Dos ensayos sobre la estructura del poder en Guatemala me han impresionado: primero en mi juventud fue “Crucificion by Power”, de Richard Adams, y este año “Guatemala: narco estado y narcoligarquía”, de Edgar Rubio, que considero imprescindibles para todo sociólogo, politólogo, profesional y lector interesado de todas nuestras etnias que deseen entender la configuración y reconfiguración de la oligarquía chapina desde 1950 a la fecha con nombres y apellidos. Lo increíble en el caso de Rubio es que ha hecho este trabajo en la soledad de su escritorio, mientras nuestras universidades y toda su gama de investigadores no han podido acercarse a la realidad de forma estructural como Adams y Rubio lo hicieron para examinar de manera frontal con nombres a los actores que nos manipulan, no solo desde una posición sino desde distintas (centro y derecha) con la enjundia y contundencia en que Rubio lo ha hecho. Aunque olvidaba mencionar a “Las élites industriales en Guatemala (1871-1994)«, de Paul Dosal, publicada por Editorial Piedrasanta, que da una visión de casi un siglo de nuestra historia de lo más penetrante y revelador, que complementa el ciclo histórico de ambos textos.
Adams examinó la estructura de la sociedad guatemalteca de 1940 a 1966, en especial tras la vuelta de la oligarquía al poder en 1954. Muestra las características de los grupos en el poder que la condicionan internamente, y las relaciones de estos grupos con los grupos de poder localizados fuera de sus fronteras. Todo evento ocasiona una reacción en cadena que termina por involucrar intereses individuales, familiares, locales, provinciales, regionales, nacionales, supranacionales e internacionales. El maestro Antonio Trejo, del Colegio de México lo encuadró así: “Es decir, que no existe ninguna actividad aislada, y que, lo que hace un campesino guatemalteco afecta los intereses más sofisticados de los terratenientes y los intereses aún más sofisticados del Departamento de Estado de Estados Unidos. Reacción que, por supuesto, se da también a la inversa. El doctor Adams y su grupo de colaboradores contrariamente al enfoque tradicional de los antropólogos, que estudian tribus, comunidades y sociedades simples aisladas; o al análisis de factores de cambio social, y cuyos trabajos son muchas veces más el fruto del conocimiento interno que tienen los autores del problema estudiado, realizaron una intensa labor de investigación que los llevó a diseñar un modelo a la medida de las condiciones guatemaltecas, basado en la evolución y la naturaleza de la estructura del poder… Los grupos de poder examinados son: el ejército, la iglesia, los partidos políticos, la oligarquía, las organizaciones campesinas y laborales, así como la presencia del Departamento de Estado de Estados Unidos. Cada uno de ellos es tratado como «unidad operacional» dentro de lo que se considera como una «sociedad compleja», delimitado por una estructura más amplia que lo contiene y, cada uno, a su vez, interesado en manipular los mecanismos de control con fines egoístas sin importarles el bienestar de la sociedad en general”.
Edgar Rubio, coronel en activo, presenta en su libro el mismo formato de Adams para dar cuenta de la nueva estructura oligárquica de Guatemala en el siglo actual. Como él mismo la presenta al inicio de su libro: “Guatemala es un país dominado por una poderosa estructura oligárquica, vinculada estrechamente al narcotráfico que extiende sus ramificaciones de corrupción por medio del sistema neoliberal desde 1996. Funcionarios, magistrados, jueces, fiscales, diputados, militares, gobernadores, alcaldes y religiosos le permiten manipular según sus intereses la política, la justicia y la economía en alianza con empresas transnacionales y de países poderosos, supuestamente aliados y amigos. Como resultado de ello hay una violencia que devasta el tejido social, la pobreza crece, la desigualdad se profundiza, la educación se manipula, la salud se negocia, la desnutrición se expande, las oportunidades laborales desaparecen y la migración aumenta”. En ese sentido, dice que él espera “contribuir a formar en mis compañeros militares conciencia militar y social, a fin de construir una nueva sociedad con amor al prójimo –jamás con racismo–, en beneficio de todos, de manera especial de las clases abandonadas y explotadas”. Va a encontrar cómo Guatemala aún sigue crucificada por el poder, como un día escribió Adams.
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Richard N. Adams. Crucifixion by power : essays on Guatemalan national social structure, 1944-1966. Austin : University of Texas Press, 1970. xiv, 553 p.
Edgar Rubio Castañeda, Guatemala: narcoestado y oligarquía. Guatemala: F&G Editores, Primera reimpresión: julio de 2025, 1a. edición. 440 págs.
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