A 32 años del Serranazo

Edgar Balsells Conde

mayo 28, 2025 - Actualizado mayo 27, 2025
Edgar Balsells Conde

El pasado domingo 25 de mayo diversos protagonistas mediáticos comentaron sobre el Serranazo o autogolpe, que fue un suceso perpetrado un martes 25 de mayo de 1993 por el presidente electo de tales tiempos Jorge Antonio Serrano Elías y que terminó con su destitución, inhabilitación y exilio en Panamá. La transición se le encomendó a Ramiro De León Carpio que en esos tiempos fungía como Procurador de los Derechos Humanos.

Hace un tiempo y como parte de mis escritos importantes para escalar en el plano académico escribí un capítulo alrededor de tal época, que denominé como el período que en términos económicos se conoció como del ajuste estructural y de la subsidiariedad estatal. En plena década de los noventa.

El gobierno anterior de Vinicio Cerezo era recordado en la historia democrática como el que finalizó con mayor inflación: un 60 por ciento. Las causas de la misma aún son discutibles pero los más influyentes tecnócratas la atribuyeron al muy maldecido déficit fiscal, en una época cuando no flotaban en el ambiente las remesas y los dólares eran bastante escasos.

En esos tiempos era notoria la influencia prominente del partido Unión del Centro Nacional -UCN- a la cual se une como candidato vicepresidencial, derrotado por Serrano, el conocido académico libertario don Manuel Ayau.

En referencia a la clase política debe subrayarse la presencia fuerte en la mentalidad colectiva del General Efraín Ríos Montt cuya participación electoral es neutralizada gracias a criterios de naturaleza constitucional bastante discutidos desde hace buen tiempo. Lo importante de resaltar es que la masa de votantes inclinados por la figura del General mencionado le da su voto precisamente a Serrano Elías quien era una especie de outsider al estilo de Jimmy Morales.

En mis escritos hago ver que en la elección de Serrano se encuentran una serie de movimientos y temáticas como es el caso del populismo, la vigencia de las élites distritales que venían acumulando capital gracias a la apertura democrática y el dinero público vinculado a los consejos de desarrollo. Aquí tiene mucho que ver el poder local y también aspectos vinculados a la sociología de la religión y la emergencia del neopentecostalismo, que se hace más fuerte luego de dos años de reinado de Serrano Elías, cuyo partido se expande y derrota a los demás en las elecciones edilicias que estaban vigentes antes de los cambios constitucionales de 1993.

El núcleo de conformación del partido de Serrano Elías se parecía bastante al de Alberto Fujimori en el Perú, al punto que intenta hacer lo mismo que el mandatario peruano, defenestrando al Congreso de la República, con resultados distintos gracias a que en Guatemala se conformó una alianza entre juristas, políticos y representantes de la sociedad civil, con la suficiente fuerza para derrotar el autogolpe.

Sin mayor representatividad en el Congreso, contando únicamente con 18 diputados, y con una débil estructura política, principalmente conformada por personajes de afiliación protestante, Serrano Elías efectúa una especie de subcontratación del modelo de política económica, y lo vincula fuertemente a las aspiraciones del sector corporativo privado. El gabinete económico de tales tiempos se enriquece con figuras representativas del mismo y con académicos vinculados a la Asociación de Investigación y Estudios Sociales -ASIES- a la que pertenecía Serrano y que tenía, y sigue teniendo, una influencia considerable en los entuertos de la política pública y la tecnocracia.

El principal dilema de los tecnócratas contratados por Serrano es el de acceder a las fuentes internacionales de crédito, abrir la economía y proceder a la modernización económica con la inspiración del denominado esquema de ajuste estructural, empujado por el Banco Mundial y la comunidad financiera internacional de esos tiempos.

Mientras ello sucedía, en el plano político eran otros los avatares y el conflicto entre el débil partido político y los diputados, principalmente los distritales motivan al impulsivo Serrano a promover un autogolpe en contra del Congreso, argumentando la necesidad de promover la depuración del mismo.

Era evidente que las disputas en el Congreso de la República versus el Ejecutivo giraban alrededor de modelos de acumulación dineraria buscando el presupuesto como una fuente de enriquecimiento a través de las proveedurías diversas al Estado y por supuesto con la obra pública y el famoso Listado Geográfico de Obras.

En la transición De León Carpio se muestra asequible al ambiente de depuración congresil que lleva a las reformas constitucionales de 1993 que son las que hoy se discuten ampliamente como un retroceso en relación con temas electorales y de justicia. Por ejemplo, fueron tales reformas las inspiradoras de las hoy famosas comisiones de postulación, que representan un modelo complicado de intromisión hasta de los colegios profesionales en importantes nominaciones de magistraturas. Podríamos afirmar que el remedio fue peor que la enfermedad, pero eso lo dejamos para otros escritos.

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