Guatemala en «La rueda del hambriento y otros cuentos»

Por ejemplo, en el caso del lenguaje, se encuentran dos términos que también son de uso común en el habla popular de Guatemala dentro de los relatos compilados en La rueda del hambriento y otros cuentos: “patoja” y “te venadeo”.

Mauricio José Chaulón

septiembre 28, 2025 - Actualizado septiembre 27, 2025

Rosario Castellanos (1925-1974)

Rosario Castellanos (1925-1974), cuyo nombre completo era Rosario Alicia Castellanos Figueroa, es una de las más importantes referentes de la literatura latinoamericana del siglo XX. Nacida en la Ciudad de México el 25 de mayo de 1925, se trasladó tempranamente a Comitán de Domínguez, en el Estado de Chiapas, ya que su padre y su madre decidieron dedicarse a la explotación de la hacienda que tenían por herencia familiar. Fue entonces que Rosario Castellanos vivió su infancia y adolescencia en tierras chiapanecas, en donde experimentó de manera directa las complejas relaciones sociales del sur de México, definidas por el latifundismo, la presencia sustancial de los pueblos indígenas y las desigualdades que se extendían como una estructura de larga duración desde la época colonial hasta la modernidad capitalista.

Como lo evidencia en su brillante carrera literaria y académica, Rosario Castellanos comenzó a preguntarse en esa primera juventud acerca de la realidad que vivía, lo cual se profundizó cuando desarrolló sus estudios de licenciatura en letras y de maestría en filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), continuando su especialización en Estética con una beca en la capital española para estudiar en el Instituto de Cultura Hispánica, a través de la Universidad de Madrid, entre 1950 y 1951. En 1948 empezó a ser reconocida como poeta, con la publicación de diversos trabajos en esa rama literaria, destacando a partir de ese momento para desenvolver una magnífica y amplia obra en la poesía, los cuentos, la novela, la crónica, el ensayo y la dramaturgia, combinando su carrera de docente universitaria en la UNAM y universidades estadounidenses (Wisconsin, Colorado e Indiana), de gestora cultural en Chiapas y en la Ciudad de México como funcionaria del Instituto Chiapaneco de Cultura y del Instituto Nacional Indigenista, entre otras actividades como la de ser columnista de prensa y secretaria del PEN Club de México.

Sus tres libros de cuentos fueron escritos entre 1960 y 1971: Ciudad Real (1960), Los convidados de agosto (1964) y Álbum de familia (1971). En ellos, como en su vasta obra literaria, se muestra el hondo pensamiento crítico que tuvo acerca de la condición de los pueblos indígenas, de las mujeres y las desigualdades, por lo que sus trabajos constituyen un gran aporte para el feminismo y las ciencias sociales, lo que hace que Rosario Castellanos sea considerada como una de las pioneras feministas de la segunda mitad del siglo XX en Latinoamérica.

Por el centenario de su nacimiento, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó una recopilación de cuentos seleccionados que pertenecen a sus tres libros de relatos que he mencionado. La compilación lleva por título La rueda del hambriento y otros cuentos. Está al cuidado de Socorro Venegas y Andrea Fuentes Silva, e incluye ilustraciones de la extraordinaria artista plástica Jimena Estíbaliz. En varios de estos cuentos, Rosario Castellanos menciona a Guatemala. La cercanía de Chiapas con nuestro país no sólo es geográfica, en la compartición de fronteras naturales y políticas, sino también histórica. Puede decirse que Rosario Castellanos contribuye también a la disciplina de los llamados estudios de frontera que son fundamentales para analizar y comprender la movilidad humana, las relaciones interculturales y las regiones, entre otros múltiples elementos.

Los cuentos de Rosario Castellanos muestran la explotación socioeconómica, las marginaciones y las consecuencias que todo esto produce en las subjetividades. No hay finales en ellos como tal, sino más bien exposición de procesos que son complejos en sí y por lo tanto la escritora decidió narrarlos con profundos y hermosos recursos literarios, sin dejar de presentar la crudeza de la realidad concreta ni la denuncia. En la región, los símiles con Guatemala están dados histórica, social, política y culturalmente, por lo que Castellanos decide aludir a aquella varias veces. La primera mención es en el cuento inicial que le da nombre a la compilación, “La rueda del hambriento”: “Regístrate bien, desdobla tu cinturón; tal vez guardes un cachuco de Guatemala, tú, viejo. Pagar tres o cuatrocientos pesos al brujo no re duele, ¿verdad?”. El término «cachuco» se utilizó en el lenguaje popular chiapaneco para hacer referencia a monedas de Guatemala que eran admitidas en Chiapas. En este diálogo, un médico ladino se dirige con prepotencia y racismo a un indígena que necesita atención médica.

La segunda y la tercera mención es en el cuento “Cuarta vigilia”: “En cambio doña Siomara tenía sus cofres llenos de centenarios de oro y de cachucos macizos de Guatemala (…) Ciudad Real se llenó de muertos, de un bando y del contrario. Y los que tenían dos dedos de frente y un quinto en la bolsa consideraron que era mejor emigrar a Guatemala”. El relato trata de las difíciles situaciones para las mujeres en momentos de conflictividad a inicios del siglo XX.

La cuarta mención es en el cuento “Vals «Capricho»”: “eran figurines de los almacenes más renombrados de Guatemala, de México y aun de París”. El tema de la historia es sobre dos hermanas, una de ellas modista, que viven de manera conservadora según lo que los convencionalismos sociales les han impuesto y que deben cuidar a su sobrina, hija de su hermano, quien posee un espíritu libre, pero cuyas acciones son reprimidas por el poder del patriarcado, que afecta de igual manera a sus tías.

Estos cuentos de Rosario Castellanos, como sucede con el conjunto de su obra, son documentos de sumo valor para la antropología, la sociología y la historia. Por ejemplo, en el caso del lenguaje, se encuentran dos términos que también son de uso común en el habla popular de Guatemala dentro de los relatos compilados en La rueda del hambriento y otros cuentos: “patoja” y “te venadeo”. La significación que presentan es que pareciera que son «guatemaltequismos», pero en realidad son palabras regionales, lo cual queda demostrado a través de los cuentos de Castellanos, que proporcionan entradas de análisis que amplían la mirada sobre los espacios geográficos y culturales.

Rosario Castellanos falleció trágicamente al electrocutarse en su residencia que ocupaba como embajadora de México en el Estado de Israel, el 7 de agosto de 1974. Era también profesora de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Le quedaba mucho por crear y por aportar, pero su legado es un altísimo trabajo para las letras, el feminismo y el pensamiento social latinoamericano. Su relación con Guatemala, que seguiré abordando en una próxima columna, es importante, y ha sido analizada por académicos y académicas, siendo muy significativos los estudios de referencia que ha realizado el Dr. Carlos Navarrete Cáceres. Aprovecho este espacio para manifestar mi repudio al genocidio que está perpetrando el Estado de Israel sobre el pueblo palestino en Gaza. Palestina tiene el derecho a ser un Estado y me sumo a las voces que en todo el mundo le reconocen como tal y condenan los atroces crímenes genocidas en su contra.

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