Los países mesoamericanos siempre han estado atados a la geografía y, por ende, a Estados Unidos. Y es una pena porque si le va bien a nuestro gran socio del Norte, pues también a los de la región, por rebote o por ósmosis. Sin embargo, ahora hay preocupación porque Trump le está haciendo harakiri a la economía comercial de su país y caen las bolsas de valores como nunca anticiparon sus más acérrimos críticos. Esto afecta al mundo y a nuestros países, incluso en su lucha contra los cárteles del narcotráfico y las pandillas que mangonean la política de nuestros estados.
Las medidas caóticas y poco responsables de Trump en la variedad de áreas internacionales que trastornan la economía global, entre otras el alza de los aranceles, ha consolidado el nacionalismo de las democracias de México y Canadá. En Asia y Europa se ha generado una mejor comprensión del nuevo poder que desempeña China ante los desplantes de Trump con estas potencias. Entretanto, según el New York Times, continúan los acuerdos de los hijos de Trump en tres continentes, que benefician directamente a la familia Trump. Ellos pasaron las últimas dos semanas viajando por el mundo anunciando nuevos emprendimientos que involucran miles de millones de dólares y criptomonedas, mientras el padre indica que no será necesaria una acción militar para anexionar Canadá, pero no lo descarta con Groenlandia.
Al cortar la asistencia a numerosas comunidades vulnerables en el planeta, Trump ha puesto fin al “soft power” de Washington, que hacía crecer su proyección política en varios continentes, o que ha implicado dejar de ayudar a gobiernos de su interés.
A más de cien días de residir en la Casa Blanca, Trump puso entre las cuerdas al jefe de la Reserva Federal, integrada por los grandes bancos estadounidenses, y también a la Constitución en su pelea contra la Corte Suprema de Justicia sobre varios casos legales, el más relevante sobre la deportación de migrantes sin el debido proceso, como si Estados Unidos viviera un régimen nazi. De esa cuenta ha enviado al exterior a cárceles como las de Bukele a cubanos y venezolanos, mientras Panamá y Costa Rica se preparan para recibir pronto a otros detenidos por ICE, la nueva Gestapo.
Se entiende con claridad y se acepta que Trump haya declarado como grupos terroristas a los carteles y las pandillas de nuestra región, porque no solo destruyen las mentes de los consumidores estadounidenses, y algunos latinoamericanos también, sino porque controlan nuestros Estados pues se han empoderado de la política local y de las sociedades, cuestionando la existencia de la democracia. Sin embargo, sin la asistencia social de Estados Unidos, será más difícil el combate contra el narcotráfico, por ejemplo, en Guatemala, Honduras y México, incluso en Colombia, pues allí los señores delincuentes tienen a la población amedrentada bajo el poder del dinero.
El cierre de la USAID dio un golpe al gobierno de Bernardo Arévalo en su lucha por la democracia y en contra de la corrupción pues variedad de comunidades vulnerables han quedado sin el soporte social para poder sobrevivir. Este gobierno tendrá qué ver cómo resolver este asunto y eso toma tiempo porque hay que reestructurar el presupuesto. Si bien es cierto que el Secretario de Estado Rubio prometió a Arévalo que encontrará una solución al problema, podría ser una promesa que se le lleve viento, como la que le hizo al gobierno de Panamá en torno al canal.
Entretanto siguen y seguirán arribando al país nuestros compatriotas de Estados Unidos expulsados por lCE, la nueva Gestapo, sin contar con un apoyo real de nuestra Cancillería. Las remesas también a futuro podrían caer y eso Arévalo tiene que tenerlo en cuenta para sus planes de contingencia social y económica, porque afectarán a buena parte de familias guatemaltecas y a la economía nacional. ¿A Rubio y a Trump les interesa rescatar la democracia guatemalteca cuando Trump tiene en jaque la su propio país? Insisto: Guatemala tiene que mejorar su relación con México y Canadá y qué mejor con plantearlas un acuerdo de libre comercio y de sólida cooperación.
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