Dos novelistas guatemaltecos en Escandinavia

La literatura guatemalteca del siglo XXI ha ganado visibilidad internacional gracias a figuras como Rodrigo Rey Rosa (n. 1958) y Eduardo Halfon (n. 1971), cuyas obras, aunque distintas en estilo y preocupaciones, dialogan en torno a la identidad, la violencia, la memoria y la pertenencia. Ambos forman parte de una generación de escritores que, tras la guerra civil guatemalteca, exploran la complejidad cultural e histórica del país desde perspectivas singulares.

Jaime Barrios Carrillo

septiembre 21, 2025 - Actualizado septiembre 20, 2025

Rodrigo Rey Rosa (Guatemala, 1958). Foto: Wikipedia

En la última semana de septiembre, la literatura guatemalteca cruzará los mares y los cielos para asentarse por un rato en Escandinavia. Rodrigo Rey Rosa visitará Dinamarca como invitado especial al Festival Internacional de Literatura de la Universidad de Copenhague, mientras que Eduardo Halfon asistirá a la Feria del Libro de Gotemburgo en Suecia. Será una ocasión para ver dos trayectorias diferentes converger en Escandinavia.

La presencia de la literatura guatemalteca en Escandinavia, y en particular en Suecia —país con la mayor población lectora de la región y sede del Premio Nobel de Literatura—, ha tenido una historia intermitente, marcada tanto por momentos de visibilidad como por largos silencios. Ya en 1926, se publicó en Estocolmo la traducción al sueco de la novela El Evangelio del amor de Enrique Gómez Carrillo (Kärlekens evangelium, Wahlström & Widstrand, traducción de Reigin Fridholm), considerada la primera novela hispanoamericana traducida a esa lengua en el siglo pasado.

Posteriormente llegaron casi todas las novelas de Miguel Ángel Asturias, que consolidaron la imagen de Guatemala en el horizonte literario sueco, seguidas por textos de Augusto Monterroso, cuya ironía y brevedad cautivaron a ciertos círculos académicos. Hoy en día, la narrativa guatemalteca mantiene presencia en el ámbito escandinavo gracias a autores contemporáneos como Rodrigo Rey Rosa y Eduardo Halfon, cuyas obras traducidas refuerzan la vigencia de una tradición que, aunque no siempre continua, ha sabido dejar huella en la historia editorial y literaria de Suecia.

Rodrigo Rey Rosa

Discípulo literario de Paul Bowles, Rey Rosa ha desarrollado una prosa sobria y enigmática que combina elementos del thriller con una mirada crítica a la violencia y la corrupción en Centroamérica. Sus novelas, como El cojo bueno (1996), El material humano (2009) o El país de Toó (2018), se adentran en los entresijos de la sociedad guatemalteca, mostrando tanto la brutalidad de sus estructuras políticas como las tensiones culturales heredadas del pasado colonial. La crítica ha destacado en su obra la economía de recursos narrativos y la capacidad de sugerir más de lo que se dice explícitamente.

Rey Rosa suele trabajar con atmósferas inquietantes, cercanas a lo policial y lo fantástico, lo que le ha valido comparaciones con escritores como Roberto Bolaño. Sin embargo, su aporte más distintivo es la exploración literaria de la violencia estructural en Guatemala y la pregunta por la posibilidad de justicia y memoria. Bolaño mismo dijo sobre Rey Rosa: «Decir que Rodrigo Rey Rosa es el escritor más riguroso de mi generación y al mismo tiempo el más transparente, el que mejor teje sus historias y el más luminoso de todos, no es decir nada nuevo».

Traducción al sueco de la obra «Piedras encantadas», de Rodrigo Rey Rosa

Rey Rosa, por otra parte, no es un desconocido en Suecia. La revista digital Världslitteratur, “Literatura mundial”  afirma de Rodrigo Rey Rosa que es considerado por muchos como uno de los escritores contemporáneos más importantes de América Latina.

Su nombre se abrió camino gracias a la traductora Hanna Axén, quien en 2006 decidió fundar su propia editorial para dar cabida a autores latinoamericanos. Axén tradujo y publicó Piedras encantadas (2001), acercando así al público sueco una de las voces más singulares del continente latinoamericano.  El crítico Ulf Eriksson en el periódico Svenska Dagbladet resaltaba en 2010 que ha habido un cambio esencial de estructuras y temáticas en la nueva novela latinoamericana. Erickson comparaba con el boom, sobre todo Fuentes, Vargas Llosa, Donoso y Cortázar, en donde la ciudad era todavía un mundo fascinante. Ericsson ve una restauración del enlace ficción y realidad en las novelas del guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, especialmente Piedras encantadas.  Otros críticos suecos que han reseñado la novela de Rey Rosa son Peter Viktorsson, y Marie Pettersson.

Eduardo Halfon (Guatemala, 1971)

Eduardo Halfon

Por su parte, Eduardo Halfon ha desarrollado una obra híbrida que oscila entre la novela y la autobiografía. Libros como El boxeador polaco (2008), Monasterio (2014) o Canción (2021) muestran una voz que parte de lo íntimo y personal —su identidad judía, su experiencia como ingeniero, su condición de migrante— para desplegar reflexiones sobre la memoria, la diáspora, el exilio y las huellas de la violencia política en Guatemala.

Su estilo, fragmentario y confesional, ha sido leído como una escritura de lo inacabado, donde cada narración abre nuevas preguntas en lugar de cerrarlas. La crítica internacional lo ha reconocido como una de las voces más prometedoras de la narrativa en español, destacando su capacidad para articular lo local y lo universal en relatos que cruzan fronteras geográficas y culturales.

El escritor y crítico español Manuel Hidalgo ha elogiado la obra de Eduardo Halfon, destacando su capacidad para combinar la literatura con la reflexión profunda. Hidalgo calificó a Halfon como un narrador «minucioso y esencial», resaltando que cada uno de sus libros es «literatura destilada, pura emoción sin alardes ni excesos». Este reconocimiento subraya la calidad y la profundidad de la escritura de Halfon, situándolo como una de las voces más destacadas en la narrativa contemporánea en español.

Rodrigo Rey Rosa en Copenhague

Rodrigo Rey Rosa presentará su novela Metempsicosis traducida al danés y publicada por la editorial Aurora Boreal. Metempsicosis es una novela reciente (2024) en la que Rey Rosa juega con lo existente y lo fantasmagórico; el personaje Rupert Ranke despierta en una clínica psiquiátrica en Grecia, sin memoria, y desde ahí va reconstruyendo su vida a través de cartas, recuerdos y culturas ajenas.

En Dinamarca, la traducción danesa de este libro llega en un momento en que Rey Rosa es visto como uno de los escritores latinoamericanos más potentes de su generación, con la crítica alabando su prosa precisa, su capacidad para vincular lo interior con lo exótico, lo local con lo universal. Metempsicosis ha sido valorada como un juego de espejos: con voces quebradas, con el dolor del desconcierto, con la posibilidad del renacimiento.  

Eduardo Halfon en Gotemburgo

Halfon llega a Gotemburgo, donde su novela Canción, traducida al sueco por la editorial Tranan, ha estado semanas entre los libros más apreciados según los barómetros culturales.  Canción hilvana memorias familiares, herencias dispersas, identidades múltiples —judío-guatemalteca, inmigrante, narrador que recrea lo vivido y lo que fue contado.  

La Feria del Libro de Gotemburgo es una de las más importantes de Europa, después de la de Frankfurt. Ahí, Halfon presentara y firmara la novela Tarántula, en sueco Tarantel, a los que la adquieran en el estante de la editorial. También participará en paneles donde se debate la memoria y la identidad, junto con su crítica ya favorable: los reseñistas suecos destacan su precisión narrativa y cómo su estilo permite leer una realidad histórica de Guatemala.

Tarantel es una novela impactante que reconstruye un episodio ficticio pero profundamente revelador: en un campamento de verano judío en Guatemala, a inicios de los años ochenta, el joven álter ego de Halfon despierta para descubrir que los líderes han transformado el campamento en un campo de concentración.

Será la segunda visita de Halfon a Suecia, en 2024 recibió por su novela Canción el prestigioso premio literario Berman, instituido por Thomas y Catharina Berman. En esa oportunidad Halfon también se presentó en el Instituto Cervantes de Estocolmo en un conservatorio con el autor de estas líneas.

Coincidencias y contrastes

La literatura guatemalteca del siglo XXI ha ganado visibilidad internacional gracias a figuras como Rodrigo Rey Rosa (n. 1958) y Eduardo Halfon (n. 1971), cuyas obras, aunque distintas en estilo y preocupaciones, dialogan en torno a la identidad, la violencia, la memoria y la pertenencia. Ambos forman parte de una generación de escritores que, tras la guerra civil guatemalteca, exploran la complejidad cultural e histórica del país desde perspectivas singulares.

Si bien Rey Rosa y Halfon parten de tradiciones narrativas distintas —el primero con un tono austero, cercano al policial y al relato filosófico; el segundo con un registro auto ficcional y fragmentario—, ambos coinciden en explorar la historia reciente de Guatemala y la tensión entre memoria e identidad. La crítica literaria los ubica como referentes imprescindibles de la literatura latinoamericana actual, capaces de llevar las problemáticas de un país pequeño a escenarios globales.

En suma, Rey Rosa y Halfon representan dos maneras complementarias de pensar la literatura guatemalteca contemporánea: uno a través de la disección de las estructuras de poder y la violencia; el otro mediante una indagación íntima sobre el yo, el exilio y la memoria. Ambos contribuyen a que la narrativa guatemalteca ocupe un lugar cada vez más relevante en el panorama literario internacional.

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