Gloria Hernández firmó ejemplares de su nueva novela durante el lanzamiento celebrado en la librería Luis Cardoza y Aragón del Fondo de Cultura Económica.
Hace algunos meses, Gloria Hernández (Guatemala, 1960) contaba a eP Investiga que estaba a punto de saldar una deuda con la memoria de su padre y de su tía. Para entonces la novela Un paseo en tren aún se encontraba en los procesos previos para ser lanzada a través de Ediciones del Pensativo. El jueves 13 de noviembre, al fin se dio a conocer oficialmente esa pieza literaria que evoca no solo historias de lucha y aventuras de dos niños sino también una época que ya se ve lejana, pero que aún provoca recuerdos y nostalgia.
En la presentación celebrada en las instalaciones de la librería Luis Cardoza y Aragón del Fondo de Cultura Económica (FCE), participaron además de la escritora, la periodista Claudia Navas Dangel y la editora Ana Cofiño. César Medina, del FCE expresó la complacencia de ofrecer estas instalaciones para el lanzamiento de Hernández, de quien dijo también es autora de esa editorial con un libro infantil que pronto verá la luz.
Ana Cofiño, de Ediciones del Pensamiento, explicó que su editorial siempre busca publicar a mujeres para que sus voces tengan un espacio digno. “Gloria es una de las escritoras que tenemos en nuestro catálogo por sus propios méritos. Primero publicamos su colección de cuentos Susana Tormentas y en esta ocasión Un paseo en tren, detalló.
La editora añadió que a ella le parece que este es un libro que retrata la época de la Guerra Fría. “Sus raíces están en ese período de la historia. Sigue siendo una herida abierta en la historia de Guatemala. Aunque Gloria dice que es una novela para jóvenes, a todas las personas de esta generación que ya hace tiempo peinamos canas nos resuena muchísimo. A mí me gusta porque sin ínfulas, apariencias ni palabras altisonantes nos acerca a algo que cualquiera de nosotros pudo haber escuchado una o muchas historia similares o que se conectan con esta”, aseguró.
“Una Guatemala que se sostiene en la memoria”
Claudia Navas Dangel fue la encargada de comentar la pieza literaria. “Esta novela no se limita a contar una historia, la respira y yo también la respiré en cada página”, señaló. Indicó cómo “Jesusa” y “Héctor”, los protagonistas de la narración la hicieron revivir pasajes de su propia infancia.
“Cuando Jesusa escribe es como quien necesita respirar. Sus cartas no son solo palabras, son refugios, y Héctor desde su distancia va respondiendo con ternura, que no dice pero que se siente. Entre ambos van construyendo una Guatemala íntima, una Guatemala que no aparece en los discursos, pero que se vive en los patios, en las escuelas, en los cuadernos escolares. Una Guatemala que se sostiene en la memoria, en la música en los afectos, una Guatemala que también duele”, refirió Navas.
“Jesusa está habitada por sus muertos, por sus ausencias y sus sueños… cada carta que envía es un acto de resistencia y una forma de seguir viva… Jesusa no calla y en su voz estamos todas”, expresó Claudia Navas. Destacó que “la narrativa de Gloria está tejida con hilos de pensamiento mágico, que no se impone pero que van atravesando todo. La abuela se habla con los muertos, interpreta sueños y ve señales en los objetos cotidianos… es el centro espiritual de la historia…”.
“Gloria logra que lo mágico no se sienta como fantasía sino como parte de la lógica emocional del personaje”, subrayó Navas.
Al describir otros personajes, Claudia expresó: “Héctor no es solo el niño que recibe las cartas sino es también el que guarda silencio, el que dibuja en lugar de hablar, el que acompaña sin invadir. Su forma de estar es sumamente amorosa… La abuela con sus frases que parecen oraciones es la que sostiene a esta niña cuando todo se le va derrumbando. También está la figura del padre ausente en esta obra… En una carta, Jesusa menciona que ‘hay hombres que se van sin decir adiós como si el silencio fuera suficiente’. Esta carta contiene una historia entera”, abunda.
Navas añadió que la novela también contiene humor, pero indica que este elemento no es solo una forma de evasión, sino de resistencia.

Las pérdidas, el arte y las esperanzas
En su discurso, la autora habló de cómo su vida ha estado marcada por limitaciones físicas, circunstancias sociales y familiares y por las pérdidas de sus más importantes referentes existenciales. Enumeró: “mis abuelos, mi papá (Héctor en la novela), mi tía Tere (Jesusa en el libro) y mi querido Luis Aceituno. Pero a la vez, ha estado signada con la intención de algo más sublime: la conciencia de encarar estas y otras pérdidas por medio de la ruta del arte, ese don que nos fue dado a los humanos y que implica dolor y alegría, comprensión de la vida y libertad total para enderezarle la plana a la existencia, por medio de la palabra”, añadió.
Contó que la novela Un paseo en tren está escrita desde 2014. “El manchón original estaba sobre el lienzo y se ha ido modificando con el paso de los años”, detalló. Señaló que las diversas versiones fueron vistas por personas como sus amigas del taller de escritura y su hijo Luis Francisco. “Luis Aceituno me ayudó en dos etapas una narrada y otra leída. Él me pedía que le contara cada capítulo como que fuera una historia de sobremesa a la hora de la cena. Esa claridad con la que vimos a los personajes, nos familiarizamos con las condiciones vitales, analizamos las atmósferas en las que se desenvuelven y algunas de las circunstancias sociales y políticas que les tocó vivir me vino esencial para ir conformando el libro que finalmente le entregué a Ediciones Del Pensativo», refirió.
«Fue a través de esas charlas nocturnas y en la reescritura de los episodios de esa novela en donde terminé de comprender a mi papá y a mi tía”, admitió. Sin embargo, indicó que se dio cuenta que no debía escribir sus historias de vida, sino inspirarse en ellas. “Intenté una semblanza hecha de memorias felices, de sus lados luminosos, porque después de sus fallecimientos, creo que los he llegado a conocer aún mejor, por extraño que esto parezca”, subrayó.
«No quise escribir sobre el dolor de ellos ni sobre el mío, sino desde la cicatrización de las heridas, y en eso, en cicatrices, ya saben que me he convertido en una experta involuntaria», apuntó.
La motivación para crear este relato no solo se basa en las vivencias familiares. También tiene como objetivo ofrecer una lectura amena que encaje con las necesidades de las nuevas generaciones. «Deseo cumplirles a mis jóvenes lectores la promesa que les hice hace algunos años», declaró. Contó que cuando presentó su primera novela Ojo mágico tuvo la oportunidad de cuestionar a los jovencitos de distintos establecimientos sobre sus preferencias literarias hace bastantes años. «Les pregunté a los muchachos del ciclo básico del Instituto Federico Mora, qué querían leer. De igual manera, (lo hice) en el área de la Franja Transversal del Norte. Coincidieron: ‘queremos aventuras, mundos lejanos, otras épocas. Queremos amores, alegrías. Por favor no escribás cosas tristes porque la vida de nosotros ya es triste’. Esa claridad de ellos me partió en dos y lo seguirá haciendo hasta el fin de mis días. Entonces toca escribir sobre la esperanza, a pesar de todo y a pesar de tanto», aseveró.
Sobre la estructura que utilizó en la obra, Hernández refirió: “Acudí a la misma organización interna que utilicé en Ojo mágico y que funcionó de maravillas con mis jóvenes lectores. Guardando las necesarias distancias usé una estructura similar a la de Las mil y una noches y la obra Corazón, de Edmundo de Amicis, libro que le encantaba a mi papá y que leímos con mis hermanos una y otra vez. Es una serie de relatos entrelazados por un hilo conductor que es el destino de los protagonistas y que pueden leerse por separados o enlazados de manera lineal», especificó.
“El epílogo que le gustaba tanto a Luis Aceituno no fue incluido. Por primera vez no le hice caso a sus sugerencias porque (con ese epílogo) daba este libro por concluido. Se llama Regreso a casa, sin embargo, necesito que, en aras de esa esperanza prometida y mencionada antes a mis lectores, que el camino quede libre de obstáculos, lleno de posibilidades felices, todos a bordo de una jornada y de un futuro mejor… A lo mejor ese epílogo regrese en un tiempo convertido en una secuela de Un paseo en tren”, adelantó la autora.
Gloria señaló que el título de la obra se lo debe a la sugerencia de la editora Ana Cofiño. La portada del libro es obra del artista Alfredo García Gil fue el encargado de la portada. El libro Un paseo en tren se encuentra disponible tanto en la librería del Fondo de Cultura Económica como en Ediciones del Pensativo en la Antigua Guatemala.
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