Dice un sabio refrán que cada cabeza es un mundo. La expresión hace referencia a las diferencias de criterio que existen entre cada persona, pues las percepciones de cada uno se diferencian dependiendo del entorno en que se desenvuelven. Y hago estas aclaraciones previas porque, en esta oportunidad, quiero comentar una encuesta y eso significa que haré valoraciones sobre lo que piensan las personas alrededor de algunos temas específicos. Valga decirlo, en esta oportunidad solo me referiré al punto de la situación económica, que ocupa la primera parte de los resultados presentados por la encuesta.
La Fundación Libertad y Desarrollo ha hecho público su último estudio de percepciones sobre la situación del país, solicitado a la firma especializada CID Gallup. Los guatemaltecos, según la encuesta, han mantenido un criterio muy estable sobre lo que piensan en torno al rumbo del país. Sin embargo, las opiniones varían sustancialmente cuando comentan su situación individual comparada con la situación global del país. A priori, me atrevo a pensar que ese cambio tiene que ver con la influencia que las redes sociales y los medios de comunicación puedan ejercer en el pensamiento de las personas.
Cuando en las clases universitarias les pregunto a mis alumnos por qué no les gusta leer, escuchar o ver/escuchar noticias, la respuesta es: “porque nos deprimen”. De allí que piense que redes y medios, sin mala fe, espero, al menos entre los segundos, alimentan el negativismo poblacional. A mayo, según la encuesta de la Fundación Libertad y Desarrollo, el 76 por ciento de los consultados considera que transitamos por un rumbo equivocado y sólo el 19 por ciento cree que vamos por el camino correcto.
Sobre el costo de la vida, el 62 por ciento de los encuestados piensa que ha subido mucho, a enero pasado la percepción era 20 puntos más baja. De 2017 a la fecha, 2022 y 2023 fueron los años que, en promedio, preocuparon más a los guatemaltecos en este tema. Luego la situación vino en descenso, pero este año las percepciones han dado un vuelco. Es muy probable que, pienso, las ideas de los encuestados estén presionadas por los efectos que los precios del petróleo y los combustibles han tenido, como era de esperarse, en los principales productos de consumo.
Sin duda, vivimos en un país de extremos, pese a suponer que vamos por el camino erróneo y que el costo de vida sube mucho, existe espacio para la esperanza y el positivismo. La idea de que venimos mejorado mantiene una tendencia al alza cuando se habla de la vida personal o familiar. De 2016 a 2022, entre el 17 por ciento y el 22 por ciento, se mantuvo pensando que mejoraba, pero en esta oportunidad esa cantidad de optimistas ha subido al 44 por ciento. Por supuesto que no puede dejar de mencionarse que el 42 por ciento piensa que estamos peor. Y si se habla del futuro, la mitad de los entrevistados cree que mejoraremos, mientras que un tercio tiene un pensamiento totalmente opuesto.
El positivismo es congruente con la idea de que el próximo año los miembros de las familias contactadas tendrán mayores posibilidades de adquirir bienes, principalmente electrodomésticos. Esta idea es muy pareja en las distintas áreas geográficas del país pues, en todas, el pensamiento reina aproximadamente en el 50 por ciento de los consultados.
Donde no cuadran las cuentas es cuando se consulta sobre ¿Cómo considera que está la situación económica del país hoy comparada con la de hace un año? El 65 por ciento cree que estamos mucho peor, sólo el 25 por ciento considera que estamos mucho mejor y el 10 por ciento piensa que seguimos igual.
Cuando los guatemaltecos evalúan la situación global del país, parecen estar muy influenciados por el entorno. Es muy probable que el pesimismo de las redes sociales y las publicaciones de los medios de comunicación, como ya lo he planteado, hagan que el pensamiento se mueva al extremo negativo. Lo anterior lo deduzco porque cuando evalúan la situación personal y familiar, creen que mejoramos, pero cuando se les consulta sobre el país, los pensamientos se mueven de lo positivo a lo negativo.
El 52 por ciento de los consultados considera que la situación del país, dentro de 12 meses, estará mucho peor. Esto aun cuando consideran que en ese mismo período individualmente o en familia, tendrán más oportunidades y hasta podrán comprar más bienes.
Claro que hay extremos de extremos, porque el 48 por ciento afirma que durante el último mes ha habido ocasiones en las que no ha tenido dinero para comprar comida. Lo anterior puede que esté más influenciado por la idea de que la compra de comida se esté limitando al pensamiento de comprarla fuera del hogar, es decir asistir a algún restaurante o comprarla a domicilio. Y eso lo supongo porque cuando se les pregunta sobre el principal problema individual o familiar, el 39 por ciento responde que el costo de vida, que subió de enero a mayo 11 puntos.
La percepción sobre la inseguridad, en cambio, bajó. En enero preocupaba al 32 por ciento, superando en 4 puntos a la preocupación por el costo de vida. En mayo, no obstante, los temores por la seguridad bajaron a 25 por ciento.
Cuidado entonces con los análisis, pues siempre habrá quienes quieran sacar raja de las particularidades y criticar sin comparación o simplemente sólo resaltar aquellos puntos que les conviene porque abre la puerta a su conveniencia. Además, recordemos que las encuestas son simplemente fotografías de un momento, cuya imagen puede cambiar drásticamente según las circunstancias de la coyuntura.
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