Una demanda de compensación económica es posible cuando un Estado ha sido intervenido militarmente por otro sin causa justificada, pero el camino no es fácil debido a factores mayormente políticos, que los legales. Según el Derecho Internacional la invasión militar sin justificación es ilegítima y el órgano que puede conocer una demanda tal sería la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Pero si el país agresor no reconoce la responsabilidad o si existen conflictos políticos en juego podría ser difícil. En el caso de Guatemala la prueba de la intervención de Washington en la caída de Jacobo Árbenz en 1954 está muy documentada en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, al punto que el presidente Bill Clinton pidió perdón durante su presidencia por haber cometido tal desafuero en nuestra patria. Hay evidencia clara del daño y del vínculo directo de esa intervención en la destrucción de la democracia, la mortandad que prosiguió con la persecución, exilio y muerte de miles de personas que originaron décadas de represión y horror. Clinton las mencionó en un histórico encuentro con los representantes de sociedad civil guatemalteca (durante su visita a Guatemala los días 10 y 11 de marzo de 1999). Clinton reafirmó «el compromiso de Estados Unidos de dar luz a los oscuros acontecimientos del pasado, para que jamás vuelvan a repetirse». Añadió además que la CIA había cometido un grave error al colaborar en el conflicto armado interno, e hizo votos para que esto no vuelva a repetirse.

De esa cuenta, la comunidad internacional bien podría apoyar una demanda guatemalteca ante la Corte Internacional, aunque sea un proceso complicado y de largo aliento. Un ejemplo es que Kuwait logró una compensación de Irak tras la Guerra del Golfo en 1991 con el apoyo de la ONU tras la intervención militar de Sadam Hussein sin provocación de Kuwait en la Guerra del Golfo en 1990-1991 con las ganancias del petróleo iraquí para pagar indemnizaciones a las víctimas y países afectados (Kuwait y otros). También las intervenciones occidentales en Libia resultaron en compensaciones económicas por invadir sin provocación previa.
Estoy claro que una compensación y efectiva no será fácil obtenerla pues dependerá del contexto político y la voluntad del Estado involucrado. La Casa Blanca ahora daría un vozarrón autoritario para parar la demanda en el acto bajo alguna amenaza económica. Quizás valdría la pena preparar la demanda para enfrentar moralmente a la potencia que hundió la democracia y que ahora la apoya.
Una demanda así ante la CIJ podría aglutinar a todos los guatemaltecos. ¿Qué podríamos exigir? Al menos mil millones de dólares para empezar.
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