De la inteligencia artificial: los universitarios y nosotros

Fernando González Davison

julio 18, 2025 - Actualizado julio 17, 2025
Fernando González Davison

El debate sobre la inteligencia artificial continúa al tiempo que se acelera su desarrollo tanto en China como en Estados Unidos, como si hubiera una competencia silenciosa a fondo para que uno de ambos países sea el número uno en la materia. Sin embargo para el CEO de Nvidia, Jensen Huang expresa que la competencia es sana pues el horizonte de la IA es ilimitado y donde hay lugar para cada empresa de este sector. 

En la entrevista que le hizo Fareed Zacharias en CNN hace una semana a  Huang, estadounidense de origen chino, fundador de Nvidia en 1993, empresa que ha superado récords en materia de valor actual en el mundo. Huang expresó que no hay nada qué temer de la IA pues se trata de un instrumento para que los humanos faciliten sus trabajos y sus vidas. Claro, él procura vender su producto como es normal y habla bien del mismo. Por ejemplo, dijo en la entrevista que hay que saber usarla para responder a preguntas de algo que cada quien quisiera saber, con lo cual se vuelve un instrumento al servicios del hombre.

Cada quien puede preguntarle a cualquiera de las empresas que producen IA: Alibaba, Baidu, IBM, Meta, Nvidia… Incluso si se tiene una respuesta de una, pues se puede plantear a otra empresa la misma pregunta, cómo se hace con un médico cuando se consulta a otro para tener dos opiniones. Nvidia es líder y su hardware impulsa numerosos modelos de IA, lo que permite la computación rápida necesaria para el aprendizaje automático. Tiene otras plataformas que son herramientas esenciales para desarrolladores.

Sin embargo, los críticos de la IA señalan diversos riesgos además de la pérdida de empleos, sesgos algorítmicos, problemas de privacidad, y la posibilidad de que la IA se utilice para fines maliciosos. También se discuten los desafíos éticos y sociales que surgen con la creciente autonomía y complejidad de los sistemas de IA. Algunos profesores universitarios han sonado las voces de alarma, pues casi todos los alumnos recurren a la IA para hacer sus trabajos y simplemente copian lo que les dice. No obstante, los profesores han constatado que algunas veces la IA se inventa respuestas para no quedarse callada cuando no conoce la respuesta correcta, pero eso no lo pueden detectar los alumnos que desconocen que a veces miente. La IA no es infalible.

Muchos jóvenes y no tan jóvenes usan ChatGPT de alguna manera para organizar sus notas. Usan DeepSeek para buscar una explicación sobre un hecho, y Gemini para la generación de imágenes. ChatGPT cubre sus necesidades más generales. Este no «piensa» en el sentido humano: cuando se le hace una pregunta a ChatGPT, este extrae datos de los conjuntos de datos con los que ha sido entrenado y construye una respuesta basada en patrones de palabras predecibles. Microsoft en 2016 lanzó un bot llamado Tay pero lo canceló después de 16 horas porque comenzó a emitir retórica racista y a negar el Holocausto. Pero ChatGPT parecía diferente. Podía mantener una conversación y descomponer ideas complejas en pasos fáciles de seguir. En menos de un mes, la gerencia de Google, temerosa de que la IA afectara su negocio de motores de búsqueda, declaró un «código rojo».

Creo que la IA vino para quedarse y que es y será un componente esencial para desarrollar la educación, la ciencia y la tecnología, y, quizás, en el campo de la sociología, la historia y la política, que su abanico es tan grande como las actividades humanas. Habrá que regular para que no riña con la ética e impedir que se salga de los límites que le han trazado sus creadores, para que no suceda lo que la ciencia ficción ha temido siempre con los robots que actúan por su propia cuenta y se tornen antihumanos.

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