La criminalización de los 48 Cantones por parte del Ministerio Público sin tener pruebas y el procesamiento de varios de sus integrantes, en especial los que defendieron nuestra frágil democracia hace casi un año, refleja que la lucha de los entes antidemocráticos se mantiene y continúan con la idea acabar con nuestra democracia y el gobierno de Bernardo Arévalo. Acechan con el apoyo de otros entes antidemocráticos que se parapetan en las cortes, también en la mayoría de diputados del Congreso, en el mismo MP, que sigue lanzando zarpazos al Estado de Derecho y al orden democrático, mientras defiende a los comprobados delincuentes que ha liberado de procesarlos o les da privilegios de salir de prisión.
Existe variedad de actores adicionales que desean acabar con nuestra democracia y entre ellos están los que financian por ejemplo a la Fundación contra el Terrorismo, que aún miran micos aparejados del comunismo, como una rémora de la Guerra Fría, que no tienen ya ningún sentido, pero que reflejan el interés de mega empresas que no quieren tener cortapisas para ser regulados en sus negocios por un verdadero Estado de Derecho, como una rémora del actuar de la vieja United Fruit Company, como narro en mi última novela histórica «Mentiras, fueo y sangre», pues las campañas de mentiras siguen a la orden del día por parte de estos entes oscuros que tienen nombre y apellido. En este sentido, la oposición popular no puede quedarse en cuestionar a algunos ministros del Ejecutivo sino tener claridad que la oposición más importante está dirigida contra los sectores antidemocráticos que ya todos conocemos, y que están haciendo su parte por demeritar en lo posible a todo acto gubernamental, para desgastarlo. Eso no equivale a justificar que algunos ministros se queden en sus puestos, como el de Gobernación, que debería irse a su casa porque la inseguridad que vive la ciudadanía no le hace bien al presidente Arévalo, como algunos otros funcionarios que han sido calificados como posibles corruptos. Reitero: salvo estas personas, la oposición debe estar focalizada en luchar contra los sectores antidemocráticos, que se refugian como un bloque en el Pacto de corruptos de manera interinstitucional y transversal, pues están en las municipalidades, en los distintos ministerios donde no se ha hecho la limpieza del caso para salir de los parásitos, igual en el otros entes descentralizados del Estado.
Por su parte, el presidente Arévalo debe hacer acopio de todo su arsenal legal para enfrentar a la punta de lanza del MP de los grupos oscuros con el apoyo popular y tomar las medidas que amerite tomar la emergencia actual para evitar un golpe de Estado, que siempre ha estado en la mente de los antidemocráticos.
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