¿Vendrá algún alivio del Consejo Superior Universitario?

...el último clavo ardiendo, por decirlo de algún modo, es el Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala (con sus 350 años recién cumplidos) que, por eso mismo, cuenta con una larga historia de prestigio, de lucha, de solidaridad, y apuesta por la igualdad; vale decir de oposición a la anomalía.

Rogelio Salazar de León

febrero 15, 2026 - Actualizado febrero 14, 2026

Quien dice consuelo, dice alivio; quien dice consuelo da aliento, tranquiliza; quien dice consuelo conforta, mitiga, anima; el problema es que las palabras a veces mienten, el problema es que cualquier palabra es capaz de alcanzar significados sorprendentes, incalculables, insospechados.

Entrando en materia, hay que decir que la ley no siempre grita, de hecho, no lo hace casi nunca, cuando golpea lo hace a distancia, como quien busca no dar la cara y no actuar de frente; la ley que es verdaderamente real, peligrosa y temible actúa como quien murmura, cuando la ley se pone en marcha administra como quien normaliza, es decir, como si le hiciera un favor al anormal.

La ley se disfraza de seriedad, de certeza, de bien común.

La ley nunca dice: obedéceme, porque eso está implícito; la ley te clasifica y luego te corrige; su primer paso es hacer un diagnóstico de ti, justo como lo haría un médico del alma.

Cuando la ley deja de ser muda y habla por quien es el encargado(a) de administrarla, es cuando la ley se convierte en caso, en expediente, en protocolo, en rutina, llegado ese punto da inicio la versión más elegante de una gimnasia imparable, ágil, elástica, capaz de ir y venir de menos a más y viceversa; cuando la ley actúa así no siempre busca la prisión o las penas más graves, a veces la ley busca fines más leves, más ligeros.

La ley no sólo produce delincuentes, no siempre produce víctimas, también produce miedo o, mejor dicho, la ley fabrica miedo primordialmente cuando justifica la vigilancia, la prevención o la advertencia, cuando el apercibimiento pone en marcha los mecanismos de la sugerencia y los poderes del consejo.

La ley no es tan peligrosa cuando busca torturar a alguien, como cuando busca seguir respirando, como cuando busca seguir funcionando a través de las anomalías y equívocos que han logrado convertir la injusticia en normalidad; si la justicia se ha convertido en una anomalía y esto ha devenido en la técnica de la normalidad, entonces, las cartas están echadas para que la maquinaria siga funcionando y haga todo lo posible para seguir adelante; y lo grave es que esto significa normalizar la anomalía.

Subsistir para esta anómala forma de ley significa mantener al poder, aunque hay que decir que, a veces, mantenerse en el poder resulta más difícil que llegar a él; llega un punto en que lo más punzante y urgente es mantenerse en el poder, y eso no puede hacerse sin apoyo, sin alianzas.

A estas alturas, el Colegio de Abogados y el Presidente de la República es seguro que no votarán para que consuelo mantenga su poder de seguir siendo la anomalía de la ley; lo más probable es que el Organismo Legislativo tampoco lo haga, ante lo cual sólo le quedan dos cartas: la Corte Suprema de Justicia, que haa sufrido sus coacciones, lo que hace poco probable que la favorezca con su voto; la última carta o el último clavo ardiendo, por decirlo de algún modo, es el Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala (con sus 350 años recién cumplidos) que, por eso mismo, cuenta con una larga historia de prestigio, de lucha, de solidaridad, y apuesta por la igualdad; vale decir de oposición a la anomalía.

A ver si los directores de la educación superior en Guatemala se atreven a darnos algún alivio, y a sacarnos de encina el consuelo.

Tags:
0 Comentarios

Comentarios de la comunidad

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?