moverse en eso que llaman freno y contrapeso. Ha usado acciones legales que le permiten ir más allá de lo que habían ido sus antecesores y, los magistrados de la Corte, que son los que tienen que parar, han tomado algunas acciones, pero se encontraron con algo que tampoco se esperaban…
Libros, historias y motivaciones
En su literatura usted ha alternado la novela histórica y la llamada novela negra. ¿Qué motiva estas dos vertientes?
Me di cuenta de que Panamá necesitaba conocer su historia, porque en la historia está nuestra identidad nacional y algunos todavía no la conocen. Por eso me dediqué a contar historias de mi país que pienso que la gente debe conocer, episodios importantes. Yo escribo historia novelada, porque lo que cuento de mi país es real, mis personajes son reales. No invento personajes para contar historias. Cuento la historia con los personajes que fueron y las forjaron. A diferencia de otros colegas que tienen como fondo la historia, pero crean personajes.
Como en esas novelas no me permití usar mucho mi imaginación ni la creatividad, entonces, entre novela histórica y novela histórica, decidí crear una novela de ficción, un thriller, de suspenso, que algunos llaman novelas negras, pero que ya no son tan negras, para usar un poco más mi imaginación e irme por ese lado que es divertido.
¿Qué prefiere su público?
En Instagram le pregunté a mis seguidores qué preferían, que siguiera escribiendo novela histórica o que escribiera de ficción y el 70% de ellos dijeron novela histórica. Así que para hacerle caso a quienes me leen, estoy empezando un nuevo proyecto histórico.
¿Hace falta mucha afirmación en cuanto a la identidad?
Nos falta educación, porque esas cosas se aprenden en la escuela, porque no puedes identificarte con algo que realmente no conoces. La historia se aprende en la escuela, igual que la civilidad. En mis tiempos estudiábamos educación cívica, que comprendía todas estas cosas que van forjando el carácter de la gente y los pueblos. Eso es lo que les falta a todos nuestros países. Si hay educación nos va a llevar a una mejor cultura, sin la cual no hay manera de tener un desarrollo sostenible. La cultura es la base. Lo demás es importante, pero sin cultura no vamos a llegar a ningún lado.

Si tuviera que mencionar las novelas con las que el público lo pueda identificar mejor, ¿cuáles serían?
La primera es la que trata la historia de mi familia (Fugitivos del paisaje), que, siendo una novela íntima, es mi favorita. Fue la primera que escribí. Después está Con ardientes fulgores de gloria, que trata de nuestra separación definitiva de Colombia. Creo que es una novela esencial para conocer la historia de Panamá. Está la que trata del siglo XIX cuando se forja nuestra identidad nacional. Nos separamos de Colombia varias veces, pero no teníamos fuerza militar, los colombianos siempre nos lo impedían.
Hay otra novela que yo escribí también para Alfaguara que se llama La rebelión de los poetas que trata de una manera un poco humorística, pero con mensaje profundo de la falta de cultura de los pueblos y es una novela que se lee con una sonrisa, y yo la escribí con una sonrisa siempre. Es una novela que me gustaría que se leyera más.
Escribí una novela sobre la construcción del ferrocarril en Panamá a mediados del siglo XIX, que se llama El caballo de oro, fue hace 20 años y se acaba de publicar la edición de bolsillo por parte de Penguin Random. Es la novela que más le gusta a mi esposa y me dicen muchos de mis lectores que es la que más les gusta. Hay un poquito más de ficción que en las otras históricas, porque hubo un momento en que necesitaba expandirme y llevar a una novela histórica algo de romance y hay algo de eso ahí.
En la feria, usted compartió algunas de las actividades con Francisco Pérez de Antón. ¿Ya conocía su obra?
Sí, he tenido la posibilidad de leerlo, es un excelente autor. Pero él escribe la novela histórica a partir de la ficción. Yo escribo la novela histórica sin ficción. La vemos de diferente ángulo, pero sigue siendo novela histórica.
La bibliografía de Morgan incluye también Cicatrices inútiles (1994), Entre el cielo y la tierra”, Monseñor Jované y su siglo (1996), ¡Arde Panamá! (2003), El silencio de Gaudí (2007), El Ocaso de los Inocentes (2011) y Entre el Honor y la Espada. La inédita historia del legendario Henry Morgan (2013).
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