Respuesta al Dr. Ramiro Bolaños: mucha azúcar y pocos vegetales

Javier Calderón Abullarade

septiembre 10, 2025 - Actualizado septiembre 9, 2025
Javier Calderón Abullarade

La prensa escrita está pasando por un periodo de desprestigio social y que refleja nuestra desconfianza del orden democrático y liberal en Guatemala y el mundo. Perdimos la confianza en que la democracia liberal pueda satisfacer nuestras crecientes necesidades. Y una parte responsable de esta crisis de la confianza pública en la prensa la han tenido los consultores, “intelectuales” y comentaristas de la opinión pública que han ocultado sus limitaciones profesionales detrás de títulos universitarios o palabras rimbombantes. Y aunque esta estrategia no aguanta ni el escrutinio de la calidad académica de las universidades que los prepararon ni de su trabajo, aun así, han tenido la desvergüenza de repetir públicamente los prejuicios y mitos que nublan la consciencia de nuestra sociedad o las tonterías que propagan las redes sociales y que nos distraen de lo importante y de la verdad.

Relacionado con este problema político hay uno académico, que es el de la validez de lo que escribimos y que me gustaría ejemplificar con el artículo “¿Por qué nadie confía en Guatemala? El pecado serial de invalidar la seguridad jurídica” escrito por el doctor y asesor de negocios Ramiro Bolaños y publicado en RepúblicaGt el 25 de agosto del presente año. Si leen el artículo del doctor es posible que se queden con la duda, como yo, sobre por qué escribió un texto que en principio buscaba defender las ideas de los empresarios agremiados de Guatemala, pero que terminó mostrándolos como un grupo de corruptos desesperados para quienes las leyes del país deben satisfacer sus intereses privados y no la justicia propia de un Estado de Derecho.

Para mí el problema principal de este texto es que, por defender los intereses de los empresarios agremiados de Guatemala, de los plutócratas (Platón) u oligarcas (Aristóteles), propone una filosofía imposible y errada que equipara el interés de los ricos a la justicia general. Es decir, el Dr. Bolaños trató de hacer un cuento imposible, una narrativa contradictoria, en la que el respeto a los contratos comerciales individuales sustituye a la justicia general y liberal, como principio organizador del orden social. Es decir, trató de vestir con ropas nuevas a la tradicional idea de una sociedad guatemalteca organizada en fincas en donde la justicia no surge de la voluntad de todos, o de la mayoría, sino de los mandatos arbitrarios del finquero, de los dueños de un capital mal habido gracias a los favores del Estado, como en el caso del expresidente Herrera (1920).

No tienen que leer cada crítica de mi análisis, solo una o dos para entender mi preocupación y pasar luego a mi conclusión. Y, aunque no soy doctor para evaluar este texto, creo que esto me hubieran dicho mis profesores si yo lo hubiera escrito:

  1. Tu análisis sobre la idea de justicia de Platón está equivocado, estás defendiendo una de las ideas que él criticó en Sobre la Riqueza, la Justicia, la Moderación y sus Opuestos. Estás defendiendo la justicia plutocrática, expresada por el viejo y rico comerciante Céfalo, quien dice que lo justo es darle a cada uno lo que le debes y decirle la verdad. En cambio, Platón dice que, si un amigo te da sus armas y regresa a pedírtelas en un estado de locura, no debes devolvérselas para que no haga un daño injusto a los demás. Tampoco debes decirle la verdad a alguien que puede hacerte daño con ella, como un enemigo militar, por ejemplo.
  2. Tu análisis sobre la idea de justicia de Aristóteles está equivocado. Lee todo el libro y no solo unas páginas. Para él, la justicia legal es inferior a la justicia universal, y uno puede actuar “justamente” dentro de la legalidad, pero siendo injusto de acuerdo con la virtud universal. Un contrato puede ser el resultado de leyes universalmente injustas, como los contratos de peonaje que hicieron ricas a algunas familias finqueras de Guatemala, con el trabajo de los “indios haraganes” en el siglo pasado.
  3. Lo mismo con Hayek, la justicia para él no es el cumplimiento de los contratos sino el respeto a un Estado de Derecho creado por medio de leyes generales y que no responden a intereses parciales ni minoritarios, como el de los empresarios agremiados de Guatemala, ni mayoritarios.
  4. Tu método tiene problemas serios:
    1. No hay una muestra representativa del incumplimiento de contratos gubernamentales, sólo casos convenientes para tu narrativa.
    1. No hay un análisis historiográfico ni investigación de archivo. De hecho, Guatemala ha recibido inversión extranjera directa -IED- incluso cuando su “prestigio” internacional ha estado por los suelos, como durante la construcción de Chixoy, aun cuando el Banco Mundial reportaba que el INDE era corrupto e incapaz de organizar un proyecto de tal envergadura.
    1. Tienes que explicar por qué no hiciste un análisis comparativo con los índices internacionales sobre libertad económica, lo cuales ponen a la corrupción en Guatemala como la principal barrera a la IED.
  5. Históricamente, el caso de Energía y Renovación Holding inició antes del gobierno de Arévalo. La demanda de Mayaníquel resultó del interés del MARN de revisar las acciones de una empresa minera poco confiable, con acusaciones previas. Eso sí, lo hizo de forma lenta y que podría ser considerada negligente, pero entonces el problema es burocrático y no judicial. Con respecto a Perenco se respetó el Estado de Derecho nacional en contra de un acuerdo que permitía operaciones contrarias a las leyes nacionales. Aquí entonces tendrías que argumentar por qué las leyes ambientales del país son injustas y por qué las operaciones privadas son mejores a ellas.
  6. Te contradices al mencionar que el problema es el incumplimiento de contratos por parte del gobierno o su actuación contra el Estado de Derecho cuando también argumentas que el gobierno no debe responder al “poder económico externo” y cuando en algunos de tus casos, como el de Perenco, es la empresa la que irrespeta la ley nacional. ¿Entonces, cuál va a ser tu argumento?

A mí me hubieran dado sólo un punto sobre diez por el intento y se hubieran enojado conmigo. En cualquier caso, ¿cuál es el objetivo del Dr. Bolaños con esta opinión? ¿Es acaso convencer a una audiencia de incautos sobre la “validez” de este cuento o endulzarles la oreja a algunos empresarios agremiados de Guatemala a quienes les gusta repetir que sólo el Estado de Guatemala es el origen de nuestras grandes desgracias y que ello justifica que ellos se aprovechen del sistema…? ¿O tal vez es que el doctor de verdad cree que la “justicia” privada, la justicia pequeña de los grandes empresarios de Guatemala es la que nos debería ordenar y oprimir a todos? En todo caso este texto me recuerda lo que decía un exjefe mío, que el subdesarrollo es integral y que se refleja tanto en la pobreza promedio de nuestra gente, cómo en la pobreza académica de nuestra opinión pública y, yo añadiría, en la calidad de información que consumen nuestros empresarios. Tal vez consumimos mucha azúcar y pocos vegetales.

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