Rusia ha redituado mejor en la equivocada guerra de Trump y Netanyahu contra Irán. Los israelitas en su mayoría son de origen europeo y estadounidense, sinonistas que han ocupado Palestina, habitada por semitas palestinos y pocos judíos semitas, ahora todos israelitas. Los sionistas son de origen europeo que han visto a Irán como rival por el dominio de Oriente Medio. Irán no ha sido derrotada y obtiene una victoria imprevista al responder sin tregua e impedir el flujo de petróleo (salvo para China) por el estrecho de Ormuz: Irán usó la técnica de Cassius Clay: gastar al oponente al recibir golpes, y cuando está cansado, lo golpea y vence, dice Chas Freeman, ex subsecretario de Defensa de Estados Unidos, en una esclarecedora entrevista que los invito a escuchar en español que le hizo Glenn Diesen este lunes.
Chas Freeman precisó que en medio del caos petrolero Trump suplicó a los países europeos que lo ayudaran a salir del lodazal petrolero en que Netanyahu lo metió, al pedirles barcos de guerra buques para desbloquear Ormuz y dar paso a los tanqueros. Pero se negaron. Japón y China de igual forma. China ve con placidez que a Estados Unidos se le están agotando los misiles y municiones en esa guerra que lo debilita desde distintos ángulos que se analice. Por esa escasez de armamento, El Pentágono ya no mandará más armamento a Ucrania ni a los europeos como había promedio. Trump quitó las restricciones al comercio del petróleo ruso y ahora los europeos van a comprar combustibles rusos por el Ártico, mientras China ha acelerado los trabajos del gasoducto con Rusia con el mismo propósito, reforzando la alianza con Moscú.
Taiwán, Japón y Corea del Sur sufren mucho por la falta de envío de combustibles de los países del Golfo Pérsico. De hecho, dice Chas, Estados Unidos se ha quedado en solitario por apoyar a Israel en su guerra contra Irán al confiar en los planes de Netanyahu.
Los países árabes del golfo Pérsico seguro se van a replantear su relación con Estados Unidos (a pesar de los mil millones en que sus jeques han beneficiado a la familia Trump).
En la entrevista se puede escuchar que así como el Ejército Blanco integrado por tropas de Washington, Londres, París, Tokio en contra de las tropas rojas de Lenin y Trotsky, provocaron el efecto contrario: el pueblo apoyó a ambos aunque les cayeran mal, en aras de defender a la madre Rusia de los extranjeros. Lo mismo pasó con los bombardeos sobre Irán que, si bien los ayatolás tienen muchos detractores internos (y muchos pagados por la CIA y el Mossad), la guerra proyectó la unidad iraní en contra de los dos países que atacaron a la población de civiles inocentes. Y han aplaudido el lanzamiento de miríadas de misiles sobre Israel, que han provocado en Tel Aviv y Haifa una crisis de seguridad sin precedentes. Recuerdo que eso mismo pasó cuando Hitler bombardeó Londres en la II Guerra Mundial, que aglutinó a los británicos, incluso a los opositores a la guerra,en su apoyo a Churchill. Además, los chiítas creen que el martirio les da fuerza, mientras Netanyahu responde con el odio nacido por el holocausto en la II Guerra Mundial de judíos rubios europeos que no eran semitas y que mandó Hitler a los hornos. La mayoría de israelitas proviene de Rusia y son los que quieren ocupar todo medio oriente, según la idea de Sión. Son de hecho antisemitas. Jamenei, el líder chiita asesinado, no avaló la construcción de un arma nuclear, porque la religión lo prohíbe. Pero eso estaría por cambiar con su hijo. A la vez, si Israel se siente acorralado en un momento, podría usar alguna de sus trescientas armas nucleares (con tecnología francesa de origen). Y Armagedón podría saltar si Netanyahu se descontrola porque destruir parece ser su único objetivo, ajeno a todo Derecho Internacional, a todo Derecho Humanitario, mientras el secretario de Defensa Peter Hesgeth podría ser procesado por crímenes de guerra como ya ha sido juzgado Netanyahu. Hesgeth anda tan preocupado y confuso que se le han caído los papeles en plena conferencia de prensa.
Los expertos saben en todo caso que Trump no es de fiar y los ayatolás no van a negociar con él. La crisis del petróleo se prevé peor que la del 2008. China, con su gran cambio hacia energías renovables, se unirá más a Rusia, que, por ahora, es la potencia que brinca feliz por el alza del petróleo que surtirá a Asia y Europa, decidido a derrotar a Ucrania sin mayor esfuerzo.
En la actualidad Estados Unidos ha perdido el apoyo popular que antes tenía a favor de Israel (entre los evangélicos aún más) porque ir a combatir por ese país no es de ningún interés para sus ciudadanos. También por la discusión que ha desatado el cierre de tres millones de páginas de los expedientes Epstein que su fiscal general mantiene guardado.
Israel con una población no semita y ajena en lugar de guerras debería dialogar y no destruir a sus vecinos semitas (árabes) y persas. Chas dice que no ve a nadie en el gobierno israelí actual deseoso de negociar y en cambio ya está por ocupar Líbano… Netanyahu hace falacias como: Post hoc ergo propter hoc es una expresión latina que significa «después de esto, por lo tanto, debido a esto» de manera incoherente.
Entretanto, van a escasear los fertilizantes y demás compuestos para el agro, y por ello se afectará la producción agrícola mundial. Todo gracias al gangster que reside en la Casa Blanca, que, entre sus travesuras, mandó a Guatemala la orden de que continúe vigente el Pacto de Corruptos al gusto de dos familias, la del cemento y la de la cerveza gallo, a cambio de los regalos que más le gustan.
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