Agradezco algunos comentarios sobre «Mentiras, fuego y sangre»

Fernando González Davison

abril 24, 2025 - Actualizado abril 23, 2025
Fernando González Davison

Me complace presentar varias opiniones sobre mi última novela histórica, Mentiras, fuego y sangre, Arévalo, Árbenz y la Guerra Fría. Agradezco su deferencia al opinar de manera positiva sobre la obra, a la que consideran de relevancia nacional:

De Ariel Rivera Irías:

«Leí tu obra en dos días: Viernes Santo y Sábado de Gloria. Eso ya dice mucho que soy un lector que lee mucho. Una obra de alta calidad literaria tanto en su forma como en  el tema que aborda. Difícil de identificar el género. ¿Novela? ¿Historia? ¿Novela histórica? Historia documentada y con fuentes confiables. Difícil. Lo importante es que es muy buena. Ojalá que tenga muchos lectores. ¿Cómo van las ventas? Pues sí, has estado presentándola por todo el país. Mis felicitaciones Fernando. Chapeau, como dirían los franceses. He leído varias obras tuyas. Esta está entre las mejores que por cierto son las que tocan temas históricos».

De Lionel Toriello:

«Estimado Fernando: Hace un par de días concluí la lectura de tu ambicioso análisis del arco histórico más importante en la Historia Nacional.  Aunque tengo críticas específicas (tanto literarias como historiográficas) pues creo que en rigor ni es una novela histórica ni tampoco un ensayo académico, creo que esta “crónica novelada” es un valioso aporte a la formación de una conciencia nacional sobre nuestra persistente tragedia política fundamental.  Te felicito por un esfuerzo que revela una dedicación vitalicia al tema». 

De Roberto Rosales Sandoval:

«1. Llevo casi la mitad de lectura de su interesante libro. Me parece excelente. Muy ameno, con gran cantidad de datos históricos, personajes muy bien identificados, en un ambiente y circunstancias conflictivas. Mis sinceras felicitaciones».

2. «Ayer terminé de leer Mentiras, fuego y sangre. Deseo enviarle mis felicitaciones. Creo que es lo mejor y más completo que se ha escrito sobre la Primavera democrática«. Y, como novela histórica, con abundancia de datos, en tanto los personajes son muy reales. La lectura se hace clara y amena. Podría servir para una producción como las de Netflix. Que sigan sus éxitos literarios».

De Edmundo Vásquez Paz: 

Mentiras, Fuego y Sangre es una “novela histórica” sobre el período de la denominada Primavera Democrática en Guatemala (1944-1954); un lapso histórico que sucedió (no se puede negar que así fue), que tuvo un origen, una vida activa propia en un contexto nacional e internacional muy singular y fue gestada por hombres de carne y hueso muy parecidos a los que somos actualmente y que nos encontramos en las paradas de los autobuses, en los mercados, con esposas y esposos, hijos, obligaciones que cumplir, rutinas que desarrollar … Y esto es de vital importancia señalarlo porque la obra -pese a lo evidente que eso pareciera ser- lo devela de manera ejemplar; con lo cual “humaniza” la historia a la que se refiere y construye un portal de entrada a ella que, anteriormente, no estaba dado. Una puerta que, a mi criterio, debería ser aprovechada para invitar a cada vez más connacionales a acercarse a ese capítulo de la vida nacional de la mano de un conocedor profundo de ella y respetuoso del criterio de todos y cada uno.

La obra es ambiciosa porque incluye dimensiones múltiples e interrelaciones complejas marcadas por muy diversos intereses (por ejemplo, el hecho de que la gesta guatemalteca se da de manera coincidente con el fin de la II Gran Guerra y el inicio de la Guerra Fría).

Aunque no creo que sea éste el espacio para entrar en detalles pienso, sí, que un momento adecuado para apuntar algunas de las principales impresiones -de tipo general- que me produjo y, a mi criterio, le suman gran valor a la obra. Las menciono de manera escueta:

Es una obra cuya lectura cautiva y atrapa al lector por lo interesante de la trama y la habilidad literaria con la cual se desarrolla. Entre otros aspectos, la aparición de esta obra bien podría entenderse como el surgimiento, en el escenario de las diferentes publicaciones que existen al respecto (y que van desde testimonios puntuales escritos en aquellos tiempos, hasta interpretaciones del más variado tinte), de una especie de “provocación” en el sentido de despertar el interés por consultar y conocer a los muchos otros autores y sus particulares obras y perspectivas sobre la temática.

Logra identificar las personalidades de los actores más relevantes (por ejemplo, los casos de Juan José Arévalo, los hermanos Toriello, Juan Francisco Arana, Jacobo Árbenz y los muchos personajes activos de la vida política del país de ese entonces). La manera en la cual las esposas de los actores salen a la luz no solo como comprometidas con los destinos de sus esposos y sus familias si no, también, como personas con propio carácter y personalidad.

Aspecto interesante, a mi modo de ver, lo constituye aquello que se refiere no solo a las energías que movían de manera principal a los actores (por ejemplo, el idealismo, para unos; el pragmatismo, para otros; el conocimiento…) si no que a su forma de permanente relación con ellas y su eventual grado de consecuencia (interesante cuando, por ejemplo, se describe cómo se llegó a diferentes pactos políticos y la manera en que estos se respetaron o mantuvieron o no…).

Otro elemento de gran importancia lo aprecio yo en la manera en la cual, de forma directa e indirecta, se deja ver la importancia de Guatemala y su dirigencia política e intelectual en una Hispanoamérica que la reconoce y la entiende como centro importante de la gestación de una visión nacional propia e independiente; una gestión nacional propia e independiente que marca un camino que entusiasma y conmueve a todo un continente.

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