¿Ocupamos o recuperamos Gaza?

Marcos Melchor Palencia

agosto 9, 2025 - Actualizado agosto 9, 2025
Marcos Melchor Palencia

Antes de entrar en el análisis, considero importante dejar clara mi posición. Hoy no hay sátira, hoy no hay humor; este texto no busca celebrar ni condenar a uno u otro bando. Ha sido redactado con el mayor rigor y neutralidad posibles, guiado por los hechos confirmados y el contexto histórico. Si es necesario, defenderé esta postura: el objetivo es comprender, no tomar partido.

El gabinete de seguridad israelí aprobó este 8 de agosto el plan propuesto por el primer ministro Benjamin Netanyahu para que las Fuerzas de Defensa de Israel tomen el control de Gaza. La medida, presentada como una fase decisiva en la guerra contra Hamás, representa un punto de inflexión en el conflicto y plantea interrogantes sobre sus consecuencias humanitarias y políticas. 

Según la misma oficina de Netanyahu, el objetivo inmediato es asegurar Gaza, considerada el centro más clave de Hamás. El avanzado plan incluye el desplazamiento de la población civil fuera de las zonas de combate, con provisión de asistencia, y contempla una ocupación de varios meses antes de transferir la administración a fuerzas aliadas. Además, señaló que NO se busca una anexión de manera permanente, sino garantizar la seguridad mediante la desmilitarización del área y la instalación de un gobierno civil sin vínculos con Hamás ni con la Autoridad Palestina. ¡Con ellos no! ¡Nunca!

Entre los acuerdos para considerar cumplida la misión se encuentran: el desarme, la liberación de todos los rehenes (aunque familiares de los prisioneros israelíes rechazan la ocupación), la desmilitarización completa, el control de seguridad por parte de Israel y la instauración de una autoridad administrativa alternativa. Estas metas buscan modificar de forma estructural el equilibrio de poder en la Franja.

Dentro de las autoridades de seguridad, la aprobación del plan no fue consensuada.  El líder del Estado Mayor, Eyal Zamir, manifestó dudas respecto a los peligros que conllevaría la operación para la población civil y para los cautivos aún en prisión en Gaza.

La resolución ha provocado respuestas variadas a escala global.  Aunque ciertos aliados de Israel enfatizan su derecho a protegerse y erradicar amenazas bélicas, otros manifiestan inquietud por el efecto humanitario y la potencial extensión del conflicto. La ONU ha alertado acerca del peligro de un desplazamiento en masa y ha hecho llamado a que se cumplan las normativas del derecho humanitario internacional. 

¡¿Pero a quién le importa el derecho internacional hoy en día?!

En términos políticos, la operación desafía la conexión entre el gobierno y las fuerzas armadas, además de la habilidad de Israel para preservar la cohesión interna en un escenario de polarización social.  Adicionalmente, podría impactar sus relaciones diplomáticas, en particular si el tiempo de la ocupación y sus repercusiones humanitarias se ven desalineados con las expectativas de la comunidad global.

Representa un punto crucial en la campaña de Israel en Gaza, sin embargo, su evolución estará condicionada por diversos factores: la resistencia de Hamás, la habilidad para evacuar y asistir a la población civil, la colaboración con entidades regionales y el nivel de respaldo —o agotamiento— que Israel obtenga de sus aliados. Absolutamente toda decisión estratégica conlleva impactos humanitarios directos, el desafío para las autoridades de Israel será balancear sus metas de seguridad con la administración de las repercusiones políticas y sociales, tanto en el interior como en el exterior de sus límites.

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