Marta María Joglar: “Cada una de mis obras cuenta una historia distinta”

La artista, que exhibe dos nuevas piezas como parte de la exposición colectiva “Noche de estrellas 2025” de Fundación Rozas-Botrán, revela cómo fueron sus inicios, sus fuentes de inspiración y la intencionalidad de su arte.

Ana Lucía Mendizábal

noviembre 16, 2025 - Actualizado noviembre 15, 2025

El uso de espejos es una innovación que Marta María Joglar presenta en sus nuevas piezas.

La originalidad de la artista guatemalteca Marta María Joglar se percibe en cada una de las piezas que presenta. En la mayoría de ellas tienen especial presencia los textiles, los cuales se fusionan con otros elementos como pigmentos y armazones de diversos materiales para crear ensamblajes, a través de los cuales expresa historias, sentimientos y reflexiones.

“Todo surge porque a mí me encantan los textiles y cosía desde muy pequeña”, declara la artista. Reconoce que en esta fascinación por las telas y los hilos pueden haber jugado un papel las influencias familiares de su abuela y su tía. En cuanto al toque vintage que ha impreso en algunas de sus piezas concluye que tiene que ver con que a su madre siempre le gustó coleccionar cosas antiguas y en su casa hay elementos tanto adquiridos como heredados que combinan distintos estilos del pasado.

Obediente a su vocación por las telas, Marta María estudió diseño de modas en la Academia Llatzer. Posteriormente se formó en asesoría de imagen en la Universidad Landívar y en nanotecnología en textiles en el INTECAP.

Hasta 2019 realizó distintos trabajos, unos más relacionados con el arte que otros. Hacía investigación clínica, pero, como otra de sus pasiones siempre ha sido la enseñanza también daba clases en la galería de arte Ríos. Esta última actividad la mantenía cercana a su vocación artística y a las actualizaciones en diversas técnicas, sin embargo, llegó un momento en el que eso no fue suficiente y tomó la decisión de dedicarse completamente a lo que le apasiona: el arte. Esa convicción de que encontraría su camino llegó acompañada de algunos hechos que le dieron nuevo rumbo a su existencia. “Los momentos de Dios son perfectos. Comencé a conocer a las personas idóneas”, expresa.

Marta María Joglar combina su pasión por las telas con sus habilidades artísticas para crear piezas únicas.

Conociendo que también le gustaba participar en proyectos de ayuda, una amiga, con la que compartía un estudio, le comentó que la Fundación G&T iba a impartir cursos de arte a niños en un establecimiento ubicado en la zona 2. Ella atendió la invitación. Se encontraba inmersa en esa tarea cuando tuvo la oportunidad de conversar, sin saber quién era, con Mariflor Solís, directora de la fundación. “Me dijo: ‘quiero ver lo que hacés’, le mostré y le encantó”, cuenta. Solís le preguntó si ya había hecho una muestra individual y ella le dijo que no. Entonces le consultó si le parecía que llegara a ver las piezas a su estudio y ella aceptó. “En ese momento tenía solo cinco piezas”, comenta. Sin embargo, a Solís le pareció que había algo especial en sus obras.

El entusiasmo de la directora se contagió en toda la organización. Yanira Gálvez que en ese tiempo era subdirectora de la fundación señala que, precisamente, una de las misiones de esta entidad era descubrir nuevos talentos. Por eso Marta María encajó perfectamente en ese tipo de proyectos.

Luego de ver el trabajo, Mariflor Solís le dijo a la artista que querían lanzarla con una exposición individual y que para ello debía tener al menos 40 piezas. A partir de entonces, apostó en grande. Dejó sus anteriores trabajos y se puso a producir diversas piezas. Al final, cuando se cumplió el plazo que le habían planteado tenía 65 piezas trabajadas.

Aunque ese material era suficiente, Marta seguía produciendo, al punto que cuando Yanira Gálvez le preguntó qué pieza quería la que se colocara en la invitación de su exposición, ella le envió imágenes de otras que estaba trabajando y le preguntaron si podía concluirlas a tiempo para la muestra y ella dijo que sí y las presentó junto a las anteriores.

A partir de entonces, Marta María comenzó a exponer con más frecuencia, tanto en muestras colectivas como individuales. Hasta la fecha, según señala una reseña de su trayectoria, ha mostrado sus obras en Galería El Túnel, Banco Industrial, Fundación G&T Continental, Fundación Rozas-Botrán, Museo Casa Santo Domingo, Unicef – Municipalidad de Guatemala; Museo Ron Zacapa & Luxandlife, O.S. Gallery, Centro Gerencial Las Margaritas, Proyecto Haciendo Arte, Foundation Meraki, Fundation Funcepa, Galería 77, Centro Cultural Municipal de Guatemala, Fundación Operación Sonrisa, Fundación Margarita Tejada; además en el Museo de Arte -MARTE- y Galería Gris 86, ambas en  El Salvador, entre otros.

Una residencia y un despertar

Marta María es una de las artistas que participan en la exposición Noche de estrellas 2025, de Fundación Rozas Botrán y lo hace con dos piezas, que como suele suceder, son innovadoras. Su principal inspiración surgió durante la residencia que la artista hizo en La Casa del Arte y la Cultura en la Ermita de Villa Vieja, Nalda, España; en donde asegura que se reencontró consigo misma.

“Son dos piezas a gran escala en las cuales estoy integrando lo que aprendí en la residencia como usar nuevos pigmentos y nuevos textiles. Allá estuve trabajando con tela de zapato, porque cuando uno se va empieza a trabajar con lo que hay en el lugar al que va”, subraya. Además de verse impulsada a sustituir elementos en sus piezas, hubo factores propios del espacio en el que estaba trabajando que influyeron en ella. “Estaba en una ermita que tiene cierta energía. Estaba la Virgen en la parte de abajo… Me reencontré primero conmigo misma, porque también tuve un tiempo para estar a solas. Atravesé ciertas adversidades que uno no se espera, pero eso también es la magia de salir y aprender”, refiere.

Ese reencuentro la inspiró para la creación de piezas. “Con estas obras quiero que la gente se vea a sí misma y se manifieste”, declara.

En las nuevas piezas trabajadas por Joglar los hilos y los pigmentos definen el mensaje.

Comenta que en estas obras no utilizó los textiles como tales, sino incorporó hilo, espejos y zíper, además del pigmento. “Son muy distintas una de la otra. Pero una tiene más espejos y como es tan grande, al verse usted siente que se mueve con la pieza. Eso es algo que me gusta. Tiene unas franjas blancas y negras que es el camino por el que usted va en la vida. Luego, llega, se mira, se refleja, se manifiesta. En esa primera pieza, el amarillo es como esa alegría, el rosado es el amor con el que fue criado, el verde es la naturaleza”, describe.

“En la otra pieza usé brillantina en el costado. Luego va el hilo. Para mí el hilo simboliza un avance. Es algo que me gusta también del textil, porque con cada puntada usted va hacia adelante y va dejando algo atrás. Se cae y se vuelve a levantar. Se abre el zíper se refleja y se expande”, detalla, a través de metáforas. “Eso es lo que espero que la gente pueda experimentar al ver la obra”, agrega.

Una de las piezas se llama Estar contigo hace mi corazón feliz, pero la artista aclara que al decir contigo se está refiriendo a sí misma no a otra persona. La otra pieza se llama Levantarse.  

Dejar huellas

Marta María expresa que siempre ha querido hacer piezas únicas. “Me gusta contar historias distintas con cada una”, manifiesta. En este momento tiene la oportunidad de fusionar materiales y técnicas que fue conociendo y practicando en los años en los que daba clases.  “Sé manejar todas las técnicas, solo me falta cerámica. Para mí es importante hacer algo distinto e innovador. Cuando las personas ven mis obras saben que soy yo quien las hizo, pero ninguna pieza es igual a otra”, refrenda.

Con relación a los procesos que sigue para crear sus piezas explica: “En mi trabajo me gusta cuestionar el movimiento. Creo que todo tiene una vibración, una cierta energía y ocupa un cierto espacio. Lo que hago es contar historias a través de patrones geométricos y en otros usos otros elementos”, afirma.

Piezas de otras colecciones creadas por Marta María Joglar.

“Mi proceso consiste en curar el lienzo múltiples veces con materiales que permiten hacerlo flexible y rígido a la vez”, expone. Expresa que para realizar estos pasos necesita concentrarse. “Es mi momento zen con la tela”, asegura.  Después de descifrar el patrón, comienza un proceso intuitivo que cuenta la historia de la pieza. Lo más importante en mis piezas es capturar de manera tangible el movimiento, como una evocación de la vibración del mundo y aquello que nos conecta al entorno”, anota en la comunicación oficial de la exposición.

Otro factor que ha sido relevante para Joglar es el darles nueva vida a telas. Para ello recurre al reciclaje de elementos textiles.

La exposición Noche de estrellas 2025 está abierta al público hasta el 30 de enero de 2026, en la galería de la Fundación Rozas-Botrán, ubicada en la 16 calle 4-66 zona 14.

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