La palabra, la voz, la lucha

Escuchar a Sara Curruchich rendirle homenaje al poeta combativo, tierno, enamorado, con una voz clara y potente, segura, capaz de erizar la piel y hacer brotar aplausos, es muy emocionante.

Ana Cofiño

mayo 18, 2025 - Actualizado mayo 17, 2025

Luis de Lión y la antología poética «El papel de la belleza».

Siento una especie de desasosiego ante la facilidad con que tantos conejos enajenados corren detrás de la Gran Zanahoria que ofrece acabar con las liebres salvajes. Me remite al exterminio fascista durante el largo periodo de la Guerra Fría y al genocidio contra el pueblo palestino -apoyado por las potencias occidentales-, herida que no nos deja en paz como humanidad.

Esa pesadumbre se alivia, al menos momentáneamente, en la contemplación del campo, en el contacto con el viento fresco, en los trinos de los pájaros que le cantan a la lluvia. También se encuentra refugio y esperanza en las expresiones artísticas e intelectuales que se reúsan a acomodarse y plantean preguntas que nos mueven a pensar y sentir.

La búsqueda de justicia es el auténtico motor de la historia

Siempre, en todo el planeta y desde siglos atrás, se ha procurado construir bienestar, belleza, salud. Desgraciadamente, con violencia extrema, se implantó la política de acumulación, amparada en filosofías y religiones inclinadas a sostener regímenes esclavizantes.

En Guatemala, la injusticia ha provocado alzar la voz a través de la palabra, del canto, de la pintura y otras formas de lucha. Con la literatura y los libros se ha dejado impresa la historia, el imaginario popular, las creencias, los mitos, las memorias. Gracias a ello, podemos saber, aprender, entender, transformar. El acervo cultural es fuente de inspiración para confirmar que se puede vivir en armonía.

 En el actual periodo de estancamiento, cuando la democracia intenta abrirse camino en el fango de la corrupción, ha sido fundamental la creatividad y el talento para demostrar el descontento, para compartir sueños y para acuñar los términos en que queremos relacionarnos. Son múltiples las muestras de resistencia política que se manifiestan a través de objetos y símbolos, de memes y chistes, de fotos y películas, que nos permiten fantasear con la paz añorada. Son puentes que nos han permitido enmendar el tejido fragmentado que heredamos de la guerra.

Sara Curruchich, compositora, música, cantante, comunicadora Maya Kaqchikel de San Juan Comalapa, reconocida internacionalmente y apreciada por un público local que la aprecia y disfruta con ella, se unió este año a las XV Jornadas por la Memoria en homenaje a Luis de Lión, secuestrado el 15 de mayo de 1984 en un operativo militar donde varias personas vinculadas a los movimientos sociales de los años ochenta fueron capturadas y hasta hoy continúan desaparecidas, identificadas en el documento público conocido como Dossier de la muerte o Diario Militar, con el código 300, que significaba muerte. En la entrada referida al escritor aparece la fecha del 5 de junio con dichos números.

En la casa de la familia de Luis de Lión, en San Juan del Obispo, su hija Mayarí ha preservado la memoria de sus ancestros y mantiene encendido el fuego en la cocina que nutrió a su padre y a sus hijos. Es admirable la tenacidad y la fuerza con la que ha construido un espacio didáctico, con los versos de su padre, donde además funciona una escuela de música para las niñas y niños que tocan con dulzura la marimba Brisas del Hunahpu y que anoche acompañaron a Sara interpretando los hermosos poemas de Luis. Fue un regalo tener ocasión de escuchar a Paola Perlop, joven cantante de San Antonio Aguas Calientes, a quien Sara presentó cariñosamente como la voz de guardabarranco.

Escuchar a Sara Curruchich rendirle homenaje al poeta combativo, tierno, enamorado, con una voz clara y potente, segura, capaz de erizar la piel y hacer brotar aplausos, es muy emocionante. Gracias a que mi amiga me pasó un pañuelito, dejé de secarme las lágrimas con la manga de mi vestido. Me conmueve profundamente que en medio de una realidad a veces tan descorazonadora, siga existiendo la luz, la alegría, el amor. Ese fue el llamado de Sara, y ese fue el mensaje de Luis:

[02]

Cuando volvás,

te esperaré con un canasto para recibir tu alegría.

Con estos crayones pintaré tus paisajes.

Amor,

Si es invierno,

Mis manos tendrán guardado el calor del verano.

Pero si no llegara,

Vos sabés cuáles son mis deberes.

Seguramente habré salido, puntual, a cumplir uno de ellos;

un deber de días, de meses.

Puede que también uno tenga que morirse y eso puede durar años.

Y si no basta estar muerto,

Habrá que convertirse en polvo y eso puede durar siglos.

Y vos sabés que no se puede volver,

Que eso es parte de la más alta disciplina.

De otro modo,

podremos no cumplir correctamente nuestro oficio de parteros.

Así pues,

nada de lágrimas.

Vos sabés que aquí la lluvia siempre es abundante y para qué

hinchar más la tierra.

Mejor aprovechá su humedad y arala profundamente,

Sembrale todas las semillas que traigás y esperá atenta.

Puede que sintás mi respiración en una de las germinaciones.

Sept/83

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