Una imagen que dice mucho

Renzo Rosal

septiembre 19, 2025 - Actualizado septiembre 18, 2025
Renzo Rosal

Recientemente se hizo viral una fotografía donde aparecen varios diputados (cinco en total). Las dudas con relación a su veracidad no se hicieron esperar, pero aún más su razón de ser; ya que a todas luces se hizo pública a propósito (con el aval de los participantes). Es evidente que una imagen “pesa más que cien palabras”.

La foto representa una nueva entente creada por diputados, unos en representación de bloques legislativos y otros solo de ellos mismos (por carecer de influencia mayor), cuya pretensión parece ser aprovechar el escenario de escasa gobernabilidad, fraccionamientos a más no poder y una alta dosis de oportunismo para constituir una alianza temporal que genere incentivos a sus integrantes.

El incentivo mayor que unifica el interés de quienes participan en la imagen apunta a ser la integración de la Junta Directiva del Congreso para el próximo año, 2026; instancia especialmente decisiva porque tendrá roles relevantes en decisiones que no ocurren todos los años: decidirán la composición del Pleno del Tribunal Supremo Electoral, quienes, a su vez, serán los principales responsables de organizar las dos próximas elecciones (2027 y 2031). Además, intervendrán, de manera decisiva, en la nominación de dos los diez magistrados de la Corte de Constitucionalidad (un titular y un suplente) y también será clave su papel en la designación del próximo Contralor General de Cuentas de la Nación. En síntesis, un paquete de incentivos de enorme interés; al cual debe sumarse los otros factores de atracción que se generen a lo largo del año próximo y los aires preelectorales, cuyo principal centro de contubernios está en el Congreso.

Un elemento de especial interés y/o cuestionamiento es la participación en la imagen de un antiguo diputado que integró las filas del oficialismo, quien actualmente parece liderar una facción que va por la suya. Cuando una Legislatura pierde hasta las mínimas formas, resalta la vigencia de la frase “el fin justifica los medios”. Así, muchos legisladores, ensimismados, alejados de los supuestos principios de otrora defendieron y entusiasmados con continuar saboreando las mieles del “poder”, aprovechan cuanta plataforma, alianza o espacio encuentren a su paso, sin importarles con quién aliarse, fotografiarse o congraciarse; todo como paso previo y “necesario” para ir por más (reelección, buscar otros cargos públicos, mantener su [imagen], cautivar a los cortos de vista, entre otras motivaciones). Arrastran así, a los seguidores, quienes se convierten en simples cómplices de los arrebatos que el poder genera; aún y cuando los factores de riesgo sean evidentes.

Pero, en realidad, el fin no justifica los medios y no todo se vale en la política. Las líneas rojas existen y aunque algunos las consideren inexistentes o móviles, cruzarlas tiene implicaciones que más temprano que tarde asoman a la puerta y se convierten, en muchas ocasiones, en facturas impagables.

Así que ojo con las imágenes, pero más con las tentaciones de establecer alianzas (esto aplica no solo en el caso del Congreso) atraídas por los momentos, las coyunturas, las supuestas oportunidades, en donde los arrebatos y las falsas atracciones obnubilan e impide mirar hacia los lados, hacia atrás, pero también hacia delante.

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