Eugenio Darío Molina López, conocido como Don Darío, Botas o Sombrero, fue detenido la semana pasada en San Diego, California, poniendo fin a más de siete años de persecución desde que un gran jurado federal lo acusó en enero de 2019 por liderar una estructura dedicada al trasiego de toneladas de cocaína a Estados Unidos.
Por la información que llevara a su captura, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía una recompensa de hasta US$10 millones dentro del Programa de Recompensas por Narcóticos.
Fuentes con acceso a información sobre su entrega señalaron a ePinvestiga que Don Darío podría aportar información relevante sobre otros actores políticos y empresariales que sirvieron al cartel para cometer el trasiego de drogas en el área de Huehuetenango, en donde opera el cártel.
Según las fuentes, Molina López tiene información sobre estructuras criminales con vínculos políticos que podrían ser relevantes para la persecución de estos actores.
Don Darío era buscado por las autoridades estadounidenses desde 2019 y se le señala como el principal líder de la estructura de Los Huistas.
Según los documentos judiciales a los que ePinvestiga tuvo acceso, la fiscalía de California lo señala de conspiración para distribuir cocaína destinada a la importación ilegal y conspiración para distribuir cocaína a bordo de una embarcación.
El expediente permaneció inactivo durante años hasta que este mes, se registró una intensa actividad procesal: el 16 de abril pasado se aprobó la admisión del abogado René A. Sotorrio, radicado en Miami, quien será abogado adjunto junto a Jeremy D. Warren.
La detención de Molina López se registró el 23 de abril pasado. Al día siguiente compareció ante la jueza magistrada Allison H. Goddard, en donde se declaró no culpable de los dos cargos que enfrenta, una práctica normal para poder tener acceso al expediente judicial y tener la oportunidad de negociar el cambio a culpable previo a ofrecer cooperación y obtener de esa forma una condena más favorable.
Don Darío fue enviado a prisión sin posibilidad de fianza y se fijó una nueva audiencia para el 22 de mayo próximo ante el juez Sabraw.
El pasado 26 de abril, la defensa presentó una moción para que la defensa del líder del cártel Los Huistas pueda tener acceso a las pruebas. En esta solicitud se pide acceso a 27 categorías de material probatorio que van desde declaraciones del acusado y reportes de arresto, hasta información sobre informantes y testigos cooperantes, registros de interceptaciones electrónicas, y evidencia que pudiera ayudarle a optar por una pena menor.
La defensa también se reservó el derecho de presentar mociones adicionales, una vez revisadas las pruebas.

El arquitecto del cártel
Molina-López es señalado como líder de la Organización Criminal Transnacional (TCO por sus siglas en inglés) conocida como Los Huistas, con sede principal en la región de Huehuetenango, en el noroeste de Guatemala, en la frontera con México.
Don Darío sería responsable del tráfico de múltiples toneladas de cocaína desde Sudamérica y Centroamérica hacia México, con destino final en Estados Unidos.
Molina López nació el 2 de junio de 1964 en Huehuetenango y era el encargado según Estados Unidos de supervisar directamente todas las operaciones de tráfico de drogas de Los Huistas.

El nombre Los Huistas surge por el área geográfica de los municipios de Concepción Huista, San Antonio Huista y Santa Ana Huista en Huehuetenango.
Al ser un territorio fronterizo, el grupo convirtió la zona en un punto clave de influencia para el contrabando de cocaína, metanfetamina y heroína.
Según investigaciones de las autoridades estadounidenses, Los Huistas también controlan campos de cultivo de amapola en la región montañosa que abarca los departamentos guatemaltecos de Huehuetenango y San Marcos, e importó precursores químicos desde China para fabricar metanfetaminas.
La estructura mantuvo durante años alianzas con los grandes cárteles mexicanos. Los Huistas están alineados como proveedores del Cártel de Sinaloa, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), y de organizaciones independientes de tráfico de drogas y redes de distribución, las cuales introducen cocaína de contrabando en los Estados Unidos.

Los tentáculos políticos
Diversos reportes en medios de comunicación han señalado cómo Los Huistas se han infiltrado en la política nacional a través de alianzas estratégicas con figuras clave en el Congreso.
Entre ellos se ha señalado a la diputada Sofía Hernández y su círculo familiar que han ocupado cargos de elección popular y posiciones en el Ejecutivo, asegurando el control de alcaldías, contrataciones estatales y organismos descentralizados en Huehuetenango.
El hermano de la congresista, Henry Hernández Herrera, fue capturado en 2018 por su rol dentro de un esquema de obstaculización a la justicia para favorecer a Juan Bautista Rozotto López, alias «Juancho», otro de los líderes de Los Huistas. En el operativo de su detención se le decomisaron Q600 mil en efectivo.
Jean Carlo Castillo Hernández, conocido como «Metal» o «Joker», hijo de Mario Augusto Castillo Salazar, alias Tito, se declaró culpable en EE. UU. de conspirar para enviar 2 mil kilos de cocaína a los cárteles de México.
Dos hermanos de la diputada Hernández también están vinculados a empresas ligadas a Los Huistas, según reportes del desaparecido diario elPeriódico. Sofía Hernández ha negado cualquier vínculo con el grupo.
El eslabón previo: la extradición de «Chicharra»
La captura de Molina López llega poco después de otro golpe significativo al cartel. En marzo de 2025, Aler Baldomero Samayoa Recinos alias «Chicharra» fue extraditado a Estados Unidos.
Las incautaciones que construyeron el caso
Una investigación del Gobierno de Estados Unidos vinculó a Molina con una incautación de 461 kilogramos frente a la costa del Pacífico guatemalteco en abril de 2018; también los vincularon con una incautación de 2 mil 268 kilogramos de cocaína en julio de 2018; y otro decomiso de 823 kilogramos de cocaína ocho días después.
En enero de 2019, también se le vinculó a la incautación de aproximadamente US$687 mil 335 dólares en efectivo y 50 kilos de cocaína en Houston según dio a conocer el Departamento de Estado.
Molina López fue acusado en el marco de la Operación Unidad Guerrilla, una investigación de varios años liderada por Investigaciones de Seguridad Nacional y la Fiscalía Federal de San Diego.
La operación persiguió a importantes narcotraficantes de cocaína en una extensa operación que involucró a varios países, diversas agencias policiales de Estados Unidos.
En marzo de 2022, los departamentos del Tesoro, de Estado y de Justicia de Estados Unidos coordinaron una acción simultánea para sancionar a la estructura y a sus integrantes.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) designó a la organización de tráfico de drogas Los Huistas y a sus líderes conforme a la Orden Ejecutiva 14059 por narcotráfico que amenaza a la población y la seguridad de Estados Unidos y Guatemala.
Las sanciones bloquearon todos los activos de los designados en suelo estadounidense y prohibieron a ciudadanos norteamericanos cualquier transacción con ellos.
Además de Molina López, fueron sancionados su co-líder Aler Baldomero Samayoa Recinos, alias «Chicharra», quien supervisaba una operación de tráfico que coordina el transporte de cargamentos de cocaína desde Huehuetenango hacia el estado mexicano de Chiapas, y también realiza actividades de lavado de dinero a nombre de Los Huistas.
También fueron incluidos el hijo de Molina López, Werner Darío Molina Montejo; un contador vinculado a empresas del cártel; y su yerno, Freddy Arnoldo Salazar Flores.
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