La USAC: más que una universidad, una trinchera de dignidad

Flor de María Gálvez

junio 2, 2025 - Actualizado junio 2, 2025
Flor de María Gálvez

Las palabras de Luis de Lión: «Seguramente sea fácil romper cadenas, seguramente lo difícil sea qué hacer con las manos», resuenan hoy con una vigencia impactante. Escritas quizás desde la rabia o la desazón frente a la Guatemala de su tiempo, sus letras siguen siendo un espejo en el que se refleja nuestra propia realidad. Aunque el país no se encuentra bajo el yugo de una guerra abierta, sí enfrentamos a poderes oscuros que se resisten, negándose a ser expuestos como lo que son los corruptos que se alimentan de la impunidad.

Recuerdo mi ingreso a la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) a los 18 años, proveniente de La Antigua Guatemala. Mi conocimiento del conflicto armado interno se limitaba a las memorias de mi infancia: los «registros» arbitrarios a mi padre y hermano por parte del ejército, o los relatos de mi papá sobre soldados irrumpiendo en escuelas en Chimaltenango en busca de «voces disidentes». Ignoraba en ese entonces las batallas que incontables personas habían librado para defender el derecho a la educación pública.

La USAC no fue solo un lugar donde aprendí de leyes; fue una escuela de vida, un centro de luchas por la defensa y la exigencia de derechos. Allí, el conocimiento se entrelazaba con la acción, y la conciencia social se forjaba día a día. Por eso, me duele ver cómo esa esencia se ha ido desfigurando. Escuchar, hoy, a una joven diputada decir que no quiso ingresar a la USAC por «miedo» no solo me resonó; me molestó. Esa afirmación revela una preocupante ignorancia de la historia y el legado de una institución que ha sido pilar fundamental en la construcción de la democracia guatemalteca; pero a la vez revela una realidad sobre la forma en que la educación superior ha visto cooptada por actores corruptos y sobre todo el desdibujo que las luchas legítimas han tenido a través de estos últimos años.

La Universidad de San Carlos no es simplemente un centro de estudios; es un baluarte de historia, cultura y luchas incansables. Comprender su trayectoria es necesaria para entender por qué hoy es más necesario que nunca rescatar y defender lo que, lamentablemente, se ha visto permeado por la corrupción y la impunidad.

La USAC, a lo largo de décadas, ha sido el espacio donde se han gestado movimientos sociales, donde se ha cuestionado el statu quo y donde se ha levantado la voz en favor de los más vulnerables. Ha sido el faro que ha iluminado los caminos de la justicia y la equidad, formando profesionales con una profunda conciencia social y un compromiso inquebrantable con el bienestar del país. Defender la USAC no solo es defender la autonomía universitaria, es luchar por la libertad de pensamiento y la esperanza de que en Guatemala se forjen profesionales que busquen equidad para Guatemala.

Las manos a las que se refería Luis de Lión no pueden quedarse inertes. Hoy, esas manos deben unirse para rescatar la USAC de esos actores corruptos que la asedian. Mi apoyo y solidaridad para quienes han sido expulsados, criminalizados y asechados por defender la transparencia, la integridad y el respeto a la autonomía que esta casa de estudios merece. 

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