La decadencia del sistema electoral: 40 vehículos electorales

Elías Talé

junio 19, 2025 - Actualizado junio 18, 2025
Elías Talé

Guatemala sufre una condición que nos consume día a día. Esta metástasis tiene nombre y apellido: los políticos. Aquellos que prometen cambiar el país, que ofrecen mejorar la calidad de vida de todos y que aseguran ser diferentes a sus antecesores, resultan ser lo mismo o incluso peor. Los políticos se presentan como la solución del pueblo cuando en realidad, ellos mismos son la enfermedad que consume a nuestra patria.

Es alarmante que los políticos actuales ni siquiera se esfuercen por entender la política como ciencia, la complejidad del sistema estatal o los pilares de la democracia. La realidad es que tenemos como representantes a individuos deficientes, quienes perciben el erario público como un botín personal, perpetrando delitos bajo la misma protección del Estado.

Se estima que la próxima contienda electoral contará con 40 partidos políticos o incluso más, una cifra que demuestra la proliferación de candidatos frente a la ausencia de soluciones tangibles y propuestas realmente efectivas para este Estado cuasi fallido. Estando en el poder las promesas de campaña se desvanecen, rara vez se materializan  cuando lo hacen, alcanzan un cumplimiento parcial, ya que colisionan con un sistema profundamente arraigado, controlado por poderes fácticos, a los algunos llaman los “dueños de la finca”.

¿Quiénes se presentan? Los de siempre, carentes de propuestas innovadoras y con una evidente falta de posicionamiento ideológico o de genuina intención de cambio. Los partidos políticos se han transformado, desde hace mucho, en vehículos electorales. Lejos de fortalecer el sistema, evidencian el retroceso que experimentamos, la democracia se autosabotea al tener como protagonistas a individuos que desconocen el funcionamiento básico del sistema por el que son elegidos.

El gobierno actual es un ejemplo contemporáneo de cómo el poder corrompe. Al igual que sus predecesores, ha descubierto los réditos del poder y quieren seguir beneficiándose. Con el pretexto de generar cambios, desarrollo y una agenda de progreso, su deseo de seguir siendo servidores públicos se convierte en la excusa ideal para aprovecharse del pueblo, trabajando lo menos posible y cobrando salarios exorbitantes (Que ellos mismos se aumentan). No ha sido suficiente el tiempo teniendo el poder, buscando opciones para lograr satisfacer sus intereses han sido capaces de crear un partido  político nuevo.

El principio de servicialidad de la ética pública ha sido olvidado. La esencia de ser un “servidor público” se ha perdido por completo; en su lugar, el pueblo es utilizado para satisfacer intereses netamente personales. Hacen falta más actos de compromiso y menos palabras vacías de demagogia.

Fortalecer el sistema electoral es una necesidad ineludible. Esto implica implementar reformas, también asegurar la participación de candidatos éticos, preparados y verdaderamente comprometidos. Aunado a ello, los partidos políticos deben competir en igualdad de condiciones, es imperante que dejen de lado el discurso populista y presenten estrategias que realmente respondan a la realidad de los guatemaltecos, en Guatemala la campaña electoral nunca llega a su fin, así que estemos atentos, debemos informarnos e informar, para juntos construir un proyecto de nación en beneficio de todos y todas.

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