Ernesto Boesche Rizo y la inspiración de su legado en la ENAP

El artista visual, nacido en Salamá, Baja Verapaz, en 1936, recibe un homenaje en la escuela en la que además de ser docente, dirigió entre 1986 y 1994 y a la que ha dedicado parte de sus talentos.

Ana Lucía Mendizábal

abril 5, 2026 - Actualizado abril 4, 2026

Ernesto Boesche Rizo. Foto: Francisco Escobar

Si además de valiosas piezas que se exhiban en museos, galerías y colecciones privadas, un artista logra inspirar a distintas generaciones, podrá decir “misión cumplida”. Este es el caso de Ernesto Boesche Rizo, quien el pasado 26 de febrero arribó a los 90 años con una trayectoria que incluye no solo la incursión en distintas técnicas, estilos y movimientos, sino también, una labor docente de gran peso para las artes de Guatemala. La Escuela Nacional de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla (ENAP), en donde impartió sus conocimientos desde 1959  y a la cual dirigió entre 1986 y 1994, reúne a diversos artistas que se inspiran en su legado para rendirle tributo, por medio de una exposición.

Marvin Olivares, quien primero fue su alumno, luego se convirtió en su colega como docente y a quien le ata una fuerte amistad, es uno de los organizadores de esta muestra que reúne tanto a quienes han sido alumnos del Maestro en la ENAP, como a otros artistas que recibieron sus conocimientos en la academia particular que fundó en 1972.

En la escuela nacional, Boesche impartió clases de retrato, figura humana y diseño gráfico. Olivares afirma que además de su magnífica labor docente al Maestro hay que reconocerlo como el mejor retratista y dibujante del país.

Las piezas en exhibición

La muestra no solo tiene el objetivo de exaltar la trayectoria de más de 70 años de Boesche, sino reconocer los aportes que ha hecho a la ENAP. La exposición colectiva será inaugurada el 9 de abril, a las 17:00 horas y permanecerá abierta al público del 9 al 27 de este mes para ser visitada entre las 10:00 y las 18:00 horas en la galería «Enrique Acuña Orantes», de la ENAP.

Además de algunas piezas artísticas creadas por el Maestro Boesche, en la exposición también se mostrarán trabajos de los artistas Marvin Olivares, Mario Girón, Byron Rodas, Paulino Pichiyá Culajay, Leonel del Cid, Aída Rodríguez de Castellanos, José Luis Carrillo, Juan Manuel Sáenz, Fabiola Alejandra Godoy, Óscar Ríos, Laura Ann Green, Luz María Ori, Juan Carlos Serrano Aguilar, Eduardo Méndez Ruiz, Sylvia Sánchez, Francisco Escobar, Norma Fabiola Herrera, Susana Estrada de Novella, Luis Letona, Julio Augusto Paredes, José Pablo Pérez Pineda, Erwin Roberto Gill, Claudia Larios Giralt, r. Isam Muadi Ayub, Ana Giselle Bianchi de Muadi, Roberto Briere, Ana María López, Mayra Lorena Estrada, Mónica Lisset Velásquez Girón, Ivette Serrano de Fuentes, Juan Francisco Yoc, Egidio Líquez, Juan Carlos Calderón, Edwin Guillermo y Oswaldo Farfán.

Un artista sin fronteras

Aunque siempre fue reconocido como un multifacético artista, a lo largo de su prolongada trayectoria, Ernesto, ha recibido pocos galardones. Sin embargo, en 2024 se hizo acreedor al Premio Carlos Mérida, la máxima distinción a un exponente de las artes visuales en el país.

Luego, en 2025, se convirtió en el primer centroamericano en el Premio Internacional Leonardo da Vinci, otorgado por el Consejo Internacional de las Artes (CIA) de las Naciones Unidas de las Artes.

Trayectoria y desarrollo

Desde muy pequeño dio muestras de tener talento para el dibujo y la pintura. Al concluir sus estudios de primaria, viajó a la ciudad de Guatemala para estudiar primero los básicos y luego magisterio en la Escuela Normal Central de Varones.

 En 1955, ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas en los cursos de dibujo y pintura. En 1956, gracias a una beca otorgada por la Dirección General de Bellas Artes y el Instituto de Cultura Hispánica, cursó estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, una de las más prestigiosas de España. En ese país también se integró como alumno al Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Al regresar al país, comenzó a realizar exposiciones, en las cuales era claro que era un artista sin límites, porque nunca quiso atarse a una sola corriente ni técnica.

Desde 1971, trabajó en Publicidad Centroamericana, con la dirección del artista español Ramón Ávila. También laboró durante 19 años en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Como ilustrador su trabajo también ha quedado plasmado en libros como la primera edición de El Mundo del Misterio Verde, de Virgilio Rodríguez Macal, (1956) y la edición del libro Pedro K’iché y otros relatos, de Flavio Rojas Lima.

Un maestro excepcional

Su camino como docente se inició en 1959.  En noviembre de 2008, cuando conmemoraba sus 50 años de magisterio en las artes, el crítico literario Juan B. Juárez le dedicó un artículo en La Hora en el que describe: “El estar permanentemente atento a lo que necesita en cada momento el aprendiz de un oficio difícil y sutil; el saber expresar en el momento oportuno el comentario constructivo y exigente que transforma la simple habilidad técnica en un medio para la expresión artí­stica, comentario que al final transformará el trabajo artesano en una obra de arte; el permitir, llegado el momento, libertad al artista en ciernes para que cultive su propia sensibilidad y su propio estilo frente a temáticas que, acorde a su temperamento, le ofrecen posibilidades de desarrollos técnicos, formales y emotivos, son los rasgos más reconocidos de la personalidad respetuosa, equilibrada y generosa del maestro Boesche, quien bajo ningún concepto se permitiría el derecho -para él, abuso, de hablar en las obras de sus estudiantes ejerciendo sobre ellos algún tipo de influencia que menoscabe las originalidades de cada quien”.

Marvin Olivares confirma que quien fue su maestro «es un caballero» que jamás se permite un exabrupto con sus alumnos.

Al concluir su ciclo como maestro en la ENAP, Boesche continuó visitando la escuela y eventualmente ofreciendo charlas a los alumnos de esta institución. Además de trabajar en su propia academia. También ha sido docente o docente invitado en entidades de educación superior como la Universidad de San Carlos, la Rafael Landívar y la Mariano Gálvez.

Un testigo que cuenta la historia

Boesche también ha sido investigador cultural, y uno de los trabajos más notorios fue, precisamente, el libro Centenario de la Escuela Nacional de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla 1920-2020, que se publicó en agosto de 2023. En él, recorre las diez décadas de historia de la ENAP.

A través de interesantes datos acerca de los traslados previos a estrenar su espacio físico oficial, los maestros que formaron a generaciones de artistas y logros alcanzados por los egresados de sus aulas, el Maestro Boesche exalta la importancia de esa casa de estudios que ahora, le rinde tributo por sus contribuciones a su desarrollo y al arte del país.

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