Más allá / Del Día del Niño

Sergio De León Quiroz

octubre 1, 2026 - Actualizado octubre 1, 2026
Sergio De León Quiroz

Desde hace algunas horas varias mamás, papás incluso abuelitos quizá habrán tenido que silenciar las notificaciones de los chats de la escuela o de la familia para evitar interrumpir actividades laborales. Todo porque hoy es el Día del Niño y es imposible no recibir el cúmulo de mensajes que van desde las fotos de actividades y de los detalles que se han preparado para celebrar este día tan especial, pasando por felicitaciones hasta llegar a reflexiones sobre “el niño interior que todos llevamos dentro” … Algunos chats incluso se habrán concentrado en la logística de la fiesta, la piñata y los regalitos que los hijos propios o ajenos recibirán para hacerlos felices.

Influidos por las actividades conmemorativas y educativas, las campañas de sensibilización y de publicidad, es muy común que muchos nos sintamos urgidos a regalar en esta fecha algo que haga vivir momentos especiales a niñas y niños de nuestra familia o incluso a otros menos favorecidos… ¿Y cómo no, si las niñas y niños con su energía, espontaneidad y ternura son la alegría de la casa, la esperanza de nuestra sociedad y en gran parte el motivo de nuestros esfuerzos y nuestras vidas?

Más allá de las celebraciones, cabe recordar que el Día del Niño se conmemora cada 1 de octubre desde 1975 con el fin de movilizar a las instituciones públicas y privadas para atender las necesidades de la niñez guatemalteca, promover el cumplimiento efectivo de sus derechos y su divulgación.

En un sentido más amplio, esta conmemoración debería motivarnos a reflexionar, conocer, respetar y hacer valer los derechos de niños, niñas y adolescentes. Personas que, además de ser cuidadas con amor, deben ser vistas y tomadas en cuenta como sujetos con derechos, voz y dignidad propios, más que como objetos de afecto y compasión.

A propósito del tema: del 12 al 15 de octubre, Antigua Guatemala será sede de la centésima reunión del Consejo Directivo del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN-OEA). En Guatemala, la institución a cargo de coordinar la organización del evento es la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia (SBS), que ha propuesto que el eje central del encuentro sea el derecho a vivir en familia.

Me alegra que se abra este espacio, porque fortalecer a las familias también debe incluir apoyo para cuidar, educar y criar sin violencia. Durante esta actividad, niñas, niños y adolescentes de diversos países del continente participarán en diálogos intergeneracionales sobre la familia, la no discriminación, además se abordarán temas como embarazos en niñas y adolescentes, migración entre otros. Sin duda, será interesante ver cómo alrededor de 80 personas entre adultos, niñas, niños y adolescentes dialogarán acerca de cómo enfrentar estos complejos temas.

Por Guatemala participarán diez representantes de la niñez y la adolescencia. Ellos fueron seleccionados luego de participar en una experiencia de aprendizaje e intercambio de ideas a la que asistieron alrededor de setenta niñas, niños y adolescentes. A lo largo de este proceso de consultas estos niños y adolescentes propusieron que en el evento se abordaran los temas de niñas y adolescentes embarazadas, así como migración. Asimismo, expresaron su necesidad de contar con orientación y límites dentro de sus familias entre otros. Ahora sus representantes se encuentran preparados para participar en la Centésima reunión del IIN-OEA.

Confío en que las reflexiones y acuerdos en este evento contribuyan a que los Estados participantes puedan intercambiar buenas prácticas y ayuden a fortalecer las capacidades de las madres y padres para que la crianza sea responsable, equitativa, afectiva y sobre todo respetuosa: no violenta.

En este punto las familias, no importando su configuración, podemos avanzar desde ya. La famosa crianza de “la chancleta, la paleta o el cincho” que se celebra en los “memes” debe evolucionar a prácticas de crianza no violentas. Se trata de implementar y compartir formas de educar que permitan a los más jóvenes aprender y encontrar los límites claros y firmes que les ayuden a crecer como ciudadanos responsables, conscientes de sus derechos y obligaciones. La meta es dejar atrás el autoritarismo y todo tipo de violencia, incluida aquella basada en erróneos paradigmas como el de “quien te quiere te aporrea”, para dar paso al diálogo fundamentado en el respeto y el amor, sin confundirlo con permisividad.

Pienso que a medida que se implementen más los diálogos entre distintas generaciones, quienes ejercen la autoridad podrán constatar cada vez más, cómo el hecho de escuchar a los niños y adolescentes puede ayudar a asumir una autoridad que acompañe, proteja y respete sus derechos proporcionándoles a la vez la guía y las normas claras que ellos piden.

Finalmente, para que las familias puedan cuidar y criar sin violencia, también necesitan acceso a alimentos, salud y protección social, especialmente durante los primeros años de vida. Confiamos en que este encuentro proponga acciones concretas para contribuir a que los Estados avancen en favor de la primera infancia, la protección y promoción de sus derechos, incluido el derecho a la alimentación. Este último especialmente importante en un país donde a finales de septiembre de 2026 se registran 34 muertes de menores de cinco años por desnutrición aguda. Esto sin mencionar los altos niveles de desnutrición crónica.

En medio de esta situación tan desafiante para la niñez y los adolescentes, tengo la esperanza de que la centésima reunión del Consejo Directivo del IIN-OEA sea un encuentro que pueda destacar por la calidad y el impacto de sus reflexiones, resoluciones y declaraciones. Deseo que los resultados de los diálogos intergeneracionales y los acuerdos alcanzados comprometan e inspiren a los diferentes sectores, incluidos los medios de comunicación, a conversar y unirnos en favor de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Ojalá nos acostumbremos a sentarnos y a dialogar con ellos escuchando su voz y dándoles su espacio, de tal manera que con las ideas y aportes de todos contribuyamos a prevenir y reducir las violencias y las muertes que hacen tan difícil poder celebrar en Guatemala cada Día del Niño.

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