Si no hay justicia en los tribunales, ¿puede la población tomarla por propia mano?

Gonzálo Asturias Montenegro

agosto 7, 2026 - Actualizado agosto 7, 2026
Gonzálo Asturias Montenegro

     La pregunta que formulo en el título de este artículo es inquietante y actual, aunque quizá, en algunas mentes, cause repulsa o indignación. Irremediablemente surge cuando los infestados tribunales guatemaltecos no procuran justicia, sino injusticia teñida de política de baratillo.

     La respuesta a la interrogante del titular de este artículo de si podemos o no tomar la justicia por propia mano, la doy al final. Primero, realizo un gran rodeo.

¿Quién mató al Comendador?

     El literato del Siglo de Oro Español, Lope de Vega y Carpio escribió Fuente Ovejuna, que es una pequeña obra de teatro. Este es el resumen de la historia narrada en verso, que se ocupa de un caso de justicia por propia mano.

     El Comendador Mayor de Calatrava, Fernán Gómez de Guzmán abusa de su poder, comportándose como un tirano. Traicionando principios éticos, ejerce violencia sexual contra las mujeres y pretende abusar de Laurencia, quien se resiste. Todo ocurre en la pequeña población de Fuente Ovejuna. Cuando Laurencia y su novio Frondoso están por casarse y toda la comunidad se encuentra reunida para celebrarlo, el Comendador apresa a los novios, con el fin de matar a Frondoso y violar a Laurencia. Luego, embravecidos, los pobladores de Fuente Ovejuna matan a Fernán Gómez. El Rey manda a un juez investigador. Pero los interrogados, aun bajo tortura, cuando les preguntan a los detenidos, quien mató al Comendador, todos responden: fue Fuente Ovejuna, Señor. Y quién es Fuente Ovejuna, todo el pueblo, a una. Luego, la población le logra explicar al Rey los abusos del Comendador. El Rey perdona a la población por hacer justicia por propia mano. La comedia se cierra con un apoteósico final feliz, ente vítores a los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, y gritos contra la tiranía.

     El pueblo es el soberano. No busca cambiar el sistema social, sino solo pide justicia. Y en este intento es capaz de desafiar a todos los poderes e instituciones y vencerlos con la fuerza del arma ancestral de la solidaridad. Fuente Ovejuna es, en realidad, un himno a la unión del pueblo contra el atropello y la búsqueda de la justicia. Después de 400 años de publicada esta obra de teatro, en cierto sentido, ¿no le resulta todo familiar y actual?

     En Torotumbo, Miguel Ángel Asturias relata como el pueblo en fiesta de disfraces, bailando el torotumbo, sube a la toma del poder, resaltando así la solidaridad. Es una pieza de ritmo inigualable.

Separación entre Justicia y legalidad

     Es evidente que en Guatemala hay una separación profunda entre Justicia (con J mayúscula para resaltar el término y su significado) y legalidad. Las gentes con alma preclara buscan la Justicia, en tanto los güizaches solo la legalidad. Son como dos placas tectónicas contiguas, cuyos movimientos causan temblores y terremotos.

     Ahora doy la respuesta a la interrogante del comienzo del artículo. Aunque nos llenemos de rabia por la actuación perversa de los tribunales, no es éticamente admisible tomar la justicia por propia mano, ni tampoco es posible realizarlo dentro del andamiaje jurídico nacional e internacional vigente sin terminar en la cárcel. Si alguien lo hace es entendible, pero no justificable.

     El caso más palpable y evidente hoy es el del Rector de la Universidad de San Carlos, quien se instaló en el cargo, con un evidente y burdo fraude electoral, el segundo al hilo, sin que ningún tribunal haga justicia. Lo peor, es que en este caso no hay ni justicia ni legalidad. Todo es un mamarracho sin sentido, que por razones políticas los tribunales se resisten a enmendar.

     Pero el caso de la Carolina es uno entre centenares, porque por dónde lo veamos, Guatemala es el Reino de la Injusticia en todos los órdenes. En la primera semana de agosto vimos dos intentos de linchamiento de ladrones.

     Recientemente también hemos visto en Nebaj cómo de su casa sacaron con lujo de fuerza a una anciana, desahuciada por los tribunales, y la posterior quema de la casa de la jueza, en un nuevo caso donde chocan justicia y legalidad. De acuerdo a una versión hubo engaño para que la anciana traspasara su casa al hijo, lo cual tendría que dirimirse en los tribunales. La población asegura que no permitirá que regrese el hijo, a quien consideran malvado para con su madre. El hijo da otra versión. Asegura que el desahucio iba dirigido contra su hermana, no contra su madre. El hecho está bajo investigación.

     Entre tanto, ¿quién quemó la casa de la jueza? Fue Fuente Ovejuna. Todos a una. La justicia por propia mano nos llevaría a un estado pre revolucionario.

Resistencia y diligencia

     En nuestro caso, ante la injusticia evidente y flagrante, en primer lugar, cabe la resistencia ciudadana y la lucha persistente por la Justicia, por todos los medios éticos y legales, incluidas las poderosas redes sociales. Desde su trinchera, cada quien puede hacer algo por la causa. Y, por qué no, esperar a que, por dónde menos lo pensemos, salte la liebre.

      En segundo lugar, más que hacer justicia por propia mano, busquemos los cambios al sistema de justicia, para que justicia y legalidad sean una misma cosa, no diferentes como ocurre ahora.

      Por las redes he escuchado la propuesta de Edgar Ortiz y su esposa Marjorie von Ahn dirigida a realizar cambios para fortalecer la independencia judicial, buscar la transparencia y fortalecer la carrera judicial. A su iniciativa la llaman “Poder Ciudadano”. Es no solo plausible, sino viable. Podemos sumarnos con la respectiva firma de apoyo para una consulta popular. La iniciativa de Comisiones de Postulación, acertada en sus orígenes, fue corrompida en todos los órdenes, de forma que ahora es fuente de controversia y corrupción. La propuesta de reforma de “Poder Ciudadano” está recibiendo bastante apoyo ciudadano. Y a los escépticos, que nunca faltan, yo solo les digo que peor de lo que tenemos ahora, imposible.

     Otras iniciativas semejantes son también bienvenidas. El fondo del asunto es que no podemos seguir con este desahuciado sistema de justicia, cuya fecha de caducidad ya expiró.

Cuidado con el voto

     También el año entrante debemos meditar el voto, con una cuidadosa selección dentro del detestable Cartón de Lotería que, a propuesta de los partidos políticos, nos presentará el Tribunal Supremo Electoral. 

     Finalmente, yo recomiendo la lectura de dos obras de Lope de Vega atinentes al caso: Fuente Ovejuna y El Mejor Alcalde, el Rey. Son clásicas, cortas, de fácil lectura, no contaminadas por el ajetreo en el que vivimos hoy los guatemaltecos, escritas hace cuatro siglos, las cuales además son amenas, instructivas y actuales. Y nos quedaremos oyendo el eco de quién mató al Comendador, fue Fuente Ovejuna Señor. ¿Y quién es Fuente Ovejuna? Todo el pueblo, a una.

     Todos a una, pero en resistencia y, por todos los medios, luchando por la reforma del obsceno y pervertido sistema de justicia actual.

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