¿Y quién le explica al pueblo? Bonos del Tesoro

Mariana Rohrmoser

julio 15, 2025 - Actualizado julio 14, 2025
Mariana Rohrmoser

Se debe recordar que, en una democracia funcional, la ciudadanía tiene el derecho y el deber de auditar lo público.

El control ciudadano es indispensable para combatir la corrupción, evitar los abusos y exigir que las decisiones gubernamentales respondan al bien común. Esto se conoce como auditoría social y no debe ser sólo un elemento que se invoca en los discursos que la autoridad y la propia ciudadanía da, sino de una realidad que se practica.

Es por ello que, ésta necesita un insumo esencial: la información clara, oportuna y veraz de parte del Gobierno.

¿De qué sirve finalmente que los órganos del Estado promuevan la transparencia, si muchas de las decisiones que se toman carecen de una estrategia de comunicación que las explique con claridad? ¿Es realmente correcto que los ciudadanos estén adivinando o investigando con dificultad las razones y causas de las medidas que se toman y afectan directamente a todos?

Varios son los ejemplos al respecto y en esta ocasión se ejemplificará lo anterior, con la reciente decisión que ha tomado el Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin) en donde se decidió colocar Bonos del Tesoro, sin que se haya dado una explicación suficiente sobre las razones que sustentan dicha decisión, sobre todo, cuando surgen preguntas al respecto, tales como: ¿por qué endeudarse de esta forma, cuando existen grandes cantidades de dinero en caja sin aún haberse ejecutado en los ministerios? ¡La población cuestiona esto de forma razonable y pide respuestas!

No se trata de acusar ni de afirmar que se está haciendo lo incorrecto. Simplemente el componente esencial acá, es explicar con mayor claridad, las razones de tan importante decisión y permitir que la ciudadanía plantee sus dudas y cuente con respuestas, pues esto es lo que responde en el ejercicio de una democracia.

Suficiente se ha dicho que la participación ciudadana y el diálogo entre sectores es fundamental para arribar a las mejores conclusiones.

Pues es importante hacerlo y lo anterior se escribe con la intención de transmitir el sentir de la población respecto a este tema, el cual necesita y pide información más clara, específica y directa y no sólo publicaciones de comunicados oficiales que, en muchas ocasiones, dejan más dudas que respuestas.

Recordemos que son temas complejos que generan múltiples opiniones y dentro de las cuales se abren las desafortunadas grietas que permiten el incruste de narrativas peligrosas y muy desgastantes para todos, especialmente para este Gobierno.

Es así, como de un hecho como este, surgen voces en redes sociales, como la que se evidenció en un video girado por el diputado Julio Héctor Estrada, quien preside la comisión de finanzas del Congreso de la República y, se supone, tuvo acceso y participación previa en esta decisión y quien ahora critica la misma y envía un mensaje que finalmente se percibe más como una disputa política entre funcionarios, que una explicación técnica real. Lamentablemente eso no abona a la transparencia ni a la confianza ciudadana.

Aquí no se trata de bloquear las decisiones técnicas, ni de sembrar sospechas por sistema. Se trata de gobernar de cara a la ciudadanía. Si el Gobierno, específicamente el Minfin considera que emitir bonos es necesario, debe explicarlo con mayor amplitud.

La ciudadanía demanda explicaciones y esto es algo que va implícito en el ejercicio de esa democracia, a la cual se hizo antes referencia, haciendo entender y visibilizar que, si el problema existente es la ejecución presupuestaria, debe reconocerse, explicarse y trabajarse junto a todos los sectores que componen el país, identificando juntos, las mejores prácticas para resolverlo.

De igual forma, si las metas no se cumplen, se debe informar, evitando esa sensación de falta de acceso a la información pública, manteniéndose un diálogo abierto y sincero con la población.

La transparencia no es únicamente publicar PDFs en un portal. Se basa en construir la suficiente confianza, fundamentada con claridad, atendiendo a las inquietudes y de ser posible basadas en el diálogo abierto y sincero, generando el cruce de ideas para construir otras con la ciudadanía.

El silencio o la información deficiente provoca desinformación, desconfianza y la percepción de opacidad. Es importante evitar a toda costa esta situación, para siempre mantener concordancia entre las palabras vertidas y las acciones ejecutadas.

La sensación de lejanía no es sana, por lo que se insta a toda la ciudadanía a participar y a hacer uso de su derecho a acceder a la información. Por su parte, se invita a la autoridad a ser mucho más abierta y a informar con mayor amplitud y asertividad.

Temas como el anterior y otros, posiblemente tengan fundamentos razonables y certeros, sin embargo, la percepción de la ciudadanía es otra y peor cuando surgen opiniones disidentes, que lejos de explicar sólo generan confrontación.

Es necesario recordar la importancia de la comunicación clara, cercana y participativa, sobre todo cuando de inversiones y de temas de tanta envergadura, se trata.

En el uso responsable de la pluma, con absoluto respeto y siempre con apego al legítimo derecho de ejercer una ciudadanía responsable, se recomienda abrir el espacio, la activación de los sectores y brindar más información por parte de la autoridad.

Lo anterior no constituye un ataque y debe entenderse como ese auténtico derecho a ejercer los principios de la democracia, cuyos pilares son esa comunicación, la rendición de cuentas y la transparencia.

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