Para entender la fusión del fundamentalismo cristiano con el nacionalismo estadounidense entre los evangélicos blancos y que han logrado calar en la esfera de muchos gobiernos estadounidenses, en especial de la actual administración de la Casa Blanca, donde la mayoría de sus votantes viene de esos sectores, hay que entender que eso viene de una larga trayectoria. Desde la fundación de Estados Unidos los pastores han querido orientar las políticas de sus gobernantes conforme sus valores (tradicionales).
Hay que remontarse a los años de la fundación de dicho país luego que triunfó la revolución sobre los británicos en 1773. Antes de ese año los pastores de las colonias debían tener un permiso para ejercer su labor entre la gente. ¿Sin embargo, nos dice Michael Lu en su ensayo “How did american Christianity end up like this?” Luego de la fundación vino la desregulación religiosa, los avivamientos populistas del siglo XIX y la reacción fundamentalista del siglo XX.
Hay cierta ambigüedad en lo que dice la Constitución sobre la separación de la Iglesia y el Estado que dejó la religión sin regular. Las iglesias tuvieron que competir como empresas por los seguidores. Los grupos ganadores buscaron moldear los valores nacionales. Los avivamientos del siglo XIX democratizaron la fe. Se rechazaron las estructuras tradicionales y elitistas, especialmente de los pastores bien preparados de las colonias originales. La adhesión aumentó, pero dejó al movimiento intelectualmente débil. El fundamentalismo y la derecha religiosa en la década de 1920 enfrentaron a modernistas contra fundamentalistas. Los grupos conservadores se separaron de las principales denominaciones. Esta ala militante se convirtió en el vigoroso evangelismo político de hoy. Algunos pastores rehicieron el cristianismo.
Desde inicios del siglo XIX algunos campesinos se transformaron en pastores de hecho en aquellos territorios despoblados enormes para complacer a las necesidades de los pobladores en tan remotos espacios. Eso aumentó con la compra de Luisiana donde Estados Unidos más que duplicó su territorio y comenzaron a llegar nuevos ´pioneros´ y, de manera paralela, los pastores se pusieron a la orden de la conquista de ese nuevo mercado población para llevar el mensaje de la Biblia a su nueva grey. Por igual, la gran mayoría eran pastores empíricos, diferentes a las iglesias con pastores cultos de las colonias fundadoras, estaban en el límite del fanatismo. (A mi modo de ver bastante irracional).
Los pastores fundamentalistas no son intelectuales en el sentido académico del término, sino que usan los textos bíblicos y les dan sus interpretaciones personales como armas, nos dice Luo, armas políticas para sustentar su discurso ante su clientela y apoyar a tal o cual candidato para expandir su ideología nacionalista. Y a inicios del siglo XX en contra del liberalismo. Los pastores y teólogos conservadores rechazaron los intentos de reinterpretar la fe cristiana a la luz de la ciencia y la cultura moderna. Entre 1910 y 1915 se publicó una serie de 12 ensayos financiados por dos laicos acaudalados que definieron las doctrinas innegociables de la fe como eliminar la teoría de la evolución en las escuelas frente a la cultura académica.
El análisis destaca que figuras como Charlie Kirk y el movimiento MAGA representan la culminación de un proceso histórico donde el nacionalismo cristiano se fusiona con la política, utilizando los templos como sedes de poder. Se señala que esta corriente promueve una visión distorsionada de la historia al añorar iglesias estatales coloniales, ignorando los peligros históricos de dicha unión. Incluso el derecho de Israel de conquistar todo Medio Oriente, como lo pretende Netanyahu desde hace décadas de estar en el poder.
Es relevante mencionar, aunque no lo menciona Luo, que durante la Guerra Fría la mayoría de las sectas cristianas estadounidenses elevaron sus banderas en contra del comunismo. Al mismo tiempo, los fundamentalistas apoyaron desde su origen la creación del sionismo y, en articulación con algunos gobernantes, definieron su apoyo a la creación de Israel y a su derecho divino de asentar a los judíos en Palestina tras el holocausto nazi en la II Guerra Mundial.
El aparato estatal estadounidense consolidó a Israel como Estado al servicio de dicha Guerra Fría contra los movimientos nacionalistas en el Tercer Mundo apoyados por Moscú, incluso en América Latina, como vimos en Guatemala el apoyo de Israel a las dictaduras militares. Las mismas sectas, financiadas por la CIA, a pedido del vicepresidente se difundieron en la región llevando el mensaje de los fundamentalistas evangélicos, con el sello anticomunista como pasó en Guatemala también.
Charlie Kirk fue asesinado hace un año porque, de pronto descubrió y lo hizo saber a sus miles de seguidores, que era equivocado para Estados Unidos que Israel dirigiera su país, como tantos de Maga que ahora cuestionan a Trump por ello y por no publicar sin reservas los expedientes Epstein.
Tags: Avivamientos populistas Desregulación religiosa fundamentalismo cristiano Modernistas contra fundamentalistas Separación Iglesia y Estado







