Juan Carlos Chacón Alvarado, conocido como El Diablo, Mister 305 y Veneno, aceptó ante un tribunal federal en Texas, Estados Unidos que fue una pieza clave en la red de narcotráfico que operó desde Sudamérica hasta Estados Unidos, utilizando a Guatemala como plataforma de operaciones.
Aunque la sentencia en su contra ha sido postergada en varias ocasiones, para junio próximo está programada una nueva audiencia que podría definir la sentencia del único de los hermanos Veneno que fue pedido en extradición por Estados Unidos a pesar de que los tres habían estado involucrados en el tráfico de drogas, según las investigaciones en Guatemala.
En una sala del Tribunal del Distrito Este de Texas, en la división Sherman, y en una audiencia de apenas nueve minutos, Chacón Alvarado se paró frente al juez Don D. Bush y pronunció la palabra que podría ayudar a reducir su condena: “Culpable”. El resto de intercambios con el juez se limitó a decir “sí”, “no”, “sí, comprendo” y “gracias”.
Con su declaración, Chacón aceptó ser parte de una conspiración para manufacturar y distribuir cocaína con destino a Estados Unidos, en el marco de la causa que el Departamento de Justicia estadounidense abrió en su contra desde noviembre de 2018, cuando Chacón Alvarado y sus hermanos operaban libremente en Guatemala.
Según la “base fáctica” presentada por la fiscalía, el gobierno de ese país estaba preparado para probar más allá de toda duda razonable que Chacón Alvarado y sus socios movieron al menos 450 kilogramos de cocaína, una cantidad que, bajo las directrices federales de sentencia, lo coloca en el umbral máximo de penalización.
La pena que enfrentará podría ir desde un mínimo de 10 años de prisión hasta cadena perpetua, con una posible multa de hasta US$10 millones y al menos cinco años de libertad supervisada al salir.
En la audiencia, Chacón Alvarado dijo entender cada uno de esos términos y firmó el acuerdo de culpabilidad junto a su abogado defensor, David Olivas.

De Izabal a Texas
La historia judicial de Chacón Alvarado en Guatemala comenzó años antes de que la justicia estadounidense lo alcanzara. Las investigaciones identificaron a Chacón Alvarado como el responsable del transporte, dirección, manejo y supervisión de las actividades del tráfico de drogas de una organización establecida en Guatemala que formaba parte de una cadena más larga.
En Guatemala, el Ministerio Público (MP) tenía vigente en su contra una orden de detención por almacenamiento, tráfico y comercio ilícito de drogas, así como por conspiración para asesinato.
Sin embargo, el 17 de abril de 2021, su racha terminó abruptamente. Fue detenido en la aldea Las Viñas, municipio de Los Amates, Izabal, en un operativo conjunto entre la Subdirección General de Análisis de Investigación Antinarcótica (SGAIA) y el Ejército de Guatemala.
Al momento de ser rodeada la vivienda, Chacón intentó darse a la fuga por los terrenos montañosos del lugar, pero no tuvo éxito. Quedó detenido y pasó más de dos años en la cárcel de Mariscal Zavala en espera de su extradición.

El 1 de diciembre de 2023, fue trasladado desde Mariscal Zavala hacia la Fuerza Aérea Guatemalteca, desde donde fue entregado directamente a los agentes de la Oficina Antinarcóticos de Estados Unidos.

El largo proceso para condenarlo
Lo que en teoría debía ser un proceso relativamente expedito se ha convertido en un caso marcado por solicitudes repetidas de prórroga. El expediente del tribunal federal, al que tuvo acceso eP Investiga, revela que desde que Chacón Alvarado fue presentado ante la corte, el 4 de diciembre de 2023, la defensa solicitó y obtuvo al menos seis ampliaciones de plazos antes de llegar al acuerdo de culpabilidad de febrero de 2025.
Tras declararse culpable, la audiencia de sentencia fue fijada inicialmente para el 4 de septiembre de 2025. La misma se postergó para el 8 de diciembre de 2025. Luego, en noviembre de ese año, la defensa presentó una nueva moción para aplazar, y el juez Sean D. Jordan la canceló sin nueva fecha.
En diciembre de 2025 se fijó audiencia para el 9 de marzo de 2026. Y el 2 de marzo de 2026, apenas una semana antes de esa audiencia, la defensa presentó una nueva moción para posponer la audiencia. El juez Jordan concedió la petición y reprogramó la sentencia para el 9 de junio a las 13:30 horas.
Durante ese proceso, Chacón Alvarado también cambió de abogado defensor. En julio de 2025, David Olivas, quien lo había representado durante gran parte del proceso, solicitó retirarse del caso. El tribunal nombró en su lugar a Stephanie Inman, designada bajo el programa de Ley de Justicia Criminal, que provee representación legal a acusados sin recursos.

Los Chacón Alvarado en el mundo del narco
Los apellidos Chacón Alvarado no son desconocidos en los círculos del crimen organizado en el país. Luis Alberto Chacón Alvarado, de 38 años, alias Wicho Veneno, fue detenido en enero de 2023 por formar parte de una organización criminal dedicada al trasiego de droga, según investigaciones de la Fiscalía de Delitos de Narcoactividad.
Wicho Veneno era considerado uno de los operadores más relevantes de la estructura criminal denominada Los Veneno, vinculada al trasiego de cocaína desde Honduras, por medio de Guatemala, hasta las redes mexicanas que operan en la frontera de Huehuetenango.
La estructura conocida como Los Veneno se conoció por primera vez en 2013, durante un operativo antinarcótico en el cual se logró la captura de 11 de sus integrantes, entre ellos dos de los hermanos: Luis Alberto y Sergio Obdulio, ambos de apellidos Chacón Alvarado.
El operativo fue resultado de semanas de seguimiento iniciadas tras el decomiso de 67 paquetes de cocaína en Izabal, un mes antes. Mientras los detenidos esperaban su proceso, los investigadores localizaron un segundo cargamento vinculado a la misma organización, esta vez procedente de Petén, interceptado a mediados de abril de ese mismo año.
En julio de 2016, el Tribunal «B» de Mayor Riesgo dictó sentencia contra los integrantes de la agrupación. Luis Alberto y Sergio Obdulio fueron condenados a seis años de prisión por asociación ilícita, mientras que otros miembros de la estructura enfrentaron condenas de hasta 26 años.
Wicho Veneno fue capturado por segunda vez en enero de 2023 bajo cargos de narcotráfico, al estar incluido en la Lista de los 100 más Buscados del Ministerio de Gobernación.
Sin embargo, estuvo detenido menos de dos meses, ya que la titular del Juzgado «A» de Mayor Riesgo, Claudette Domínguez, le retiró uno de los delitos y le otorgó una medida sustitutiva, por lo que recuperó su libertad el 13 de marzo. La Fiscalía presentó un amparo contra esa resolución, el cual fue declarado con lugar, pero la defensa apeló y el asunto quedó pendiente de resolverse.
Dos meses después de salir de la cárcel, según informó en su momento el Ministerio Público, este se acogió a la Ley de Aceptación de Cargos, lo que le permitió obtener una condena reducida de tres años de prisión conmutables, por lo que continuó en libertad. Libre, sin guardaespaldas visibles y de vuelta en Las Viñas, quedó expuesto.
El 23 de septiembre de 2023, un escuadrón de aproximadamente 10 hombres irrumpió en su vivienda. Frente a su esposa e hijos, hombres vestidos con supuestos uniformes de la policía, se lo llevaron secuestrado.
El comando, armado con fusiles y pistolas y con el rostro cubierto con pasamontañas, lo llevó por la fuerza y lo subió a uno de dos pick up todo terreno blancos y huyó del lugar.

Un video de lo ocurrido se hizo viral en redes sociales. Al día siguiente, su muerte se confirmó cuando hallaron su cuerpo en el kilómetro 187 de la ruta al Atlántico, en jurisdicción de Morales, Izabal. Según el informe del Inacif, murió por múltiples disparos.
Los registros judiciales documentan además que Wicho Veneno sostuvo vínculos con Mario Ponce, condenado en Estados Unidos a 30 años de prisión por tráfico de drogas. Se trata del mismo narco con el que también se vincula a Juan Carlos Chacón Alvarado, El Diablo, quien se encuentra a la espera de sentencia en Texas.








