Provocatio: Izquierdas o derechas

El escenario político actual ha cambiado sustancialmente por la preponderancia y visibilidad de partidos de derechas, en la que conviven las visiones más primitivas, junto a las versiones oportunistas y camaleónicas, cuyo centro es, simplemente, el puro negocio. Incluso ya el imaginario de izquierdas está desdibujado, pues URNG (ya hecho partido político) y WINAQ (un tipo de izquierdas más étnico) no son propiamente alternativas antisistema.

José Alfredo Calderón E.

octubre 10, 2025 - Actualizado octubre 10, 2025
José Alfredo Calderón E.

Una de las características del posmodernismo es la negación de las ideologías y, por tanto, de la vigencia de los términos izquierda o derecha. Pareciera una cuestión de forma, pero hay un trasfondo perverso en estas negaciones.

En varios artículos he demostrado que las ideologías están vivas y que, solo hay dos tipos de personas en el mundo: Los que afirmamos tener una ideología y aquellos que lo rechazan, pero no por ello, pueden desligarse de ella porque sería el equivalente a negarse como humano. Quienes se interesen más pueden ver: pseudopartidos-y-pseudoideologias-1a-parte/ y provocatio-pseudopartidos-y-pseudoideologias-2a-parte-y-final/

Negar la vigencia de las ideologías es el primer paso para rechazar la existencia e incidencia de las derechas y las izquierdas; en plural, pues la realidad no se da en blanco y negro y existen varios matices entre los  opuestos. Dejar que las notas periodísticas y las publicaciones en redes sociales definan estas cuestiones políticas, es lo que provoca cualquier tipo de sandez, como llamar de izquierda a las posiciones socialdemócratas o socialcristianas.

Ya he hablado en otros espacios del origen de los términos izquierda y derecha (Revolución Francesa) por lo que no ahondaré en algo ampliamente conocido. Desde el siglo XVIII, el contexto no daba para matices y esto dio la pauta para la polaridad: se era de izquierda o de derecha, punto; se estaba a favor del cambio o en contra, se defendía la monarquía y el feudalismo o se estaba a favor del liberalismo y el incipiente mercantilismo que luego dio origen al capitalismo. Con la revolución bolchevique de 1917 se mantuvo esta polaridad simplificada, pero conforme surgían nuevas teorías y, aún dentro del marxismo, nuevas corrientes abrían paso para hablar de esos términos en plural, acusando una variabilidad que antes no se conocía ni aceptaba.

Guatemala es un país que se caracteriza, entre otras cosas, por el maniqueísmo; es decir, ver las cosas con base a sus opuestos radicales. Se es cristiano o ateo, mi amigo o enemigo, comunista o anticomunista, cachureco o pirujo, ladrón u honrado y así, un sinfín de antinomias. En el fondo, ya sea consciente o inconscientemente, subyacía y subyace una valoración positiva o negativa, según el término que se acuñe. De esta cuenta, era preferible ser anticomunista y no comunista, por ejemplo. Además de asociar lo negativo a las fuerzas del cambio, surgió una tendencia a agregar particularidades con base al prejuicio: Si eres ateo, también eres comunista, cuando ahora se sabe con claridad, que hay muchos ateos y agnósticos de derechas.

El extremo anterior, llevó a gente de ambos espectros ideológicos a descalificar a personas de su misma militancia ideológica. En consecuencia, alguien podía ser, filocomunista, aunque abjurara de Marx.  Al respecto, recuerdo aquella ocasión en el Congreso, cuando los legisladores de extrema derecha acusaron al diputado José García Bauer de comunista, y este sacó un crucifijo y casi pareció decir: “Vade retro satanás”, pues su condición de cachureco y anticomunista era muy conocida.  Misma situación se daba con las izquierdas, que empezaron a acuñar términos como: “izquierda histórica” para referirse al ala radical, “izquierda revisionista” para aquellos que no rezaban al pie de la letra el marxismo, cual catecismo católico, e incluso, socialdemócratas y socialcristianos se metían en la misma bolsa política, acusándolos de rancia derecha. Derechistas e izquierdistas en los extremos, renegaban de aquellos que no se definían claramente, según ellos. Para citar un ejemplo conservador, el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) de extrema derecha, veía a la Unión del Centro Nacional (UCN, también de derechas) como un peligro que favorecería el avance socialista. 

En las izquierdas pasaba otro tanto, aún en las fuerzas revolucionarias hubo muchas disputas y descalificaciones, lo que motivó diferencias irreconciliables entre el Partido Guatemalteco de Trabajo (PGT, partido comunista) las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y Organización del Pueblo en Armas (ORPA) quienes, presionados por Cuba, tuvieron que formar La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Hoy en día, estas diferencias subsisten, sobre todo en amplios sectores de sociedad civil.

El escenario político actual ha cambiado sustancialmente por la preponderancia y visibilidad de partidos de derechas, en la que conviven las visiones más primitivas, junto a las versiones oportunistas y camaleónicas, cuyo centro es, simplemente, el puro negocio. Incluso ya el imaginario de izquierdas está desdibujado, pues URNG ya ha hecho partido político y WINAQ, un tipo de izquierdas más étnico, no son propiamente alternativas antisistema. Basta ver el tablero de votaciones en el Congreso, en la que varios diputados progres –ya no de izquierda– avalan iniciativas de partidos conservadores.

Tanto las ideologías como las posturas de izquierdas y derechas, subsisten, aunque el posmodernismo las niegue o relegue.

Tags:

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?