Según la Agencia Ocote en los últimos años hay ochenta y seis personas perseguidas que han enfrentado acciones penales en su contra y que han sido obligadas a salir de Guatemala por amenazas. Un buen grupo de ellos son ex fiscales y extrabajadores del Ministerio Público. El resto son periodistas o ex funcionarios. Han sufrido persecución y criminalización. Un caso ejemplar es el de Francisco Sandoval quien luego de que el Ministerio Público anunció su despido, el ex funcionario dio una conferencia de prensa en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH). Y de inmediato dejó el país, perseguido por sus acciones en la lucha anticorrupción. “Como él, decenas de fiscales, auxiliares e investigadores de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) han sido destituidos, obligados a renunciar o cambiados de unidad investigadora. Algunos son perseguidos penalmente”, señala la Agencia Ocote y agrega: . “No son los únicos. En los últimos años se registran casos de otros fiscales, jueces, magistradas, analistas, periodistas, integrantes de organizaciones y ciudadanos en contra de los que se han abierto investigaciones penales en Guatemala”.
Lo cierto es que pasan los años y meses, y el gobierno de Bernardo Arévalo lo tiene en el abandono pues desean un cambio, pues la están pasando muy mal en términos económicos. Por ello, Arévalo al menos debería responder y darles un trabajo en el exterior para paliar sus erosionadas economías. Y dado que aún sigue en el Congreso el proyecto de Ley de Servicio Exterior y va en tercera lectura, que va a impedir el ingreso en el servicio diplomático y consular a dedo como se viene dando, por ahora sigue vigente que el Presidente puede nombrar a su gusto al personal diplomático si tiene al menos el título de bachiller, como lo permite la ley vigente actual del tiempo de Peralta Azurdia.
En ese sentido, dada esa potestad del presidente de nombrar a cualquier persona en el servicio exterior, pues no existe una academia diplomática formal (y los embajadores que se dicen de carrera no son tales porque no han pasado por una academia como él lo sabe muy bien), le sugeriría nombrar en el servicio diplomático a los indicados que han sido perseguidos injustamente solo por hacer su trabajo, como ya lo hizo con su actual representante ante la OEA, la perseguida ex magistrada Claudia Escobar. Qué mejor sería tener un embajador del calibre del Dr. Alberto Fuentes Night en Canadá, de donde es oriunda su madre. O Thelma Aldana de embajadora en Brasil. O Juan Francisco Sandoval en Chile, o a Juan Luis Font en España y así sucesivamente en otros cargos de embajadas y consulados… porque bien sabemos que la mayoría de los que están en esos cargos fueron puestos durante las gestiones presidenciales oscuras ligados a ellos por amistad o compadrazgo. Colocarlos en sustitución de estos sería un bien que haría este gobierno ya que Bernardo Arévalo llegó a la presidencia por el ofrecimiento de lucha contra la corrupción y, de manera implícita, de ayudar al movimiento social en favor de la transparencia, entre ellos a los que se fajaron por defender la ley la la libre expresión del pensamiento.
No sería un favor. Es una obligación ayudarlos, estimado presidente. Al tiempo que se democratiza la Cancillería con un nuevo personal de amplias credenciales democráticas.
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