Provocatio: El sistema y sus nudos gordianos

La inocencia de quienes creen que, con reformas legales, parches de todo tipo y la mágica toma de consciencia de los perpetradores, se puede impulsar un verdadero cambio, podrá enternecer, pero termina haciéndole el juego a las mafias. No sigamos añorando a un experto en deshacer nudos gordianos (un mesías), mejor aprendamos de Alejandro Magno y cortemos de un tajo lo que ya se ha comprobado, no está para remiendos.

José Alfredo Calderón E.

enero 16, 2026 - Actualizado enero 15, 2026
José Alfredo Calderón E.

La expresión “nudo gordiano” alude a un problema extremadamente complejo y enredado que parece imposible de resolver, pero que puede solucionarse de forma radical e ingeniosa, no por el método tradicional, sino con pensamiento lateral o una acción decisiva, como lo hizo Alejandro Magno al cortarlo con su espada en lugar de desatarlo, simbolizando una solución directa y audaz a una dificultad irresoluble. Traigo a colación el concepto, pues es lo más parecido a la situación política de Guatemala, desde hace muchos años.

Desde 1954, no hemos tenido democracia real; lo más cerca, fue la llamada apertura democrática desde 1985 hasta hoy, que cumple con la formalidad de elecciones periódicas, pero no con el ejercicio pleno de derechos civiles y políticos, como debe ser.

Las mentes siniestras que diseñaron el sistema, elaboraron una serie de nudos gordianos en todos los mecanismos y resquicios de la estructura política y, fundamentalmente, en la electoral. Callejones sin salida, atajos peligrosos y caminos pavimentados de falsas buenas intenciones, no son casuales. Veamos algunos ejemplos de estos nudos sistémicos:

Presidencia de la República: Se mantiene la ilusión que llegue un hombre bien intencionado, capaz y probo, con un equipo de trabajo de lujo. En la práctica, el derecho de llave es por medio de partidos políticos que, en realidad, son plataformas electoreras cuyos dirigentes están dispuestos a pasar sobre cualquiera para enriquecerse ilícitamente y favorecer a sus patrones ocultos. Para llegar, el candidato pasa por filtros que garanticen cuatro cosas:

  • Fácil de manipular. Una persona con pensamiento crítico, criterio propio e independencia, es descartable desde el inicio.
  • Cuero de danta, dispuesto a sacrificar su imagen personal en favor de los intereses de quienes lo patrocinan, dirigen y mandan.
  • Alguna simpatía mínima, que no dificulte tanto el mercadeo de imagen.
  • Que no le pase por la mente hacer cambios que afecten al sistema establecido y los privilegios resultantes del mismo. Las modificaciones permitidas son minuciosamente vigiladas para que, aparentemente, todo cambie, sin cambiar nada sustantivo. Un estricto mecanismo de monitoreo regula el comportamiento del presidente y sus equipos.

Congreso: Al igual que el presidente, solo se puede llegar por medio de algún partido o coalición, cuya naturaleza ya advertimos. Ningún diputado lo logra, sin haber dado un aporte económico que permita financiar su propia campaña y la del partido postulante. Los requisitos que aplican al mandatario, también son deseables en este caso, pues las mafias no quieren sorpresas molestas. Ya existe un manual para levantar la mano, ausentarse de sesiones o no llegar, votar en un sentido o en otro, presentar iniciativas o bloquearlas, de acuerdo a las instrucciones recibidas, las cuales, por ningún motivo son discutibles. Como todo es sistémico, no importa la camisola que se ponga o quite, según el caso, todas las organizaciones partidarias son variantes de lo mismo.

Alcaldes y Concejos Municipales: Los mecanismos establecidos para diputados también se pueden exigir para alcaldes, concejales y síndicos. Las únicas habilidades duras que les exigen son: Impasible para favorecer con negocios a los proveedores previamente establecidos y capacidad de coordinar el acarreo de votantes inducidos.

Comisiones de postulación: Incluir a las universidades se pensó como un mecanismo para superar el tráfico de influencias, las manipulaciones y la designación de candidatos espurios; pero, más temprano que tarde, dichas comisiones se corrompieron y la “medicina” resultó peor que la enfermedad. El caso más reciente es el de la elección de magistrados para el Tribunal Supremo Electoral (TSE) cuya comisión es presidida por el ilegal e ilegítimo rector de la USAC, quien cuenta con tres votos más a favor de las mafias, logrando mayoría para cualquier votación. El comisionado de la Planilla Cuatro (Goyo Saavedra) no podrá incidir en el resultado, aunque sí puede investigar y denunciar para que la ciudadanía sepa.

Magistrados y jueces: El origen de la cooptación total del Estado fue cuando se eligió a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia en 2014 y que permanecieron ilegalmente en el cargo otro período. En cascada, se corrompieron las Salas de Apelaciones y se incrementó el número de juzgados capturados”.

Corte de Constitucionalidad y Ministerio Público: Estas dos instituciones cierran la institucionalidad cooptada, no solo corrupta, sino al servicio del crimen organizado.

En un escenario tan macabro como este, cualquier iniciativa para sanear instituciones y procesos resulta temeraria, pues la violencia sistematizada, que ya se creía superada, volvió con fuerza, no solo con la criminalización de opositores vía sistema judicial, sino incluso, con la eliminación física.

La inocencia de quienes creen que, con reformas legales, parches de todo tipo y la mágica toma de consciencia de los perpetradores, se puede impulsar un verdadero cambio, podrá enternecer, pero termina haciéndole el juego a las mafias.

No sigamos añorando a un experto en deshacer nudos gordianos (un mesías), mejor aprendamos de Alejandro Magno y cortemos de un tajo lo que ya se ha comprobado, no está para remiendos.

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