Uno de los tantos vacíos que presenta la radio en Guatemala es el de la música instrumental. Cuando se sintonizan las radios en cualquier día y a cualquier hora, el tipo de música que predomina es la que comercialmente requiere el mercado. O, mejor dicho, que requiere y promueve el mercado. Éste siempre se justifica diciendo que es el consumidor, en este caso el radioescucha, el que va decidiendo, cuando en realidad la hegemonía cultural se da precisamente a través de instrumentos como los medios de comunicación y son ellos los que van imponiendo qué es lo que es escucha y qué es lo que debe ser aceptado, o sea cuál es la estética que va a predominar en un momento determinado.
En un país muy poco democrático como Guatemala, la radio tampoco es democrática. No sólo tenemos los monopolios familiares de varias radios, sino también las temáticas que le van interesando al sistema están bien definidas como objetivos comerciales, que se vuelven objetivos de dominación, y más cuando se combinan para evitar el pensamiento crítico o al menos una visión más abierta del mundo y de la vida. Por ejemplo, se inscriben en esto los temas religiosos con escaso o nulo análisis social y ni siquiera teológico sino meramente dogmático, sobrecargando las frecuencias con muchas radios en esa línea, lo cual es un fenómeno de la radio actual en el país.
Como una consecuencia de estas circunstancias, en el campo específico de la música vemos que los géneros instrumentales han quedado casi anulados en el espectro de la radio en Guatemala. Hoy por hoy solamente la Radio Faro Cultural, 104.5 FM, perteneciente al Ministerio de Cultura y Deportes, presenta una programación fundamentalmente instrumental; pero, inclusive, esta radio también tiene sus limitantes, porque sólo una persona es la que hace la mayor parte del trabajo, refiriéndonos a la locución, la programación y la ejecución de la música, sumado a que el presupuesto de la radio no es alto. Posee algunos programas especiales conducidos por otras personas, pero resultan muy pocos para ser una radio estatal.
La radio nacional de Guatemala, TGW, 107.3 FM, presenta algunas melodías instrumentales de diversas épocas, como por ejemplo en el programa “El retrovisor”, conducido por Otto Soberanis, en horario vespertino entre semana, pero no se trata de una programación en donde prevalezca la música instrumental. “La voz de Guatemala” que es otra forma de identificar a la TGW, le da prioridad a la música en marimba si de lo instrumental se trata, siendo famoso e histórico el programa “Chapinlandia”, el cual se transmite en vivo desde la cabina “Marta Bolaños de Prado”.
Algunas radios comerciales también presentan programación de marimba, que por lo regular dura una hora, extendiéndose el horario un poco los fines de semana; pero se limitan al instrumento de la marimba, porque es un canon nacionalista dentro de lo que el deber ser establecido desde los grupos hegemónicos dice y permite. En el caso de las radios católicas, para la época de Cuaresma y Semana Santa se programan marchas fúnebres, pero se limitan solamente a ese género y sólo durante ese tiempo.
Los días domingo, en la radio Fabulosa, 88.9 FM, el buen programa de Jorge “Chochi” Berger y Jorge Hernández, llamado “Ritmos de nuestra juventud”, coloca melodías instrumentales de las décadas de los 40 a los 80 del siglo XX; pero esto es por el buen formato que han construido el doctor Berger y su tocayo Jorge Luis Hernández, así como por el buen gusto de una mayoría de la audiencia que las solicita. La Radio Universidad, 92.1 FM, frecuencia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, ha tenido en horarios de fin de semana y en segmentos especializados un programa dedicado al jazz: “Jazz 92”, al igual que la Radio Infinita, 100.1 FM, con sus programas “Notas en Jazz”, dirigido por Jorge Sierra en programación nocturna de los domingos, y “Afro Latin Jazz”, bajo la conducción de Fernando Pérez, los sábados por la tarde. También en la Radio Universidad, el programa “Póngase a Tono”, conducido y organizado por José Antonio Díaz con la colaboración en selección musical de mi buen amigo y compañero Armando Najarro, transmitido sábados y domingos por la mañana, presenta música de las décadas de los 50 a los 80 del siglo XX, incluyendo algunos temas instrumentales.
Sin embargo, para ser la ciudad más grande del país en población y extensión territorial y urbana, y como capital de la República, es lamentable que no se le otorgue la importancia del caso a la transmisión de música instrumental, siendo ésta una de las bases más importantes del arte y de la estética. Si así es el caso en la Ciudad de Guatemala, en los demás departamentos la situación es aún peor. La denominada como música clásica ha sido sumamente afectada, en todos sus géneros, clasificados estos por temporalidad y por estructura o instrumentación. La música de orquestas modernas y contemporáneas también ha sido sumamente disminuida. En la actualidad, la Radio Panamericana, fundada en 1947 por Jaime Paniagua y María Antonieta Saravia de Paniagua, es la única de las radios comerciales que mantiene un formato en el que predomina la música instrumental del siglo XX. No obstante su rica historia y legado en la radiodifusión de Guatemala y la obtención de varios reconocimientos, Radio Panamericana tuvo que dejar la frecuencia en donde nació, la Amplitud Modulada (AM), porque era imposible mantenerse económicamente, al mismo tiempo que el ímpetu del mercado y la tecnología asociada a este definieron la hegemonía de la radio, haciendo que se dejara de escuchar AM, quedando esta modulación de ondas de radio casi exclusivamente para radios cristianas. Desde hace algunos años, Radio Panamericana opera a través de la Internet, debiendo recurrir al llamado para que los radioescuchas colaboren para su sostenimiento, contando con muy pocos anunciantes. Sin embargo, el esfuerzo de la familia Paniagua y de otros colaboradores, así como la generosa ayuda de varios oyentes, ha permitido que subsista. Aunque posee un interesante museo dedicado a la radiodifusión en Guatemala y a la historia de la propia emisora, no se le ha apoyado ampliamente y como merece desde ninguna entidad estatal, lo que es, a mi criterio, una deuda que se le tiene.
Pertenezco a una generación que todavía escuchamos mucha música instrumental en la radio de la Ciudad de Guatemala años atrás. A finales de la década del 70, en los 80 y en los 90, y todavía un poco en los primeros años de este siglo XXI, la música instrumental era parte de lo que se escuchaba todos los días en las radios. Fue a inicios de los 2000 que esto empezó a decaer. Sin embargo, en las décadas anteriores que menciono, había muchas emisoras que programaban amplia variedad de música instrumental, lo cual era fundamental en la educación estética y la valoración musical, combinado esto con periodos de clase en el sistema educativo dedicados a ello. Las reformas del Ministerio de Educación en el 2017 y 2018, específicamente el Acuerdo Ministerial 3853-2017, durante el gobierno de Jimmy Morales, le hicieron bastante daño a la educación musical en Guatemala, ya que se eliminó la asignatura para la música, unificándose con danza, teatro y artes plásticas. La visión de un gobierno como el de Morales hacia las artes y la estética queda en evidencia con esta decisión perjudicial.
Nuestra generación, la llamada «Generación X», todavía gozó de la música instrumental en lo cotidiano en nuestra niñez, adolescencia y primera juventud. Radio Faro Aviateca Educativa, transformada a mediados de los 80 como Radio Faro Cultural; Radio TGW, “La voz de Guatemala”; Estéreo Cristal; Radio Fabuestéreo; FM Fama; Radio Universidad; Radio Mundial, y la Radio Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica (IGER) transmitían con frecuencia música instrumental. Varias de estas radios estaban dedicadas sólo a este formato, siendo referentes en estos géneros, y otras combinaban la música vocal con la instrumental.
Así como se escuchaba y se valoraba, en combinación entre la radio, la escuela y la casa, a Beethoven, Mozart, Bach, Liszt, Schumann, Ravel, también sucedía lo mismo con los grandes compositores contemporáneos como Bert Kaempfert, Herb Alpert, Bebu Silvetti, Paul Mouriat, James Last, Henry Mancini, Enio Morricone, Hugo Montenegro, Ray Coniff, Dámaso Pérez Prado, Mantovani, Bob Porter, Duke Ellington, Glenn Miller, Louis Armstrong, entre otros muchos.
Varios docentes de educación musical eran también músicos pertenecientes a orquestas o conjuntos de diversos géneros, con un amplio conocimiento y dominio de lo instrumental. En colegios, institutos y escuelas, las bandas, los conjuntos de marimba, las orquestas y los ensambles corales se destacaban por sus composiciones propias y de otros autores, coadyuvando también a la formación estética de niños, niñas y jóvenes en el arte sonoro.
Recuerdo que en una estancia que realicé en Oaxaca, México, en el 2016, conversamos con un piloto de taxi sobre la formación musical que recibían sus pequeños hijos, en aquel momento con edad escolar de educación primaria, en Oaxaca de Juárez. Quedé impresionado de la importancia que se le da en aquel Estado mexicano a la música instrumental, desde los párvulos. Por ello es por lo que es uno de los territorios en México con más orquestas de diversos tipos, siendo algo sumamente común para las personas. En ese momento, pensé en el declive de la difusión de la música instrumental en Guatemala. Han pasado 10 años y esto es todavía peor.
Conversando sobre música esta semana que recién ha terminado, con mis buenos amigos y compañeros docentes Mario Castañeda y Armando Najarro, compartíamos nuestras apreciaciones y preocupaciones sobre este vacío de la música instrumental en las radios de la capital de Guatemala. Mencionamos cómo se ha vuelto menos accesible, ya sea porque se ha restringido a ciertas élites, o porque se la ha reducido a supermercados y centros comerciales para generar la idea de «paz» para comprar con tranquilidad y hacer pensar al consumidor que está «en lo correcto», como mero mecanismo de influencia mercadológica. La situación de la radiodifusión en Guatemala es algo que debe continuar analizándose críticamente, en muchos elementos que la definen en la actualidad. Como decíamos con los amigos y compañeros colegas Mario y Armando, desde los salarios de quienes hacen posible el importante trabajo de la radio, hasta la concesión de frecuencias. Sólo así, los contenidos podrán ser vistos de otra manera, aunque el momento cultural que vivimos sea mucho más difícil.
Tuve el privilegio de crecer en una familia con amplios gustos musicales, que han incluido, siempre, lo instrumental. Pero el mismo contexto de mi infancia y primera juventud permitió que esto se quedara en mí, por lo que hoy en día valoro mucho este tipo de música. Doy las gracias a quienes, a contracorriente del mercado y lo político, siguen peleando por ella en un sistema radiofónico de este país que presenta muchas dificultades y que presenta vacíos sumamente evidentes.
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